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Los secretos de la golosina que marcó la infancia de los mendocinos y que resiste el paso del tiempo

Las clásicas bananitas rosadas son un clásico que tiene más de 70 años y aún se produce en una fábrica de Godoy Cruz.
Las bananitas rosadas fueron cambiando de empaque con el correr de los años Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Las bananitas rosadas fueron cambiando de empaque con el correr de los años Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Los recuerdos de la infancia suelen resurgir a partir de objetos, canciones, olores pero también sabores. Las golosinas que compartíamos con las primeras amistades suelen marcarnos de por vida. Los mendocinos crecimos comiendo "shampusitos", gallinitas con almíbar, caramelos sugus o, para los valiente los media hora. En ese grupo están las clásicas bananitas rosadas empaquetadas en papel celofán que aún se comercializan en los kioscos de la provincia y, con un poco de suerte, del país. Lo que no sabíamos era que la fábrica donde se hacía la "magia" estaba muy cerca de nuestras casas.

Las "bananitas rosadas" son un clásico que no necesita otra denominación, con solo mencionarlas la boca recuerda ese caramelo que se deshace dejando pura dulzura. Las tardes de juegos, las bolsas de sorpresitas de los cumpleaños y la escuela primaria se hacen presentes. Es difícil explicar cómo un dulce generar tantas sensaciones y un viaje directo al pasado. 

Una dulce historia

José Barbero más conocido como "Don Pepe Bananita" era el artífice de la magia que comenzaba hace más de 70 años cuando su padre forjó una amistad con uno de los dueños de la fábrica "La Praviana". Con las golosinas como hilo conductor de las charlas, los secretos se fueron revelando dando paso a un proyecto que aún perdura. Con tres ingredientes de base y un proceso manual, las bananitas rosadas surgían para llenar de dulzura y recuerdos a toda una generación.

La casa de la calle Cabildo Abierto de Godoy Cruz fue sede de la fábrica de "bananitas rosadas"

Pepe comenzó como repartidor de golosinas pero la curiosidad lo motivó a crear las bananitas. La casa de la calle Cabildo Abierto de Godoy Cruz fue testigo de ese proceso que comenzaba integrando tres ingredientes: clara de huevo, azúcar y glucosa. "La producción era manual, se mezclaban los ingredientes y pasaban por una manga que les daba forma. Luego se cocinaban en una estufa con una temperatura específica que le daba la textura característica. Se dejaban de un día para el otro", contó Gladys Barbero, una de sus hijas que desde muy pequeña fue testigo de esa creación.

José Barbero es recordado por sus vecinos como "Don Pepe Bananita"

"Cuando tenía aproximadamente 5 años y apenas sabía contar, mi abuelo me pedía que pusiera las etiquetas a las bananitas, era una por cada bolsita. Todos en la familia participamos de la fabricación a lo largo de los años", agregó.   

La comercialización de las bananitas no era sencilla ya que la composición hacía que la temperatura de los lugares fuera determinante. "A pesar de que nos pedían desde muchas provincias, no podíamos vender en Buenos Aires, Córdoba o lugares con mucha humedad ya que se ablandaban y perdían la consistencia crocante", explicó Gladys agregando que San Rafael y San Juan eran dos lugares que demandaban mucha cantidad de paquetes.

El proyecto familiar se dividió cuando Pepe y su hermano tomaron rumbos diferentes. Ambas fábricas continuaron produciendo las golosinas, una en la calle Tucumán del Barrio Bombal y otra en el Barrio Laprida, ambas de Godoy Cruz. En el caso de Pepe, sus hijas no continuaron produciendo para comercializar sino que la receta solo se utiliza en ocasiones especiales o eventos familiares. "Mi padre le enseñó la receta a mi hija para que pudiera prepararla", contó con un dejo de nostalgia en la voz y recordó que "en los cumpleaños familiares o del barrio siempre habían bananitas, por eso, cuando mi padre falleció los vecinos y la gente que lo conocía preparó un homenaje para recordarlo".

"Era un hombre muy generoso, cuando estaba al frente de la fábrica hacía donaciones a escuelas de Lavalle, Godoy Cruz y otros departamentos", agregó.

El proceso en imágenes

La mezcla de ingredientes se realizaba en esta olla
Se utilizaban mangas para distribuir la mezcla que se obtenía
Luego se utilizaba una especie de moldes con la forma característica de las bananitas rosadas
Los palitos de madera servían para darle forma a las primeras bolsas donde se empaquetaban las golosinas