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Sexo en la tercera edad: la clave necesaria para ser más feliz y tener una vida longeva

Una sexóloga comentó los beneficios del tabú de tener sexo en la última etapa de la vida adulta.

Es uno de los más grandes tabús que perduran hasta el día de hoy, muchas veces perpetrado por las mismas personas que lo sufren. Tener sexo en la tercera edad ha demostrado tener una larga serie de beneficios para la salud. Las hormonas que se liberan durante la actividad, como la oxitocina o las endorfinas, producen efectos de felicidad y ayudan a mitigar dolores del cuerpo para, en última instancia, dormir mejor.

En la tercera edad el sexo vuelve una actividad más pausada y tranquila. Esto es porque las presiones sociales de la juventud se disipan con los años, mientras que el deseo persiste porque el ser humano es una criatura sexual desde el nacimiento. Dana Terranova, doctora sexóloga con posgrados en pareja y sexualidad, dijo en MDZ Radio 105.5  que "se está eliminando cada vez más el estigma en relación a la sexualidad y la vivencia de la misma".

La doctora mencionó que, en el pasado, se le asociaba una "fecha de caducidad" al sexo, que generalmente rondaba desde los 60 años en adelante, para cuando se consideraba "inapropiado" que personas mayores fueran sexualmente activas. "Esta es una franja etaria que ha pasado por muchísimos cambios socioculturales y económicos. Hoy llegan muchos pacientes en situaciones distintas, como jubilados, viudos o gente divorciada", comentó.

Si bien estos factores no están relacionados directamente a la sexualidad, la doctora dijo que "la salud sexual nos atraviesa", lo que hace que, cuando llega la tercera edad, la situación cambie en comparación a otras etapas de la vida: "Tienen más tiempo libre. Quizás incluso disponibilidad económica. Ya no están pensando todo el tiempo en los ingresos, en sostener y proveer una familia, por ejemplo".

Para Terranova estos factores, junto a otros elementos culturales como la importancia que ha cobrado el concepto del "amor propio" en la actualidad, han provocado que hayan personas que se animen a realizar cuestiones que les quedaron pendientes en su pasado. "Y por eso esta etapa puede ser muy fructífera para el desarrollo de la sexualidad. Por ejemplo, la mujer ya no tiene que preocuparse respecto de situaciones de embarazos no deseados", destacó.

"Los cuerpos son otros. La expectativa es otra... y el desempeño es otro. Entonces se corren esos estándares de la juventud y las personas empiezan a apelar más al disfrute", concluyó la sexóloga

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