Por qué arrancan la rosa mosqueta del campo en Mendoza
Aunque muchos piensan que la rosa mosqueta es nativa de la montaña, en realidad es una especie exótica invasora que llegó a Mendoza a comienzos del siglo pasado como una planta ornamental y por las propiedades de sus frutos.
Sin embargo, la rosa mosqueta se dispersó por el territorio provincial y actualmente, es una amenaza para la flora nativa. Desde hace al menos 2 años, el Gobierno de Mendoza lleva adelante una campaña de remoción y manejo de la planta en la zona de montaña. Empezaron en Potrerillos y Vallecitos, y ahora avanzan en Las Loicas.
En los últimos días, personal de la Dirección de Áreas Protegidas y la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque de la delegación Malargüe, junto con la coordinación de Flora Nativa, desplegó una exitosa actividad de erradicación de rosa mosqueta en las cercanías de la Aduana argentina del paso Pehuenche.
“Este tipo de acciones es fundamental para la preservación de la flora nativa y la protección de los ecosistemas de Mendoza. La rosa mosqueta, al ser una especie invasora, desplaza a las plantas autóctonas y afecta negativamente la biodiversidad”, comentó el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.
Por su parte, Iván Funes Pinter, director de Áreas Protegidas, destacó la importancia de la erradicación temprana: “La detección y eliminación de juveniles ejemplares aislados, como los encontrados en Las Loicas, son esenciales para evitar la propagación de esta especie y proteger los recursos hídricos y la flora nativa en el área”.
Por qué la rosa mosqueta es una invasora
La rosa mosqueta se encuentra especialmente en zonas húmedas y márgenes de arroyos. Es considerada de vigorosa propagación vegetativa gracias a sus raíces y altas tasas de crecimiento.
Su expansión altera la vegetación nativa y la hidrología del sistema. La alteración hidrológica genera serias consecuencias, ya que produce impactos sobre los servicios ecosistémicos, afectando la distribución y magnitud de los caudales de agua.
A su vez, la invasión de esta especie afecta la accesibilidad a arroyos y quebradas, inhabilitando la actividad turística y recreativa en muchos sectores. La erradicación de especies invasoras es fundamental para garantizar la salud y la estabilidad de los ecosistemas.