Sebastián Presta: "Quieren ver a Préstico y se encuentran con otra cosa, y se van re contentos"
“Tengo más ganas de hacer teatro, de hacer ficción que de hacer videos”, confesó Sebastián Presta en una nueva entrevista exclusiva para MDZ. El actor, aclamado por sus personajes en los sketches de humor en Kitsch TV y en el segmento Préstico de Duro de Domar, ahora pisa fuerte en el teatro y presenta su nueva propuesta Mi amiga y yo en el Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, CABA).
Esta vez, Presta se sube a las tablas con Josefina Scaglione, Sabrina Lara y Leandro Serodino, bajo la dirección de Diego Reinhold, en una comedia romántica que aborda temáticas como la amistad y el amor, con una pizca de humor picante y cotidiano.
En diálogo con MDZ, Presta contó todos los detalles de la obra, desde los aportes como escritor hasta los desafíos de sumar música en vivo en la sala Pablo Picasso, adelantando al público que se encontrarán con el “Presta standupero y el Presta músico”.
- ¿De qué trata la obra "Mi amiga y yo"?
- Es una comedia romántica de amor y amistad. Santiago (Sebastián Presta) es un hombre de 50 años que, después de diez años de estar casado en un matrimonio en el que no es feliz, porque ya no está más enamorado, decide separarse e ir esa misma noche con una valijita a la casa de su mejor amiga, Valeria (Josefina Scaglione), de la que está enamorado desde siempre. Con la esposa venían mal; volvían y se separaban, hasta que no aguantó más. Entonces, dijo "Me voy". Y se podía ir a un hotel, a la casa de un amigo, pero él decidió irse a la casa de su mejor amiga. ¿Por qué? Porque está enamorado de ella desde siempre. Y él no tiene chances de que ella le dé bola.
- ¿Por qué no tiene chances?
- Ella es una mujer muy bella, muy inteligente y le encanta el tipo rockerito y el surfer. Es otra onda. Lo mío es más de gordo, pelado, feo y pobre. Ella se fija más en el rockerito, en el surfer, pero, también, en el tóxico. No todas las mujeres, pero, muchas veces, algunas mujeres se meten en algo que las va a hacer sufrir, sin querer. El hombre también lo hace y uno, cuando crece un poquitito, ya empieza a valorar otras cosas. Pero por ahí va la historia.
Él va a la casa de su amiga, a la que nunca le confesó su amor porque sabía que no tenía chance. Para ella, él es su amigo. Entonces, él se cayó la boca y la jugó de amigo. Al llegar, ella le dice: "Te quedás por tres días, nada más". Y en esos tres días pasan muchas cosas, muy interesantes, muy lindas.
- Más allá de que siempre dijo que no tenía chances con la amiga, ¿de alguna forma el personaje tiene la esperanza de que en algún momento cambie la situación?
- No. Él sabe que no. No es el estilo. A ella le gusta otro tipo de persona. De hecho, yo le digo: "¿Por qué no te fijás en un tipo diferente? No le digo que se fije en un tipo "como yo"; le digo que se fije en un tipo bueno, trabajador, compañero. Jodo con esto de "gordo, feo y pobre" porque, por supuesto, es una comedia. No estoy hablando en serio, chicos. Pero este personaje sí le dice "cómo no te fijás en mí", solapadamente.
Además, ella está en un momento en el que necesita estar con un tóxico que la haga sufrir. Por ahí pasa la comedia. Y, a medida que va pasando el tiempo, dice: "Che, yo necesito un hombre bueno, compañero". No quiero spoilear mucho, pero ella, con el tiempo, se da cuenta que es mejor estar con un hombre compañero que la cuide y no con un rockerito que no sabe lo que quiere. Pero son etapas de la vida. Todos estuvimos de los dos lados.
- Hablando de que son etapas y que todos, en algún momento, pasamos esto de ser "friendzonado", ¿te pasó a vos personalmente? ¿Te inspiraste en eso que te pasó a vos para escribir esta obra?
- Totalmente. En la mayoría de mis videos o, mismo, en esta obra. Me gusta porque me pasa a mí y siento que el otro se siente identificado con el tema del amor, el amor no correspondido, con el tema de las parejas, con el tema de los padres, con el tema de los hijos, también, porque tocamos el tema de los hijos. Sin querer, yo que no tengo hijos, en las últimas tres obras que hice, el tema de la paternidad está súper presente.
