Presenta:

Entre la gloria y memoria: dos hitos que marcaron la historia argentina

La restauración de los Granaderos y la derogación de leyes de impunidad marcaron la identidad nacional. Un recorrido por estos hitos y su impacto en la memoria argentina.
Granaderos en formación: un símbolo del pasado que convive con los desafíos del presente. Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ
Granaderos en formación: un símbolo del pasado que convive con los desafíos del presente. Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

La fecha del 25 de marzo reúne dos eventos históricos que marcaron a la Argentina  en aspectos muy importantes. Ambos  aparentemente distantes en el tiempo y el contexto, son la restauración del Regimiento de Granaderos  a Caballo en 1903 "General San Martín", símbolo del heroísmo independentista y la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 1998, que habían garantizado impunidad a militares acusados de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura. Ambos eventos reflejan la relación del país con su pasado, entre la construcción de símbolos patrios y la lucha por la memoria y la justicia.

El Regimiento de Granaderos, creado por el general José de San Martín en 1812, tuvo un papel fundamental en la independencia argentina y en las campañas libertadoras. Sin embargo, fue disuelto en 1826, en el marco de las disputas políticas de la época. En 1903, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, se decidió restaurarlo como una manera de reivindicar el legado sanmartiniano y fortalecer la identidad militar del país. Desde entonces, el regimiento ha sido un símbolo de disciplina y patriotismo, vinculado al honor y la tradición.

El Regimiento de Granaderos, restaurado en 1903, simboliza el legado de San Martín. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ.

En el otro extremo de la historia, la derogación de las leyes de impunidad en 1998 representó un avance crucial en la consolidación de la democracia argentina. Durante la última dictadura militar (1976-1983), el país vivió uno de los períodos más oscuros de su historia, marcado por la desaparición de miles de personas. Con el regreso de la democracia, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida impidieron que muchos de los responsables fueran juzgados. Su eliminación, décadas después, fue un acto de justicia y memoria, reafirmando el compromiso con los derechos humanos.

El Senado argentino derogó las leyes de impunidad en 1998, un paso hacia la memoria y la  justicia por los crímenes de la dictadura.

La restauración del regimiento en 1903 y la derogación de estas leyes en 1998 reflejan dos formas distintas de relacionarse con la historia. Por un lado, el regreso de los Granaderos exaltó el orgullo nacional desde una perspectiva militar. Por otro, la anulación de la impunidad significó un paso hacia una identidad basada en la memoria y la verdad. Ambos momentos, aunque distintos, marcaron la construcción de la Argentina actual.

La historia de un país no es lineal y muchas veces transita entre la gloria y la memoria. Mientras algunos hitos buscan fortalecer el sentido patriótico a través de símbolos históricos, otros intentan reparar heridas del pasado. Argentina sigue debatiéndose entre esas dos fuerzas: el recuerdo de sus héroes y la necesidad de justicia para las víctimas del horror. En esa tensión, se construye su identidad.