Niños desnutridos y familias sin recursos, ¿qué pasa si cierra Conin?
Hace 30 años, Conin abrió sus puertas en Mendoza. Su tarea es única en el combate contra la desnutrición infantil, y actualmente asiste a 500 niños. El trabajo en la institución fundada por Abel Albino es intensa: reciben a niños con desnutrición -dependiendo del cuadro y de las condiciones socioambientales- se queda internado con un adulto responsable, es derivado al centro de recuperación o al de prevención.
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Todas las dependencias funcionan en la calle Lisandro Moyano de Las Heras. "Llegamos a donde nadie más llega", explicó la trabajadora social, Andrea Cecarelli a MDZ.
Conin llegó a tener 75 profesionales y 25 niños internados, atender en el centro de día a 500 chicos y a salir con la unidad móvil a otras provincias. Hoy nada de eso es posible.
"El niño llega a Conin con su mamá de forma espontánea, derivado de otro efector o identificado por un operativo", dijo Cecarelli.
"Desde su ingreso se despliega una atención multidisplinaria con pediatras, fonoaudiólogos, kinesiólogos, psicopedagogos, psicólogos o la atención que necesite", agregó.
Sin embargo, hoy hay muchas áreas que no funcionan porque los profesionales renunciaron. "De cuatro trabajadoras sociales solo quedo yo. Estamos trabajando sobre la urgencia", indicó.
Es que Conin no es una clínica más. Está ubicada entre barrios vulnerables donde además de los aspectos de salud se acompaña a las familias a sacar un turno en un hospital, a tramitar un certificado de discapacidad o una asistencia en Desarrollo Social del municipio porque a la pobreza extrema se suma la violencia intrafamiliar, el analfabetismo, la falta de recursos hasta para utilizar el transporte público y la distancia a los centros urbanos.
Actualmente, Conin atraviesa la peor crisis desde su fundación: han renunciado profesionales porque hace dos meses que no pueden pagar los sueldos.
La cuota de cerca de 6 mil pesos que pagan los 5 mil socios activos alcanzaba para pagar los sueldos pero con la última devaluación se actualizó un 30% mientras que los medicamentos, alimentos e insumos aumentaron muy por encima de ese porcentaje.
Además, después de la pandemia dejaron de colaborar con la institución las empresas que donaban alimentos y otros elementos indispensables para que Conin siga funcionando.
"Hace muy poco entró una nena de 17 días con una desnutrición severa. Con la seguimiento médico y el acompañamiento a la mamá salió adelante en muy poco tiempo. Si la desnutrición no se revierte el niño puede quedar con secuelas para toda la vida", cerró Ceccarelli. Todas las personas que quieran ayudar puedan hacerlo a través de la página web www.conin.org.ar