- ¿Te genera algo a vos? ¿Te dan ganas de tener hijos?
- No. Es mucho trabajo tener un hijo. Es una locura. Mucha responsabilidad. Yo tengo hijastros y los amo, pero que se encargue la verdadera mamá. Es mucho laburo. Ojo, todos mis amigos que tienen hijos están felices con ellos. Pero bueno, creo que yo soy un poquito egoísta. Me gusta dormir la siesta; no tener que llevar a los niños a yudo, a natación. Me gusta disfrutarlos un ratito, pero después que se ocupe otro.
- ¿Recordás a alguna persona que te haya dejado en la "friendzone"?
- Sí. Es tal cual lo que pasa en la obra. Me enamoré de una amiga a la que no me animé a decirle nada porque sabía que no había chance. Y mientras pasaba esto, yo veía que ella se enredaba con chicos que la hacían sufrir. Y pensaba: "¿Por qué elige eso y no a un muchacho mejor?". Pero bueno, me acuerdo que mi amiga me dijo: "Yo necesito un poco de veneno". No quería un muchacho bueno. Es que hay un momento de la vida en el que, tanto el hombre como la mujer, necesitan eso. Después, se empiezan a dar cuenta de que es mejor lo otro. Son etapas, como te dije anteriormente. Pero sí me pasó de enamorarme de amigas con las que no había chance y no las hubo. Uno está esperando a que pase algo, o que se separe o que esté muy sola y diga "bueno, vamos con él". Pero no, no me pasó.
- ¿Creés que existe la amistad entre el hombre y la mujer o siempre hay un interés detrás de esa amistad?
- Existe siempre y cuando ella o él no te guste. Ahí puede llegar a existir. Ahora, donde te gusta ella y no sos correspondido, ahí tenés que fingir demencia y jugarla de amigo, porque si no, la perdés. Pero estaría bueno confundirse un poco más y seguir siendo amigos. También puede pasar que la mujer diga: "Si yo le doy un poquito de pie a este, va a querer que pase algo y yo prefiero no arruinar la amistad". Me parece a mí, creo que nosotros, los hombres, nos confundimos más que las mujeres. Las mujeres creo que tienen claro a quién quieren, si quieren estar con ese amigo o si quieren estar con otro. La mujer es más inteligente y más adulta.
- Para hablar un poco más de tu papel como escritor de "Mi amiga y yo", ¿cuál fue tu mayor aporte en la obra?
- A la obra la empezó a escribir Claudia Morales y, en un principio, eran dos personajes. Yo te voy a contar todo. Apenas voy a visitar a mi amiga esa noche le pregunto cómo está, y ella me dice que hasta hace dos días estaba con un chico de Tinder. El chico, un rockerito, la bloquea y desaparece. Ahí nosotros empezamos a tener una relación de amigos cada vez mejor y, en un momento, me dice: “Estoy embarazada”. Estaba embarazada de este muchacho que la había bloqueado. Él no sabía. Estuvieron una semana juntos, re bien, después desapareció y ella queda embarazada.
Y lo que me gustó de lo que había escrito Claudia Morales es que su amigo le dice: “Yo me quiero hacer cargo de tu hijo”. Se llama coparentalidad, es algo nuevo donde un hombre y una mujer se unen para tener un hijo sin ninguna clase de vínculo sexual o afectivo. Mirá el amor que le tenía a su amiga que empezó a amar al hijo que llevaba en su vientre. Así es que también se empieza a armar algo ahí, pero ella lo sigue viendo como amigo.
Esa cosa de que él se quiere hacer cargo del bebé me emocionó y por eso lo elegí. Era una obra de dos personajes y empecé a meter mano hasta que metí dos personajes más. Después se sumó Diego Reinhold, el director, que también se puso a escribir conmigo. Y dije que mi personaje, Santiago, iba a ser un comediante. Entonces, por momentos, lo podemos ver a mi personaje haciendo un Stand Up -algo que yo nunca había hecho y por lo que estoy muy contento-. En la obra soy un actor que hace Stand Up, tampoco soy el standapero; es como un monólogo que ayuda a contar un poco la historia. Y hay unos chistes más picantes cuando estoy solito (haciendo Stand Up) que cuando estoy con Valeria (Scaglione). Ahí fui agregando otras cositas más. También se me dio por meter música en vivo, que me metí en un quilombo hermoso.
