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Francisco, 12 años de pontificado: "Nunca dejó de ser el Padre Jorge"

El papa Francisco cumple 12 años de pontificado y en MDZ recibimos a Federico Wals, mano derecha del Cardenal Jorge Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires.

Los doce años de pontificado que cumple el Santo Padre, llegan en un difícil momento con respecto a su salud, con la esperanza puesta en su recuperación, los fieles católicos y de otros credos siguen rezando por su pronta recuperación. Federico Wals, durante varios años fue agente de prensa del Cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Desde ese lugar, Federico, acompañó a Bergoglio en sus años previos a instalarse en Roma, cuándo en aquellos primeros días de marzo, el Padre Jorge expresó, "Nos vemos a la vuelta" y todos sabemos como siguió

- Federico Wals, bienvenido a MDZ. Viajemos en el tiempo unos años tras, cómo empezó tu historia con el Cardenal Jorge Bergoglio?

- Esta historia tiene dos partes. La primera fue providencialmente porque en el año 2006 nos enteramos que íbamos a ser papas con mi esposa Luz María, en mi caso no tenía un trabajo fijo, pero claro, cuando llega un hijo, la dinámica cambia, hay que establecerse con firmeza y seguridad. Pero no era un buen momento fines del 2006. Ya el embarazo avanzaba, teníamos fecha de parto para abril del 2007 y buscar trabajo en verano tampoco es de la mejor época

A dos meses del parto, recuerdo que estábamos viajando en tren rumbo a Tigre, yo iba parado, mi esposa estaba sentada y me dice, "ánimo, vamos a conseguir algún trabajo". En mi racionalidad estructurada pensaba, hablé con este, con aquel otro, y no me salió nada. Justo en ese momento siento que un chiquito me tira de la remera, tira, insiste, yo mi mundo no le prestaba atención hasta que en un momento lo miro y me da una estampa. de quien era para mí, un ilustre desconocido. Decía San Cayetano, automáticamente se la doy a mi mujer, y me mira, me dice, amor, acá está la respuesta, la miré como diciéndole, yo no sé quién es, pero necesito trabajo, no estampas. 

La verdad que no estaba para convencido, pero la rezamos y a los dos o tres días un sacerdote, un gran amigo, el padre Gustavo Boquín, me llama a las 23 del 28 de febrero del 2007. Me dice,  "Fede, ¿tenés trabajo? porque mañana hay que abrir la oficina de prensa y la verdad que la persona que me iba a acompañar no puede, y necesito alguien de confianza, está todo arreglado. Te quiero conmigo". Así que esa es la parte donde San Cayetano, el de arriba, me mandó a trabajar en la prensa del Arzobispado. Nada menos que acompañar al Cardenal Jorge Mario Bergoglio, en sus actividades, las homilías, el trato con los periodistas.

La historia de la foto en el Subte A

- ¿Cómo fue ese primer encuentro con tu "jefe"?

- Estábamos en el Hospital Rawson ese Jueves Santo de 2007, para llevar adelante la ceremonia del lavatorio de los pies, que siempre se hacía en un lugar público, fuera de la Catedral. Me acuerdo que tenía todo listo para que llegue Bergoglio, ya estábamos con los ancianos del hospital, era como mi primer evento. Ya me habían advertido, cuando llegue Bergoglio vos le decís padre o Jorge no le digas Cardenal, Eminencia, Arzobispo nada de eso. En ese momento escucho que alguien atrás mío dice: "así que vos el que publica las buenas noticias de la iglesia, te diría hasta de chusma que me di vuelta para ver quién era  y nunca me imaginé que era él. Cuando me doy vuelta me da la mano, saludándome. Lo saludé diciéndole, Eminencia, Cardenal, Arzobispo, claro y lo primero que hizo, soltó una carcajada y me volvió a dar la mano, me dijo vamos de vuelta. Soy el padre Jorge, Federico, ¿todo bien acá? Sí, todo bien ¿conocés la capilla?, vamos a rezar un momento y me da un abrazo y vamos caminando, así empecé con él. Ese gesto paternal tierno, cercano, eso lo caracterizó y siguió hasta que me dijo Federico, nos vemos a la vuelta.

- A los pocos días llegó el 13 de marzo del 2013,estábas como todos, mirando la televisión esa tarde de martes y ¿cómo reaccionaste cuando se escuchó el nombre de Cardenal Jorge Mario Bergoglio como Francisco?

- Me acuerdo que yo estaba en mi oficina, en el edificio de la Curia, frente a la Plaza de Mayo. Esperando estaba con un sacerdote amigo y otro matrimonio y dos periodistas que los habían mandado a Buenos Aires, que me llegaron a la oficina. Pero pobres, estaban como desilusionados porque ellos querían estar en Roma, así que estaban conmigo.

Unos minutos después de la fumata blanca, me llega un mensaje al celular que decía: "Felicitaciones, Fede, tu jefe es el Papa" y por primera vez me quedé congelado, no reaccioné, hasta el sacerdote con quien estaba, me dice, ¿qué te pasa? ¿Qué pasó? No pude hablar nada. No sé. Mudo, duro. Lo único que nos ha entregado el teléfono para que lo lea. Lo leyó y empezó a festejar.

- Cuando fue el primer contacto telefónico con ese Padre Jorge que ya se había convertido en Francisco para todo el mundo?

- En el primer contacto nos sorprendió, estábamos en la sacristía de la Catedral con el rector, el padre Alejandro Russo en una vigilia en la Plaza de Mayo.  Sonó el teléfono. Atienden. Entonces escucho, Jorge, te pongo en altavoz. Y la verdad que fue era increíble escucharlo por que estuviera del otro lado, era el Papa, pero a la vez era el mismo padre de Jorge, el mismo el cardenal, como decíamos habitualmente acá Lo primero que hizo fue preguntar cómo estábamos todos, después agradeció por todo lo que hacíamos y nos pidió disculpas por todo el trabajo que íbamos a tener. 

Lo primeo que hizo fue preguntar por la gente

- Hay una imágen que trascendió en el tiempo, una foto en el viejo subte A, con los vagones revestidos en madera, contan.os de esa foto.

- Representa muchos momentos con él, el subte era habitual en lo cotidiano, veníamos de Plaza Miserere, de recibir a los jóvenes en el día de Corpus Christi que se encontraban ahí para ir caminando por Avenida de Mayo hasta la Catedral. Y el padre siempre salía el encuentro. Había un mensaje especial para los jóvenes, entonces al regreso nos tomamos el subte como cualquier, nos bajamos este en Plaza de Mayo y en esa foto a su derecha hay un pasajero que está charlando con él.

- ¿Te atreviste a enojarte con él sea el Cardenal o Francisco, quizás por teléfono algunas veces y personalmente en Roma?.

- Si claro, pero también se lo dije con total libertad y él lo recibió lo aceptó, hay conceptos bien marcados vos en ese vínculo que se yo siento que hay como de padre a hijo también de cosas que uno no entiende, tampoco le exijo las explicaciones, entonces a veces me cuesta, me enojo. No entiendo porque algunas cuestiones así, algunas acciones, pero la verdad es que me pasó una vez, sí, acá en Buenos Aires, sobre un tema puntual que para mí lo teníamos que hacer de determinada manera, y había eso como si te dijera pruebas y testigos que nos permitían este, que nos permitían desactivar esa crisis comunicacional que teníamos.

Fue cuando lo citan a declarar por su pasado, por su situación en la época de la dictadura, pues para mí había personas que podían testificar a favor. Entonces le dije, Padre, mire, esto se desarticula rápidamente de esta manera, haciendo así, me escuchó, lo conversamos, me dijo no, pero entiendo lo que me decis, pero no lo vamos a hacer de esta otra manera.

Mira la entrevista completa a Federico Wals

- A lo largo de estos 12 años fuiste a verlo varias veces, como fuiste viendo ese deterioro, como diciendo se nota que está viejito.

- Fue sobre todo el año pasado. Fue muy duro para mí en lo personal, porque cuando yo lo vi en febrero por la canonización de Mama Antula nos encontramos. Me impresionó mucho ya verlo en silla de ruedas muy avejentado. Uno a veces se queda con esa imagen del de que no envejece, de que quiere que como todo nos pasa, queremos que nuestros seres queridos, nuestros seres queridos, sean eterno. Esto es la vida es finita y me impactó mucho. Me volví triste. También lo vivo con aceptación porque tiene 88 años.