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Argentina amplía la brecha socioeconómica entre escuelas públicas y privadas

Según el estudio, Argentina fue el único país en América Latina en el que se incrementó, con un alza del 26%, la segmentación escolar entre las instituciones estatales y las privadas.

Un reciente informe del Observatorio de Argentinos por la Educación reveló que Argentina es la única nación de América Latina donde se profundizó la diferencia de nivel socioeconómico entre los establecimientos educativos estatales y los de gestión privada.

Mientras la matrícula en el nivel secundario creció en la región durante la última década, en la mayoría de los países esto no implicó una mayor segmentación entre los estudiantes de distintos estratos sociales. Sin embargo, en el caso argentino, la distancia entre ambos sectores se amplió significativamente.

El estudio, titulado “Matrícula y segregación escolar en América Latina: una mirada a la última década”, fue elaborado por los investigadores Emmanuel Vazquez (CEDLAS), María Sol Alzú y Leyre Sáenz Guillén. Basado en los resultados de las pruebas PISA de 2012 y 2022, el análisis abarcó la situación en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Los datos reflejan que Argentina lidera la tasa de escolarización en el nivel secundario con un 94% de estudiantes matriculados, superando a Perú (93%) y Chile (91%). En 2012, el país registraba un 86% de asistencia, lo que muestra un crecimiento significativo en una década. Otros países también experimentaron avances, aunque en menor medida. Uruguay alcanzó un 90% de matrícula en 2022, mientras que Brasil fue el que más creció, pasando del 64% al 80% en el mismo período. Colombia y México, por su parte, lograron incrementar sus índices hasta un 86% y 83%, respectivamente. En comparación, los países miembros de la OCDE promediaron un 89% de escolarización secundaria.

Pese a este crecimiento en el acceso a la educación, el informe subraya que la integración social dentro de las aulas no avanzó al mismo ritmo. La segmentación escolar obedece tanto a factores internos del sistema educativo como a la migración de sectores con mayor poder adquisitivo hacia la educación privada, impulsada por el deterioro de la enseñanza en las instituciones estatales y los conflictos gremiales recurrentes. En la región, la segregación promedio entre los sectores público y privado alcanzó un 23% en 2022, una cifra considerablemente superior al 5% registrado en los países de la OCDE.

El caso argentino resulta llamativo, ya que mientras en países como México, Chile y Brasil la diferencia socioeconómica entre los sectores educativo estatal y privado se redujo, en Argentina ocurrió lo contrario. En México, la brecha disminuyó un 51%, mientras que Chile y Brasil lograron reducciones del 44% y 20%, respectivamente. Uruguay, Perú y Colombia mostraron descensos más moderados, con variaciones de entre el 4% y el 17%. En cambio, Argentina fue la única nación en la que esta distancia se incrementó, con un alza del 26%, reflejando un escenario de creciente polarización entre ambos sectores.

Si bien cada vez más adolescentes acceden a la educación secundaria en la región, la desigualdad en la composición socioeconómica de las escuelas persiste como una característica estructural en América Latina. Según el informe, este fenómeno no solo perpetúa las disparidades sociales, sino que también impacta en la calidad educativa y en la cohesión social a largo plazo.

Sandra Ziegler, investigadora de Flacso, advirtió que la ampliación de la escolarización en Argentina no ha ido acompañada de una mayor integración dentro de las aulas. “La distancia socioeconómica entre las escuelas públicas y privadas se ha acentuado en la última década, generando entornos de aprendizaje más homogéneos y limitando la interacción entre estudiantes de diferentes orígenes. Estas interacciones son fundamentales para fortalecer el aprendizaje y fomentar una convivencia democrática”, explica.

Por su parte, Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y la Universidad de San Andrés, destacó que el aumento de la matrícula en secundaria es una noticia positiva, pero señala una de las razones de la segregación: “Existe una tendencia de los alumnos con más recursos económicos a optar por escuelas privadas. Sin embargo, la disminución de la tasa de natalidad implica que habrá menos niños en las aulas en los próximos años, lo que representa una oportunidad para mejorar la educación pública y frenar la migración hacia el sector privado”.

En la misma línea, Natalia Krüger, investigadora de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y del Conicet, enfatizó la necesidad de abordar este problema a nivel de políticas públicas. “Aunque Latinoamérica avanza hacia la cobertura universal en la educación secundaria, sin integración social en las aulas no se logrará una verdadera inclusión educativa. La fragmentación creciente entre los sectores estatal y privado y la tendencia a agruparse en burbujas socioeconómicas amenazan la cohesión social y profundizan las diferencias en el desempeño académico”, concluye.

El informe plantea que la educación debe convertirse en un motor de desarrollo equitativo, promoviendo un entorno de aprendizaje más diverso y con mayores oportunidades de interacción entre estudiantes de distintos contextos. La creciente segmentación socioeconómica en Argentina representa un desafío urgente para las políticas educativas, que deberán enfocarse en reducir estas brechas y garantizar un sistema educativo más inclusivo.