- ¿Por qué decidiste sumar música en vivo a la obra?
- Yo creo que, de alguna manera, es porque a los 18 años tocaba la batería y abandoné. De hecho, me acuerdo cuando le dije al profesor: “Dejo la batería porque quiero ser actor”. Él me decía: “Sebastián, venías tan bien con la batería…”.
Así que la incorporé en esta obra. Y el personaje de Josefina es una chica que compone pero que no se anima a tocar en vivo, y yo estoy constantemente diciéndole: “Tenemos que ir a tocar en vivo. Donde yo hago Stand Up, vení a tocar”.
En la obra hay Stand Up, teatro, música en vivo, instrumentos. Es un híbrido bastante raro que le estamos terminando de dar forma.
- ¿Para vos fue un desafío meter la música en la obra?
Sí, es un desafío, pero me animo a hacer todo esto porque me rodeo de gente zarpada, ya sea Diego Reinhold, Darío Jalfin (director musical), la gente que hace el sonido del Paseo La Plaza, las luces; esos puntos estratégicos de gente que sabe mucho.
- ¿Creés que, de alguna manera, ese equipo de personas talentosas hace que tu trabajo sea más sencillo y que tu idea se pueda lograr?
- Es el secreto de mi éxito. Siempre me rodeé de gente talentosa para hacer las cosas. De hecho, por Préstico me dicen: “Sebas, sos un genio”. Pero éramos un montón de personas que lo hacíamos, desde libretistas a técnicos. Era en un momento en el que había dinero en la televisión, en 2014, así que podíamos contratar extras y locaciones para un pequeño sketch de Duro de Domar. Pero siempre rodeado de gente grosa para poder hacerlo, porque yo me doy maña, pero hay muchas cosas que no sé. Te hablo de iluminación, sonido, componer un tema o, mismo, otro guionista que me dé una mano. Los actores, que yo me encargo de elegirlos, también colaboran con ideas. Así que siempre laburo en equipo. Ese es mi secreto.
- ¿Qué rescatás de las obras que realizaste previamente, tanto en la producción como en la actuación? ¿Te ayudaron a llegar hasta acá y llevar adelante un proyecto como este?
- A medida que vas haciendo, vas aprendiendo. Yo creo que empecé en el 2016 y creo que la primera que hice fue Bruto. Yo me dedicaba a la tele, pero me llamaban para hacer teatro y yo no quería saber nada. En 2016, me echaron de la productora donde yo trabajaba y no me quedó otra que salir a hacer teatro. Me había cansado, así que, quizás, esa patada que me dieron me dio el impulso para empezar a hacer teatro. Y una de las primeras obras que hicimos fue Entre ella y yo, con Soledad García. Los productores siguieron con ese nombre con Mi madre, mi novia y yo y, ahora, Mi amiga y yo.
En cada cosa que fui haciendo fui aprendiendo y mejorando. Trato de no volver a cometer los errores que ya cometí. Y dije: “En esta obra voy a disfrutar el proceso”. Y sufrí como loco. Es un quilombo. Montar una obra cuesta un montón.
- ¿Desde hace cuánto vienen preparando toda la obra?
- Yo creo que estuvimos todo el año pasado con Diego y Claudia modificando un montón el texto, por varios meses hasta que cerró. En noviembre, ensayamos un mes. En diciembre, “descansamos”, entre comillas porque yo seguí todos los días leyendo el guion y trabajándolo. Uno de los detalles para mí es tener la letra para después poder mínimamente improvisar. Y laburamos todo enero. Fueron dos meses de ensayo. Estrenamos el jueves 6 de febrero y a la obra le faltaba un montón. No llegamos ni técnicamente ni actoralmente. Vino gente al estreno y la pasó muy bien, pero les voy a recomendar que vuelvan en abril porque la van a pasar muy bien.
- ¿Vos decís que en abril va a ser mejor?
- Estamos en febrero. Para fines de marzo va a estar espectacular. La gente vino al estreno y la pasó muy bien, pero soy un poco hincha, muy exigente. Quiero que salga perfecto y todavía falta para eso. Pero bueno, siendo tan pesado para que salga perfecto, es que duran mis obras dos o tres años. Por lo general, una obra está de tres a seis meses o un año; yo sigo.
- ¿Cuánto tiempo planean que esté la obra en el teatro?
- Si es por mis productores y lo que vieron, dijeron que tenemos obra para dos años, más o menos. Les encantó. Además, yo insistí para hacer esta obra. Los productores la hicieron una vez. Fue creciendo. No sabían muy bien con todo lo que se iban a encontrar: con el Presta standupero, con el Presta músico. Y a la gente que vino le gustó, se fueron contentos. Pero yo quiero que quede mejor, todavía.
Es una comedia romántica, linda, de mucha calidad. Me pasó en Mi madre, mi novia y yo, con Victoria Almeida y Graciela Tenenbaum, que la gente volvía a verla. Yo apunto a que quieran volver a verla y que quieran volver a ver mi próximo espectáculo. Porque venir acá y decirte “vení a ver mi obra, que está genial”, y venís y te parece horrible, no me venís a ver más. Entonces trabajo para que vuelvan ahora y para mi próximo show.
- Dejando de lado la faceta teatral, quería consultarte sobre tu etapa de youtuber y humorista en las redes sociales. ¿Ves lejana esa etapa? ¿Volverías a subir videos haciendo sketchs humor? ¿O ya estás muy centrado en el teatro?
- La veo lejana. Me pasó sin querer eso. Fue en el 2016 que hacíamos Préstico y los mismos chicos cortaban los sketches y los empezaron a subir a YouTube. Era algo muy nuevo para mí y yo soy bastante quedado con la tecnología. Me cuesta. Mis propios productores son los que subían cosas a las redes. Hoy por hoy hace como dos años que no hago videos. Hice tantos videos… porque yo vengo haciendo videos con Sebastián Wainraich, desde Kitsch TV en Duro de Domar, hace mucho tiempo. Me cansé. Pero bueno, entiendo que es súper importante estar en las redes. De hecho, lo uso para poder promocionar mis obras de teatro, pero es muy poco el material que subo.
Yo veo a mis colegas que hacen todos los días un video y suben y suben. Debe ser la onda. Hay que hacer contenido. Pero no sé, no me banco o no me nace. Veo compañeros que suben lo que comen, con quién están, el perro, la familia. Y está perfecto, pero yo no tengo ganas. Soy medio un viejo cascarrabias, también. No me supe adaptar. Quizás, en un momento, le puse un poco más de ganas, pero ya me cansé y estoy esperando que pase esta moda. Ojo, así como te digo esto, estoy viendo Instagram y TikTok; soy consumidor. También puede ser porque estoy un poquito vago o porque me gusta más la idea de dedicarme al teatro.
Igual, podés hacer teatro y hacer material para las redes. Pero bueno, también le agarré el gustito a la ficción, por ejemplo. En la pandemia dije “no actúo más, tiro la toalla”. No sé por qué. De hecho, me llamaban para hacer algo de humor en la tele y yo no quería saber nada. Y solté. Bueno, en la pandemia uno enloqueció un poco, ¿no? Pero, así como dije eso, me llamaron de Telefe a los dos días diciéndome: “Queremos que hagas El primero de nosotros”. Era un coprotagónico en el que estuve 60 capítulos con un elenco soñado. Y le agarré el gustito a la ficción.
Así que tengo más ganas de hacer teatro, de hacer ficción que hacer videítos. Igual, me pasa esto de recibir el cariño de la gente con esos videos y eso me encanta. Hay gente que me ha esperado afuera del teatro y me ha dicho: “Yo estaba internado y yo veía tus videos”. Y los veía emocionarse y la señora de atrás me decía: “Sí, ve los videos”. Y hay un cariño hermoso que me encanta. Me escriben de otros países limítrofes, o argentinos que viven en Italia, gente que vive en Inglaterra. Es más, un chabón que trabajaba en Hollywood, se dedicaba a transportar a los actores de Hollywood en los estudios, me mandó un mensaje en el que decía: “Yo le muestro los videos tuyos a mis compañeros de Estados Unidos”. Y me mandó un video de él con sus compañeros haciéndome un gesto que era del Primo del Coco Sily. ¡Cómo se expandió!
- La expansión de Préstico puede ser buena, también, para atraer a ese público a tus obras, ¿no?
- Es que me pasó eso. Quieren ver a Préstico y se encuentran con otra cosa, un actorazo, y se van re contentos.
Mirá la entrevista completa: Sebastián Presta presenta la obra "Mi Amiga y Yo"

