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El misterio detrás de El Principito: el castillo argentino que inspiró a Antoine de Saint-Exupéry

En medio de una reserva natural, el Castillo San Carlos se alza como una puerta a la trastienda de El Principito. Un aterrizaje forzoso de Antoine de Saint-Exupéry en Concordia y el encuentro con una familia singular, dieron origen a la obra.

El Castillo de San Carlos se ubica en Concordia, provincia de Entre Ríos. 

El Castillo de San Carlos se ubica en Concordia, provincia de Entre Ríos. 

Agustina Castro/ MDZ

Un castillo inmerso en la profundidad de una reserva natural, con un cautivante paisaje selvático en el interior de la Argentina, esconde un vínculo poco conocido con el origen de uno de los libros más vendidos de la historia mundial: El Principito. Se trata del Castillo San Carlos, ubicado dentro del parque homónimo, a tan solo cinco minutos de la ciudad de Concordia, al noreste de la provincia de Entre Ríos. Pero, ¿cuál es su conexión con la obra inmortal de Antoine de Saint-Exupéry?

Mirá el video del castillo argentino en el que se inspiró Antoine de Saint-Exupéry

El Principito: el castillo de Concordia que inspiró a Antoine de Saint-Exupéry

Así es el Castillo San Carlos, la cuna argentina de El Principito

Para contar esta historia nos tenemos que remontar a fines del siglo XIX, precisamente, al año 1886. En ese entonces, la ciudad de San Antonio de Padua de la Concordia -conocida actualmente como Concordia- era habitada, únicamente, por charrúas. Pero, un día, llegaría un joven matrimonio francés exiliado de su país natal para cambiar la historia local.

Edouard Demachy -hijo de un reconocido banquero- y Yolande -artista- se enamoraron y se casaron en Francia, pero su unión nunca fue aceptada por su familia, por ser de clases sociales diferentes. Como castigo, Edouard y Yolande fueron enviados, junto a su primogénito, Carlos, a Concordia, Entre Ríos, debido a su cercanía al río -en este caso, el río Uruguay-.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
Así es la entrada al castillo de San Carlos, la cuna de El Principito.

Así es la entrada al castillo de San Carlos, la cuna de El Principito.

Pero su viaje no fue nada austero. Pese al exilio, su familia les dio un barco equipado con todo lo necesario para construir su propia casa en el continente sudamericano. De acuerdo con Laura, la guía de la visita al Castillo San Carlos, lo único autóctono que utilizó el matrimonio en la construcción de su casa -o, mejor dicho, mansión- fueron las piedras.

“Compraron todo el predio del parque, que eran 100 hectáreas en total, y pusieron diferentes emprendimientos como, por ejemplo, un saladero, una jabonería, una carpintería, una fábrica de conservas, un observatorio astronómico y un puerto”, explicó la guía a MDZ, y agregó: “En el saladero tenían toda la carne, secaban los cueros y eso lo exportaban porque también tenían un puerto propio. Entonces, al estar tan cerquita del río, tenían salida directa hacia Francia”.

En 1888, al concretar la construcción del castillo, la familia Demachy, finalmente, se muda a la edificación, con todos los lujos que se pudieran imaginar para la época. Desde la entrada a la fortaleza, los empleados e invitados quedaban anonadados por el nivel de suntuosidad que manejaba el matrimonio francés. Inclusive, en el portón de ingreso, hecho con hierro de trocha media, plasmaron las iniciales del dueño -la E y la D-, como signo de riqueza.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
El Castillo San Carlos se encuentra dentro del parque homónimo, en la ciudad de Concordia, a orillas del Río Uruguay.

El Castillo San Carlos se encuentra dentro del parque homónimo, en la ciudad de Concordia, a orillas del Río Uruguay.

El castillo contaba con 27 ambientes, divididos entre la planta principal y las plantas semienterradas o sótanos -a las cuales se accedía desde los laterales-, donde se encontraban los empleados. La cocina, por su parte, se ubicaba a dos cuadras y media del castillo, donde actualmente se encuentra el jardín botánico del parque San Carlos. Pero, ¿por qué tan lejos? De acuerdo con los registros de la época, a la mujer no le gustaban los olores de la comida, por lo que pidió que la cocina estuviera a esa distancia. Como si fuera poco, “llevaban la comida a la casa con un carruaje equipado con una planchuela de hierro, ponían carbón encendido en la parte de abajo y la comida llegaba calentita”, según precisó Laura.

Eso no es todo. Al visitar el interior de las ruinas del castillo, se pueden ver unos agujeros con ganchos en el techo, donde se colgaba un techo corredizo, si así lo ameritaba algún evento.

Para ese nivel de lujo y negocios, la familia necesitó del servicio de miles de empleados, concretamente, de 1.200. “La mitad de la población de Concordia trabajaba en la casa y el resto trabajaba para los emprendimientos que tenían los Demachy. Entonces, los concordienses prácticamente dependían de la familia”, indicó la guía.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
Al ingresar al Parque San Carlos, los visitantes se quedan admirando la escultura en honor a El Principito, la célebre obra de Antoine de Saint-Exupery.

Al ingresar al Parque San Carlos, los visitantes se quedan admirando la escultura en honor a El Principito, la célebre obra de Antoine de Saint-Exupery.

Sin embargo, como dice el dicho, todo lo bueno llega a su fin. Pasados solo tres años de una vida de lujos en Concordia, la familia Demachy huyó de la Argentina. “En 1891, desaparecen; vuelven a Francia. Cuando se fueron, no se llevaron nada de todo lo que habían traído en el barco. Huyeron porque estafaron a los empleados. El libro contable de la familia indica que tenían $16.128 pesos cuando llegaron, pero se van debiendo $2.800.000”, determinó Laura.

La partida repentina de los Demachy provocó la rabia y el descontento de toda la población, que empezó a exigir el pago de lo adeudado. Es ahí que el Banco Hipotecario, radicado en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, interviene y pone al castillo en alquiler, para comenzar a pagarles a los concordienses afectados.

La llegada de la familia anfitriona de Antoine de Saint-Exupery

En 1928, una última familia francesa alquila el castillo. Fueron los Fuchs Valon, una familia conformada por el matrimonio de Jorge Fuchs y Suzanne Valon y sus tres hijos: Mario, Suzanne y Edda. Se trataba de una familia particular, muy distinta a las demás. Los niños eran amantes de los animales, tanto así que les gustaba domesticar zorros, hurones, mangostas, monos, vizcachas y carpinchos.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
La familia anfitriona de Antoine de Saint-Exupery: los Fuchs Valon.

La familia anfitriona de Antoine de Saint-Exupery: los Fuchs Valon.

Asimismo, a las chicas de la familia, Suzanne y Edda, disfrutaban mucho de andar a caballo por el patio de la casa -que se ubicaba más o menos a 6 km del castillo- todas las tardes. Precisamente, en una de sus cabalgatas, las chicas “ven descender algo que les llama mucho la atención”. “Curiosas ante esta situación, se acercan al lugar y, cuando llegan, se encuentran con que había aterrizado un avión y que, una de las ruedas de la aeronave aplastó el nido de una vizcacha”, relató la mujer.

Como buenas amantes y protectoras de los animales, se enojaron por lo sucedido y comenzaron a insultar al piloto en francés, sin saber que esa persona les entendía todo. El piloto francés, que había aterrizado en el patio de su casa, era, nada más ni nada menos que el mismísimo Antoine de Saint-Exupery, quien entonces era jefe de Aeroposta Argentina S.A., filial de la francesa Compagnie Générale Aéropostale, que actualmente conocemos como el Correo Argentino.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
Antoine de Saint-Exupéry aterriza de emergencia en Concordia y conoce a la familia Fuchs Valon.

Antoine de Saint-Exupéry aterriza de emergencia en Concordia y conoce a la familia Fuchs Valon.

¿Por qué motivo Antoine de Saint-Exupery llega a Concordia?

Entonces, Antoine trabajaba sobre tres ejes: Asunción del Paraguay, Santiago de Chile y Comodoro Rivadavia, con base en Buenos Aires. La misión era técnica y política: fijar la red que conectaría países y regiones con el correo aéreo. En ese marco, el piloto buscaba “delimitar una nueva postal aérea entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay cuando, pasando por Concordia, se le rompe el avión y aterriza de emergencia”, explicó Laura.

En qué se inspiró Antoine de Saint-Exupery para crear algunos personajes de El Principito

Para pedirle disculpas tras los insultos, las chicas lo invitan al castillo, donde Antoine se queda tan solo tres días. Pero esos tres días fueron suficientes para vivir una experiencia inolvidable, que lo inspiraría para crear algunos personajes de su obra más famosa: El Principito.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
Así se veía el castillo en el que se quedó Antoine en Concordia.

Así se veía el castillo en el que se quedó Antoine en Concordia.

En Concordia, los historiadores vinculan a cuatro figuras de El Principito con la historia del castillo de San Carlos: el niño, el zorro, la boa o sombrero y la rosa. Y, si bien no hay documentos que prueben una traslación directa, sí existen trazas verosímiles y un texto de primera mano que abre una ventana.

En la novela Tierra de hombres, Saint-Exupéry habla de su paso por Concordia, de su vínculo con las niñas y sus serpientes bajo la mesa. “Tanto les hablé del desierto que, antes de seguir hablando de él, me gustaría contarles sobre un oasis. Fue en Concordia, Argentina, y no sabía que iba a vivir un mágico cuento de hadas con dos princesas”, rezan las primeras líneas del capítulo Oasis, Tierra de hombres, (1939).

