El crudo pronóstico del Conicet en 2012 sobre las inundaciones en Bahía Blanca
La ciudad de Bahía Blanca quedó en ruinas tras las lluvias torrenciales que provocaron inundaciones descomunales, el viernes pasado. Lamentablemente, el feroz temporal, por el que se acumularon más de 290 milímetros de agua en pocas horas, se cobró la vida de, al menos, 16 personas, mientras que otras 100 continúan desaparecidas y más de 1400, evacuadas.
Ante la emergencia, el Gobierno nacional decretó tres días de duelo por las muertes confirmadas en la ciudad bonaerense y confirmó el envío de $10.000 millones para asistir a los damnificados, llevar a cabo tareas de rescate y otorgar insumos a un nosocomio móvil.
Mientras que las autoridades municipales siguen adelante con los operativos de rescate, limpieza y saneamiento de la ciudad, miles de argentinos envían donaciones a las personas afectadas por el histórico y trágico temporal.
Mirá el video de las inundaciones en Bahía Blanca
En ese desolador contexto, en las últimas horas comenzó a circular un estudio que investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) habían publicado en el año 2012, y que anticipaba la posibilidad de que Bahía Blanca se inundara.
¿Qué dice la investigación del Conicet sobre la hidrografía urbana de Bahía Blanca?
De acuerdo con el trabajo del Conicet sobre la hidrografía urbana de Bahía Blanca, se detalla que la ciudad se encuentra en la cuenca inferior del arroyo Napostá, lo que "contribuye a que reciba el escurrimiento generado aguas arriba además de aumentar el peligro de inundación por sus crecidas".
Aunque se han realizado obras hidráulicas para reducir los riesgos de inundación, "las precipitaciones intensas en la ciudad provocan el anegamiento en zonas de menor pendiente", se puede leer en el estudio. Enseguida, señalan que "en las zonas de mayor altitud el escurrimiento del agua erosiona las calles sin pavimentar y el material socavado es depositado en niveles inferiores".
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron información altimétrica de cartografía topográfica e imágenes satelitales. Con la ayuda de Sistemas de Información Geográfica (SIG), se digitalizaron los desagües pluviales y se analizó la interacción entre la red de drenaje natural y las estructuras urbanas.
En fin, el análisis reveló que la urbanización ha modificado el patrón de escurrimiento del agua en la ciudad, adoptando un diseño subdendrítico. Se observó una variabilidad en los montos de precipitación, con diferencias de más de 100 mm entre distintas zonas. Los mayores acumulados de lluvia se registraron en el sector sur, donde las dificultades de drenaje provocan anegamientos, y en el noreste, donde se evidenciaron procesos erosivos.
"La localización de los diferentes procesos derivados de las precipitaciones permitió definir la influencia de las condiciones naturales y de aquellas derivadas del proceso de urbanización. La forma dispersa en que se extiende la ciudad encarece el tendido de servicios y mantenimiento de las vías de circulación favoreciendo el surgimiento de estas problemáticas", concluye el resumen del estudio del Conicet.

