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Acoso escolar: una violencia que crece y ya no podemos ignorar

En el Día Mundial contra el Acoso Escolar, Aldeas Infantiles SOS advirtió por el aumento de casos de bullying y pidió fortalecer la escucha.


En el marco del 2 de mayo, Día Mundial contra el Acoso Escolar, desde Aldeas Infantiles SOS reafirmamos nuestra creciente preocupación frente a un fenómeno cada vez más frecuente en Argentina. El bullying es hoy una problemática extendida y en aumento en nuestro país.

Ya no se trata únicamente de conflictos aislados entre pares, sino de una situación que crece, se intensifica y encuentra nuevos canales de expresión, muchas veces amplificada por el entorno digital. Los datos son contundentes. Según la Organización Mundial Bullying Sin Fronteras (BSF), entre mayo de 2024 y mayo de 2025, se registraron al menos 140.000 casos graves de bullying y ciberbullying en Argentina, la cifra más alta desde que existen mediciones sistemáticas (a partir de 2013). En ese mismo período, 111 muertes estuvieron vinculadas a situaciones de acoso, junto con 44 intentos de homicidio y 99 intentos de suicidio asociados a estas violencias, de acuerdo con el mismo relevamiento.

El bullying es hoy una problemática extendida

Lejos de ser episodios aislados, estos números evidencian la magnitud de una problemática que ubica a nuestro país entre los de mayor incidencia a nivel mundial. En paralelo, distintos casos que tomaron estado público encendieron señales de alarma: amenazas de tiroteos en escuelas que circulan primero en redes sociales, desafíos violentos que escalan entre adolescentes, e incluso episodios extremos donde la violencia atraviesa el umbral de lo simbólico para volverse real. Estos hechos reflejan un clima que no puede ser ignorado.

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Entre mayo de 2024 y mayo de 2025, se registraron al menos 140.000 casos graves de bullying y ciberbullying en Argentina.

El ámbito escolar continúa siendo el principal escenario donde estas violencias se expresan: el 77,2% de las situaciones ocurre dentro de la escuela, mientras que un 37,8% se traslada o se potencia en redes sociales, según un relevamiento del Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires (Programa Convivencia Respetuosa entre Pares). La frontera entre lo presencial y lo digital se diluye, y con ella, también se amplifica el impacto del acoso. Ante este contexto, desde Aldeas Infantiles SOS Argentina renovamos nuestro compromiso para visibilizar y erradicar una problemática que vulnera los derechos de niños, niñas y adolescentes. El bullying —o acoso escolar— implica la exposición reiterada a agresiones físicas, verbales o emocionales ejercidas de manera intencional entre pares.

Sus consecuencias afectan profundamente la autoestima

Afecta la salud mental y el desarrollo integral de quienes lo padecen. Pero hay un aspecto que agrava aún más esta situación: el silencio. Frente a situaciones de violencia, si bien muchos niños, niñas y adolescentes recurren a su entorno cercano —un 59,4% habla con su familia y un 48,9% con amigos—, casi uno de cada cuatro no lo comparte con nadie. Aún más preocupante es que solo el 22,6% acude a docentes o autoridades escolares, también según datos del Ministerio Público Tutelar.

Esta brecha entre lo que sucede y la posibilidad de pedir ayuda dentro de la escuela deja en evidencia un desafío urgente: construir espacios donde la escucha sea real y accesible. Atravesar el acoso en soledad vuelve aún más vulnerables a quienes lo padecen. La falta de acompañamiento incrementa el riesgo de que estos episodios escalen hacia consecuencias más graves, muchas veces invisibles hasta que es demasiado tarde. En este marco, resulta imprescindible promover entornos escolares y comunitarios que sean verdaderamente seguros y protectores. Espacios donde el diálogo, la empatía y el respeto no sean solo valores enunciados, sino prácticas concretas.

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Afecta la salud mental y el desarrollo integral de quienes lo padecen.

El abordaje del bullying requiere un compromiso sostenido

Acompañar a quienes lo sufren, intervenir sobre quienes ejercen violencia y asumir el rol indelegable de las personas adultas en la detección temprana. Familias, docentes, instituciones y el Estado tienen una responsabilidad compartida en la construcción de entornos de cuidado. Garantizar que cada niño, niña y adolescente pueda crecer en un entorno de respeto, cuidado y amor no es solo un objetivo: es un derecho.

* Lic. Alejandra Perinetti, Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS