Así se construyen los imponentes carros de la Vendimia en Mendoza
La Fiesta Nacional de la Vendimia no sería lo mismo sin la tradicional Vía Blanca y el Carrusel, eventos en los que los carros alegóricos recorren las calles de Mendoza con las reinas departamentales como protagonistas. Pero, detrás de estas imponentes estructuras llenas de color y simbolismo, hay un arduo trabajo creativo y técnico que comienza meses antes.
En el caso del carro de la Ciudad de Mendoza, el proceso de diseño y construcción está en manos de Emir Vanella y Alejo Lepe, dos jóvenes diseñadores escenográficos. Ellos, bajo la dirección de Laura Fuertes y junto con un equipo de trabajo distribuido entre la Nave Cultural y la Cuarta Brigada, llevan adelante cada etapa del proyecto.
El proceso de creación
Todo comienza con una idea: un concepto que busca representar la esencia del departamento en cuestión, en este caso el de la Ciudad. Este año, el carro de la capital provincial presenta una composición que entrelaza sueños, legado y energía, con una estructura que evoca el paisaje urbano mendocino y sus históricas acequias. Figuras de jóvenes simbolizan el dinamismo y la creatividad de las nuevas generaciones, mientras que una copa gigante de vino recuerda la tradición vitivinícola de la provincia. Además, un DJ en escena representa la conexión entre la modernidad y el pasado.
Una vez definido el diseño, se inician los bocetos y la selección de materiales. Un aspecto fundamental es la reutilización de elementos de escenografías anteriores, como estructuras navideñas o de vendimias pasadas. Esta práctica permite optimizar recursos sin perder calidad estética ni resistencia estructural.
El trabajo en equipo
La construcción del carro de la Ciudad de Mendoza se divide en dos sectores. En la Cuarta Brigada se trabaja en la estructura general, asegurando su resistencia y estabilidad para soportar el peso de las reinas y el equipo técnico. Mientras tanto, en la Nave Cultural se desarrollan los detalles estéticos, desde la pintura hasta los acabados que darán vida al diseño final.
El equipo está conformado por aproximadamente 12 personas, quienes dedican largas jornadas para que el carro esté listo a tiempo. Cada detalle es analizado minuciosamente, considerando cómo se verá desde el público y a través de las cámaras que transmitirán el evento.
Un desafío lleno de pasión
Más allá de los desafíos técnicos y los tiempos ajustados, para Emir y Alejo, construir el carro de la Ciudad es un sueño hecho realidad. Con apenas 25 y 26 años, han logrado consolidarse en el mundo vendimial, aportando una mirada fresca sin perder la esencia de los antiguos carros alegóricos.
Su objetivo es mantener vivo el espíritu de la Vendimia a través de la escenografía, fusionando el pasado con el presente para contar una historia que emocione a mendocinos y turistas. Y así, tras semanas de esfuerzo, llega el momento de ver el carro iluminado en las calles, desfilando entre aplausos y ovaciones en una de las celebraciones más emblemáticas de Mendoza.

El broche de oro: la presentación oficial
Luego de la intensa labor, el carro es presentado oficialmente antes de su debut en la Vía Blanca. En este evento, autoridades municipales, artistas y vecinos pueden ver de cerca el trabajo terminado. Es el momento en que todo el esfuerzo cobra sentido, y los diseñadores pueden apreciar cómo su visión cobra vida.
Finalmente, con las reinas a bordo y la iluminación encendida, el carro recorre las calles de Mendoza, llevando consigo la esencia de la Vendimia y la pasión de quienes lo hicieron posible.
Más allá de que este relato refleja el trabajo de quienes harán posible el carro de la Ciudad de Mendoza, estas historias de pasión y esfuerzo se replican en cada uno de los municipios provinciales.

