Presenta:

Más fuerte no es más cafeína: el mito detrás del café corto y el café largo

¿Es cierto que mientras menos agua tenga un café, menos cafeína consumimos? La respuesta no es tan simple como parece.
No todo café intenso tiene más cafeína. El sabor no siempre es indicador. Foto: Shutterstock
No todo café intenso tiene más cafeína. El sabor no siempre es indicador. Foto: Shutterstock

En apariencia y en creencia popular un espresso  parece más potente que un café  filtrado, pero esto resulta ser un mito bastante común y la realidad es más compleja. La cantidad de cafeína  en una taza de café no depende directamente de la cantidad de agua, sino de la concentración de café en esa preparación.

Son muchos aquellos que consumen café que creen que mientras más fuerte sea su sabor y menor la cantidad de agua, más cafeína estarán consumiendo. Sin embargo, esto no es del todo cierto. La intensidad del sabor de un espresso no significa que tenga más cafeína que una taza de café filtrado. La percepción de "fuerza" está más relacionada con el sabor concentrado que con el contenido real de cafeína.

El mito del café corto: ¿realmente es más potente que uno largo?

Por ejemplo:

  • Espresso: Se prepara con poca agua y parece más fuerte, pero tiene menos cafeína por porción (aproximadamente 63 mg en un shot de 30 ml).
  • Café filtrado o de máquina de goteo: Se hace con más agua y, aunque parezca más suave, suele tener más cafeína en total (alrededor de 95 mg en 240 ml).
  • Café instantáneo: Suele tener menos cafeína que el filtrado (unos 30-90 mg por taza).

Entonces, un café más concentrado (con menos agua) tendrá más cafeína por mililitro, pero como las porciones suelen ser más pequeñas, en total podrías terminar consumiendo menos cafeína que con un café más diluido pero en mayor cantidad.

El espresso tiene más cafeína por mililitro, pero se consume en menor cantidad.

Cómo influye el método de preparación

El contenido de cafeína de un café varía según el método de preparación. Aquí algunas cifras aproximadas:

  • Espresso (30 ml): 63 mg de cafeína.
  • Café filtrado o de goteo (240 ml): 95 mg de cafeína.
  • Café instantáneo (240 ml): 30-90 mg de cafeína.
  • Prensa francesa (240 ml): 80-135 mg de cafeína.

El espresso tiene más cafeína por mililitro, pero como se consume en una cantidad pequeña, la dosis final de cafeína suele ser menor que en una taza de café filtrado.

El café filtrado, aunque más suave en sabor, puede tener más cafeína total.

Otros factores que influyen en la cafeína

La cantidad de cafeína en una taza de café también depende de otros factores como:

  • Tipo de grano: Los granos de café robusta tienen casi el doble de cafeína que los de arábica.
  • Nivel de tueste: Los granos más oscuros tienen menos cafeína que los más claros porque el proceso de tostado prolongado reduce la cantidad de esta sustancia.
  • Tiempo de extracción: Cuanto más tiempo esté el agua en contacto con el café molido, mayor será la extracción de cafeína. Por eso, un café de prensa francesa suele tener más cafeína que un espresso.
El tipo de grano y el método de preparación influyen en la cafeína.

No solo es el sabor

Si tu objetivo es obtener más cafeína, un café filtrado o de prensa francesa puede ser una mejor opción que un espresso. Pero si solo buscas un golpe de sabor intenso, el espresso sigue siendo la mejor alternativa.