¿Quiénes fueron Mercalli y Ritcher, los medidores de terremotos?
La tierra se ha movido. “Che, ¿sintieron el temblor?”; surge al instante la típica pregunta que nos incorpora a una conversación. “¡La pucha, se sacudió todo!”; responde espontáneamente un vecino. “Escuché en la radio que fue de Grado V en la escala de Mercalli”; agregará un tercero. “¡Fuertón!, con epicentro en Las Heras, justo a las 17.35 y de 5.7 en la escala de Richter”, incorpora sesudamente un comentario, el más informado.
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En medio de conjeturas y comparaciones pasará como de largo una curiosidad. ¿Y quiénes son esos tipos que miden los sismos? Parecen del barrio por lo habituados que estamos al nombrarlos. Son tan frecuentes sus apellidos cada vez que un movimiento telúrico nos sorprende, que nos resultan hasta familiar su mención. ¿Quiénes son Mercalli y Richter? He aquí la historia de “Los Medidores”. Los creadores de escalas sismográficas que son referencias universales.
Giuseppe Mercalli (1850 - 1914)
Nació en Milán, y pocos sabrán que antes de ser uno de los primeros sismólogos reconocidos mundialmente, y creador de una escala que se aplica en todo el planeta, fue un sacerdote que se ordenó en el seminario de Monza durante 1872. Era también docente, aunque su verdadera pasión se enmarcará escalando volcanes e investigando los depósitos glaciares alpinos de la vieja Lombardía. Discípulo del reconocido geólogo y paleontólogo Antonio Stopani, empezará a forjar su famosa escala siendo profesor en la Universidad de Catania, llegando a dirigir el Observatorio Vesubiano por sus estudios sobre las erupciones del volcán Vesubio y su relación con los movimientos telúricos y maremotos.
Mercalli tenía fama de obsesivo. Un fanático del estudio de las ciencias naturales. Comentan las crónicas sobre su vida, que dónde se enteraba que se había producido un movimiento sísmico viajaba raudamente al lugar. Hacía campamento y empezaba con las observaciones, fotografías, dibujos, croquis y los interrogatorios a los lugareños. “¿Sintieron algo previamente?”. “¿Notaron alguna curiosidad en el comportamiento de los animales?”. “¿Escucharon ruidos extraños; cuánto duró el movimiento; el cielo cambió su color; los pájaros continuaron cantando?”, eran algunas de las preguntas que no faltaban en su empírico cuestionario. Hasta el dato más insignificante parecía de suma trascendencia para elaborar sus conclusiones.
El primero de sus estudios fue sobre el terremoto que arrasó Casamicciola (28 de julio de 1883). Mercalli viajó para estudiar las consecuencias producidas. El fenómeno provocó la destrucción del 80% de los edificios y la muerte del 30% de los habitantes. Fue llamado “el terremoto de los ricos”, porque muchas de las víctimas eran turistas de buena posición económica que vacacionaban en la bella zona. Ese mismo año, Mercalli escribió un libro sobre este suceso y denunció la irresponsabilidad de la clase política que no hizo nada a pesar de los avisos que la Tierra había dado días atrás. Sus trabajos también abordaron el estudio de los terremotos de Lombardía, Lecco, Islas Poninas, Andalucía, Calabria y Messina.
El cura Mercalli, como se lo reconocía en la dimensión académica, se basó para realizar su escala en el sistema de medición de sismos de diez grados elaborado por Michele Stefano Conte de Rossi y François-Alphonse Forel, aunque su propia escala contaba con doce grados y se representaba en números romanos.
La Escala Mercalli mide la intensidad del sismo a través del movimiento que percibe la gente y sobre los daños materiales que se producen. La clasificación va desde "muy débil": casi imperceptible, hasta "catastrófico": destrucción total con gran cantidad de muertes. Está dividida en dos tramos. Los cuatro primeros referencian la percepción subjetiva de las personas sobre el terremoto y los ocho restantes dimensionan los daños producidos.