Al ingresar al castillo, las chicas le ofrecen a Antoine un refresco y comida, sin advertirle que “debajo de la mesa tenían su criadero de serpientes”. Enseguida, las serpientes comienzan a recorrer su cuerpo. “Ahí es donde nace uno de los primeros gráficos que hay en El Principito, donde él pregunta: "¿Qué ven? ¿Un sombrero o una boa comiéndose un elefante?", aseguró la guía.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
El castillo tiene una vista directa al Río Uruguay.

El castillo tiene una vista directa al Río Uruguay.

El zorro, que es el mejor amigo de El Principito, surge de una anécdota precisa. “Las chicas domesticaron solamente a un zorro del monte, pero fue el animal que más dolores de cabeza les dio. Ellas le cuentan a Antoine cómo domesticaron al zorro paso a paso; y él, por su parte, transcribió todo esto en uno de los capítulos del libro donde el zorro le pide al Principito que lo domestique”, garantizó la experta.

La rosa remite a dos fuentes. Por un lado, los canteros del parque, cubiertos de rojos intensos. Por otro, el amor de Saint-Exupéry por la artista salvadoreña Consuelo Suncín. “La rosita en el libro es un personaje muy egocéntrico y egoísta. Así era Consuelo. Pero Antoine, en El Principito, protege a la rosita y nos todo lo relacionado a lo sentimental, de valores, del amor, de la amistad porque él observaba todos estos valores en las niñas y le hubiese encantado que la mujer, Consuelo, fuera de esta forma”, señaló la guía.

El aspecto del protagonista también encuentra un espejo. La menor de los Fuchs Valon, Edda, montaba con traje, botas, cinturón amarillo y una bufanda. Era pequeña y rubia. Ella, aparentemente, habría sido la inspiración para que Antoine creara a El Principito, un personaje sin nombre y sin género en el libro. “Si él hacía una princesa protagonista de un libro, no iba a tener ventas”, consideró Laura, teniendo en cuenta que, para 1943, la mayoría de los protagonistas de las obras eran varones.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.

"Solo se puede ver bien con los ojos del corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos”, Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince, 1943.

El Principito salió en 1943, en Nueva York, durante la Segunda Guerra. Su autor murió un año después, en una misión aérea, sin que se encontraran su cuerpo ni su avión. La obra se convirtió en una de las lecturas fundamentales de la literatura internacional, al punto de ser traducida a más de doscientos cincuenta idiomas.

Las ruinas del histórico castillo

Tras la partida del escritor, los Fuchs Valon siguieron un tiempo en el castillo. En 1.935 se mudaron a su casa propia, por lo que el edificio quedó vacío. En consecuencia, se produjeron saqueos e, incluso, en 1.938, se provocó un incendio para no dejar pruebas ni restos.

Recién, en 2009 comenzó la puesta en valor del castillo que había quedado en ruinas. Se cerró el perímetro, se instaló una pasarela de visita y se organizó el relato histórico. En octubre de 2013 concluyó esa etapa. Desde entonces, la Municipalidad de Concordia cuida el castillo y el Parque San Carlos, hoy de unas 98 hectáreas.

Castillo de San Carlos, Concordia, Entre Ríos. Allí, Antoine de Saint-Exupéry se inspiró para crear algunos personajes de El principito.
La reserva natural que rodea al castillo.

La reserva natural que rodea al castillo.

Los detalles para visitar el Castillo de San Carlos

Concordia sostiene esta memoria en placas, visitas guiadas y publicaciones. El castillo, aún en ruinas, funciona como aula al aire libre. Familias locales y viajeros caminan la pasarela, miran el portón, la traza de los sótanos y el parque que baja hacia el río.

De acuerdo con el sitio oficial de la Municipalidad de Concordia, Entre Ríos, el Parque San Carlos se puede visitar de lunes a domingos de 9 a 19 horas, siendo la primera visita guiada a las 9:15. Las mismas, se repiten cada una hora.

Valor de las visitas

  • Entrada General Residentes: $2.000
  • Entrada General Argentinos: $2.500
  • Entrada General Extranjeros: $3.000
  • Entrada Estudiantes Residentes: $1.600
  • Entrada Estudiantes Argentinos: $2.000
  • Entrada Estudiantes Extranjeros: $2.400
  • Entrada Jubilados Residentes: $1.600
  • Entrada Jubilados Argentinos: $2.000
  • Entrada Jubilados Extranjeros: $2.400
  • Ingresan sin costos las personas que presenten el CUD (Certificado Único de Discapacidad)

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