La tragedia de Once, el accidente que destapó un entramado de corrupción
El fatídico hecho ocurrió durante la mañana de verano del 22 de febrero de 2012, pasadas las 8:30. Hasta ese momento, la Ciudad de Buenos Aires circulaba con total normalidad, como cualquier otro día. A partir de esa hora, comenzó un día trágico en la historia. Un tren de la línea Sarmiento, que transportaba aproximadamente a 1.500 pasajeros, impactó contra el andén en la estación de Once, dejando 52 fallecidos y 789 heridos.
El tren, que no pudo frenar, circulaba a unos 20 kilómetros por hora, una velocidad cinco veces superior a la normal para un ferrocarril que ingresa a una estación. Por el incidente, se culpabilizó a la empresa concesionaria del servicio, a funcionarios públicos y al maquinista.
El titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal número 11, Claudio Bonadío, fue el encargado de llevar a cabo el juicio y de comprobar las distintas negligencias que se cometieron, tanto por parte de los funcionarios como de la empresa.
Por qué ocurrió el accidente
Los peritajes comprobaron el pobre estado de los vagones de tren, que databan de la década de 1960. De los ocho vagones, solo seis contaban con compresores de aire comprimido para operar los frenos; en siete de los ocho se habían postergado las tareas de mantenimiento y, aunque los frenos manuales fueron activados, no lograron detener la formación a tiempo, entre otras deficiencias.
Juicio de la tragedia de Once
Bonadío fue el encargado de dictaminar el fallo el 18 de octubre de 2012. Veintidós de los 28 imputados recibieron una condena, entre ellos el secretario de Transporte al momento de la tragedia, Juan Pablo Schiavi, y su antecesor, Ricardo Jaime, quien había dejado el cargo en 2009. También fueron imputados el conductor del tren, Marcos Antonio Córdoba, y los hermanos Mario y Claudio Sergio Cirigliano, dueños de Trenes de Buenos Aires (TBA). El juez dejó afuera al entonces ministro de Planificación, Julio De Vido, argumentando que no había encontrado un vínculo directo con el accidente.
Las penas otorgadas variaron entre 3 y 8 años de prisión. Schiavi fue condenado a 5 años y 6 meses por administración fraudulenta y estrago culposo agravado, aunque luego accedió a prisión domiciliaria. Jaime recibió 6 años de prisión y fue uno de los pocos que cumplió pena efectiva, volviendo a la cárcel en 2024 tras la confirmación de su condena por la Corte Suprema. Los hermanos Cirigliano fueron condenados a 7 y 8 años, respectivamente, y cumplieron parte de sus penas bajo arresto domiciliario. Mientras que el maquinista fue condenado a 3 años y 3 meses, cumpliendo su pena en libertad condicional tras un tiempo en prisión.
Algunos de ellos ya cumplieron su condena, mientras que otros obtuvieron la posibilidad de prisión domiciliaria. Ricardo Jaime se destaca como uno de los pocos que cumplió su condena en una cárcel federal.
Caso de Lucas Menghini Rey
Lucas Menghini Rey era un joven de 20 años y padre de una niña. Su cuerpo fue encontrado el 24 de febrero de 2012, entre el tercer y cuarto vagón del tren. Si bien el operativo de rescate había concluido, confirmando en ese momento 49 muertos, número que luego aumentaría a 50 y 51 tras el fallecimiento de un herido y la confirmación de que una de las víctimas estaba embarazada, las fatalidades ascendieron finalmente a 52 tras el hallazgo del cuerpo de Lucas, 57 horas después del trágico accidente.
Fue el propio juez Claudio Bonadío quien rechazó la búsqueda de más fallecidos, solicitando que “no se modifique la escena hasta que no se hicieran los peritajes de rigor”, según consta en el acta que forma parte del expediente de la tragedia de Once. De todas formas, el superintendente de la División de Bomberos ordenó revisar nuevamente la zona del accidente y aguardó la llegada del juez al andén para continuar la búsqueda.
Bonadío fue quien supuestamente ordenó revisar las cámaras de seguridad, las cuales registraban en blanco y negro y sin sonido, otra muestra de la negligencia cometida por parte de la empresa concesionaria. Finalmente, fue la hermana de Lucas, Lara, quien identificó a su hermano, comprobando su presencia en el tren y el posterior hallazgo de su cuerpo entre los restos del tercer vagón, junto a algunos asientos y fierros retorcidos.