El Síndrome de Mercalli
Morirá trágicamente en 1914 tras un incendio en su casa. Aparentemente se debió a que una lámpara de parafina se volcó y prendió fuego su habitación. Nunca quedaron claras las causas del incendio. Si fue por un accidente doméstico o por la acción de un ladrón que, en su afán de borrar cualquier tipo de rastro, quemó el lugar. Pero sobrevive su escala y también el “síndrome de Mercalli”, que describe las reacciones fisiológicas y de comportamiento de los animales instantes antes de producirse un terremoto, teoría que tiene tantos defensores como detractores. Su escala fue perfeccionada por diversos científicos y actualmente se la conoce como “Escala Mercalli Modificada”. Uno de los que la estudió fue el norteamericano Charles Richter.
Charles Francis Richter (1900 - 1985)
Oriundo de Hamilton (Ohio) elaboró junto al germano-estadounidense Beno Gutenberg una escala que mide la magnitud de los sismos; o sea, la energía liberada por el terremoto.
Este investigador siempre usó el apellido de soltera de su madre divorciada. Su bisabuelo era un cervecero alemán que en 1848 por cuestiones políticas abandonó el país y viajó a Estados Unidos. Se estableció en Ohio y nueve años después toda la familia se afincó en California, donde los movimientos sísmicos siempre estuvieron a la orden del día.
Primeramente, trabajó como simple ordenanza en el museo de Los Ángeles. Posteriormente estudió química, para luego volcarse a la física. Tiempo después llegará su pasión por la geología y la sismología.
Lo cierto fue que, cerca de concluir su doctorado en el Instituto de Tecnología de California, recibió una oferta para desempeñarse en el centro sismológico de Washington. Será ahí donde empezó a interesarse por la sismología, para luego desempeñarse en Laboratorio de Sismología de Pasadena (1927).
En un principio, su labor era rutinaria: revisar sismogramas y localizar terremotos, con cuya información se elaboraban registros, entre los que se consignaban epicentros, hora y duración. Pero en 1929 comenzó a trabajar bajo la órbita del prestigioso Beno Gutenberg, un sismólogo alemán que había definido el diámetro del núcleo terrestre y su límite con el manto.

En un momento Richter sugirió comparar los terremotos en términos de las amplitudes registradas en las estaciones que los monitoreaban. A partir de un trabajo de un profesor japonés, en el que comparaba grandes terremotos trazando el movimiento máximo del suelo frente a la distancia al epicentro. Richter hizo lo mismo, pero cuando se encontró ante la disyuntiva sobre cómo trabajar los datos, Gutenberg propuso graficarlos en una escala logarítmica.
La Escala Richter representa medidas expresadas en números ordinarios y decimales, indicados durante un terremoto. Estos números surgen del registro del sismógrafo, y Richter aclaraba que no existía un límite explícito.
A partir de los datos suministrados por los aparatos, se mide la amplitud de la mayor onda y luego la distancia hasta el foco del terremoto mediante el intervalo de tiempo entre las ondas. La línea que une la escala de distancia con la amplitud, brinda la magnitud del sismo.
Este método les permitió clasificar los terremotos uno encima del otro. En síntesis: así como la Escala Mercalli medía la intensidad del terremoto, el físico norteamericano propuso diferenciarla, llamándola de “magnitud”.

La Escala de Magnitud
En un principio, se la conoció como Escala de Magnitud y por varios años no se nombraba la escala como Richter.
Entre su legado, también figuran sus libros: “Sismología elemental” (1958) y” Sismicidad de la Tierra”, en coautoría en 1954 con su colega alemán, en el que se propusieron estudiar los secretos que encierra las entrañas de nuestro planeta.
Su gran obsesión girará en cómo medir un sismo desde su epicentro, algo que era necesario para informar con exactitud tanto al mundo científico, como a la ciudadanía y a la prensa. Y si bien, hacía tiempo que ya existía la escala de Mercalli, ésta solo podía medir en el punto donde se encontraban los sismógrafos. Fue así como Richter creó una escala que iba del 0 al 9 y que permitía medir de forma precisa la magnitud del sismo desde su epicentro y, paralelamente, desde 0 a 400 kilómetros de profundidad.
Morirá en la misma Pasadena (California) que lo verá hacerse famoso. Un problema cardiaco terminará con su vida (30 de setiembre de 1985). Pero sigue siendo recordado frecuentemente, sacudón y susto mediante.



