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En 2025, casi la mitad de los alumnos de primaria tendrán que recuperar horas

En el ciclo lectivo 2025, solo 13 jurisdicciones garantizan este mínimo de horas de clase (760 horas) para todos sus estudiantes de primaria.

Más de dos millones de alumnos de la primaria en Argentina deberán recuperar horas de clases este año debido a que los calendarios escolares de 11 provincias quedaron por debajo del mínimo de 760 horas anuales establecido por el Consejo Federal de Educación (CFE).

Esto equivale a 190 días de jornada simple, un requisito que no se cumple en San Juan, San Luis, Santa Cruz, Chubut, Tucumán, Buenos Aires, Tierra del Fuego, Formosa, Chaco, Jujuy y La Rioja.

El informe “Calendarios escolares 2025”, elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación, analiza los días de clase programados oficialmente por los ministerios provinciales y revela que el 42% de los estudiantes de primaria a nivel nacional no tendrá garantizado el mínimo de tiempo en el aula. La cantidad de días lectivos previstos depende del inicio y finalización del ciclo lectivo en cada jurisdicción, restando feriados, receso invernal y jornadas institucionales.

Mientras ocho provincias cumplen con el mínimo de 190 días, fijado en la Resolución N° 484/24 del CFE, hay tres que ni siquiera alcanzan el piso de 180 días que exige la Ley 25.864 de 2003. En este grupo se encuentran La Rioja y Jujuy, con 177 días, y Chaco, con 179.

Entre lo acordado y lo cumplido

El CFE, en noviembre de 2024, estableció que un día de clase en primaria debe tener al menos cuatro horas reloj y determinó que los calendarios escolares de 2025 debían garantizar 760 horas anuales. Con esta nueva medida, el tiempo de enseñanza se convierte en el principal criterio de evaluación, y las horas perdidas no solo deben compensarse, sino recuperarse.

Sin embargo, según el educador y ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, los datos del informe reflejan un problema serio en el cumplimiento de estos acuerdos. “Es inverosímil que en 16 de las 24 jurisdicciones no se respete lo que se resolvió por unanimidad en el Consejo Federal de Educación. Si los ministros no pueden o no quieren aplicar esta norma, ¿qué podemos esperar del resto del sistema educativo?”, advierte.

Otro de los aspectos señalados en el informe es la ausencia de registros oficiales que permitan hacer un seguimiento de la cantidad de días y horas reales de clases en cada provincia. No hay datos públicos sobre presentismo docente, asistencia de alumnos, paros, cierres por problemas edilicios o interrupciones por cuestiones climáticas.

Desde la organización advierten que es urgente implementar sistemas de información nominales que permitan monitorear el tiempo efectivo en el aula. A pocos días del inicio del ciclo lectivo, aún hay provincias como Catamarca que no han publicado oficialmente su calendario escolar.

Para Cecilia Veleda, doctora en Sociología de la Educación, el problema no solo radica en la cantidad de tiempo en la escuela, sino también en su calidad. “Debemos asegurar que los docentes y los estudiantes asistan a clases y, además, analizar cómo se aprovecha ese tiempo en el aula”, enfatiza.

El debate sobre la educación en Argentina no solo gira en torno a la cantidad de días de clase, sino a cómo se utilizan esas horas. Irene Kit, presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos, plantea el desafío de analizar si el tiempo escolar realmente se orienta a fortalecer el aprendizaje de los estudiantes.

Garantizar que los alumnos tengan el tiempo mínimo de exposición a la enseñanza es un derecho fundamental, pero también es necesario resolver los factores que afectan la educación, como la falta de infraestructura adecuada, el ausentismo y la dispersión dentro del aula. Mientras la discusión sobre la calidad del tiempo escolar sigue abierta, miles de estudiantes en Argentina enfrentarán un ciclo lectivo sin garantías de que recibirán las horas de clase que les corresponden.