Naturaleza bajo fianza: crítica a la propuesta de seguro obligatorio para montañistas
En los últimos tiempos, ha tomado fuerza una propuesta legislativa que busca exigir un seguro obligatorio a toda persona que acceda a zonas de montaña. Con el argumento de reducir los costos de los operativos de rescate y responsabilizar a quienes “se aventuran”, esta medida puede parecer razonable a simple vista. Sin embargo, desde una mirada crítica, se vuelve necesario problematizar sus implicancias sociales, éticas y políticas.
El riesgo privatizado
Esta propuesta representa un claro ejemplo de cómo se traslada la responsabilidad del Estado hacia los individuos. En lugar de invertir en sistemas públicos de prevención, educación ambiental y rescate con enfoque comunitario, se pretende que cada montañista pague por anticipado el costo potencial de su rescate. Esto responde a una lógica neoliberal donde todo riesgo debe ser asegurado de forma individual, transformando a los ciudadanos en consumidores.
Montañas para quienes pueden pagar
El acceso a la montaña es una experiencia profundamente humana y cultural, vinculada al conocimiento del territorio, al deporte, a la espiritualidad y al encuentro con uno mismo. Exigir un seguro obligatorio corre el riesgo de convertir ese derecho en un privilegio exclusivo para quienes puedan pagarlo. Así, se profundizan las desigualdades sociales y se restringe el acceso a un bien natural que es común.
La estigmatización del montañista
Este tipo de medidas suele venir acompañada de una narrativa que culpa al “aventurero irresponsable” de poner en riesgo a los rescatistas. Pero esta mirada desconoce que incluso montañistas con experiencia, formación y planificación pueden enfrentar situaciones imprevistas: cambios climáticos abruptos, caídas de roca, fatiga extrema. En vez de construir soluciones colectivas, se busca señalar y castigar individualmente.
¿Qué vínculo con la montaña estamos promoviendo?
La montaña no es un parque temático ni un espacio de consumo. Es territorio vivo, cultural, natural, muchas veces sagrado. Exigir seguros obligatorios refuerza una lógica mercantil en la que todo debe pagarse para ser legítimo, incluso el deseo humano de caminar y convivir con la naturaleza. En lugar de eso, necesitamos políticas públicas que garanticen el acceso seguro y equitativo, fortalezcan los equipos de rescate con recursos adecuados, y promuevan una ética del cuidado entre quienes habitan y recorren la montaña.
La montaña no debe ser un territorio bajo fianza. Es hora de pensar una gestión del riesgo desde la educación, la equidad y la corresponsabilidad social.
Nicolás Novero
DNI 24511930
El autor es Licenciado y Profesor de Geografía, montañista y docente en la escuela provincial de guías de alta montaña y treking.