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Viven en la zona de mayor riqueza de Mendoza, pero no tienen agua y dependen de Neuquén

Los Molina viven en Malargüe y sobre Vaca Muerta. Es la tierra prometida, pero tienen muchas carencias, como todos los pobladores de la zona. La convivencia con el petróleo y las deudas.

Inés Molina tiene un tesoro bajo sus pies. Vive en el extremo sur de Mendoza y en descampado del puesto, donde caminan cabras y terneros, están los recursos naturales que son la esperanza productiva de Mendoza. Vaca Muerta, el reservorio de gas y petróleo no convencional, y, muy cerca, uno de los yacimientos de sales de potasio más importante del mundo. Pero Inés no goza de esas riquezas. En el lugar no hay agua y para poder tener los servicios mínimos debe cruzar el río Colorado, en Neuquén. "Para ir al médico tenemos que ir a Rincón de los Sauces, no parecemos mendocinos", dice la mujer, que está de paso por Mendoza.

Los Molina viven desde siempre en el lugar. Hasta el yacimiento petrolero que los rodea lleva su nombre: "Puesto Molina", dicen los carteles. A pocos kilómetros del puesto está Pata Mora, el que consideran el pueblo del futuro pero que hoy sigue siendo un páramo sin servicios. El problema es que también compite de manera desigual con Rincón de los Sauces para ser el epicentro del desarrollo de Vaca Muerta Norte.  

En el área Puesto Molina, la familia Molina vive con muchas carencias.

Esa zona de la Patagonia mendocina vive en la encrucijada de esperar siempre el despegue, el impulso que prometen puede darle la actividad petrolera y la minería. Pero en el camino la calidad de vida se deteriora. Incluso hasta hay quienes tensionan y ponen en duda la propiedad y el futuro arraigo al lugar, aún cuando los Molina y los otros puesteros están desde hace generaciones en el lugar. El petróleo generó recursos para la Provincia durante décadas gracias a los beneficios de la Cuenca Neuquina. Esos recursos no se tradujeron en mejoras en la zona. En Pata Mora hay una veintena de habitantes fijos y en los alrededores hay población dispersa, en puestos. Las carencias son enormes y hasta para la industria que se busca promocionar hay dificultades. YPF realiza un plan piloto para explotar el lado mendocino de Vaca Muerta y gran parte de la logística también vino desde Rincón de los Sauces porque tampoco hay disponibilidad en Mendoza. 

El Gobierno impulsa la creación de un polo logístico en Pata Mora, con la idea de que sea el hub que abastezca a Potasio Río Colorado, los proyectos petroleros nuevos y también la minería metalífera que se proyecta más adentro de la cordillera. Del otro lado del río hay planes similares en Neuquén, que ya tiene una base más sólida en Rincón. 

Parte de la basura acumulada en Puesto Molina.

Desamparados

Inés aún lo recuerda. Hasta 1994 sacaban agua de pozo con una bomba manual. Hasta que comenzó a salir con olor rancio y con sabor horrible. Fue justo cuando comenzó la explotación intensiva de los pozos petroleros. "No pudimos tomar más agua de ahí. Pasó a tener un gusto feo, amargo. No lo pudimos tomar más. Es triste, pero es la realidad", recuerda. Por un acuerdo de palabra, desde entonces la petrolera YPF los abastecía con bidones que se reponían semanalmente. En 2020, en plena pandemia, ese abastecimiento se cortó sin justificación.

Algunas de las instalaciones del lugar.

"Nos dijeron que no había ningún papel, nada que justifique que nos den agua y desde ahí que no dieron más. Nos quedamos sin el agua del pozo y sin eso", explica Inés. Por eso para tener agua deben ir hasta Pata Mora o hasta el Río Colorado. En ese caso, además, deben filtrarla porque la turbidez la inutiliza. "Algunas veces vamos al barrio Pata Mora o al río, que está a 300 metros. Juntamos en baldes…no sé si se puede tomar, pero no nos queda otra. Cuando viene con mucho barro la dejamos un poquito hasta que se asiente", explica Inés. "Cuando yo reclamo, me dicen que me valla a vivir a otro lado",  dice con angustia.

El padre de Inés, Ángel, tiene leucemia y, como todo, para poder ser asistido tiene que mirar al sur. Sí, el tratamiento lo sigue en Rincón de los Sauces. Cada vez que necesita ir al médico, cruza el puente hacia Neuquén y visita la clínica del lugar. "La ambulancia de Pata Mora nos ha llevado algunas veces, pero después no nos buscan. Dependemos para casi todo de Rincón", asegura. 

En su mayoría se dedican a la cría de ganada. Ellos y los animales conviven con las instalaciones petroleras, algunas en mal estado. "En el puesto de mi tío pusieron un mechero que larga un calor enorme. En verano no se puede estar. Además el ruido es muy grande", explica Inés. Tuberías abandonadas, tanques, contenedores, manchas de petróleo y aceite. Todo se convirtió en parte de paisaje en medio de la agreste Patagonia. 

El Puesto se quedó sin agua.

El plan de desarrollo de Pata Mora se ejecuta con el modelo más conservador para la ampliación del pueblo, pero más ambicioso desde el punto de vista energético. Las instalaciones se harán para un pueblo de 500 habitantes y "la futura radicación de hasta 50 empresas en el área industrial".  Pero el abastecimiento energético se hará mediante una interconexión a la Línea de Alta Tensión Comahue – Cuyo, con todas las instalaciones intermedias. Esa es una de las obras más caras. La principal razón de esa estrategia no es tanto Pata Mora, sino llevar energía al proyecto Potasio Río Colorado, que está a cargo de Minera Aguilar.