Impresionante: con 71 años estrenará el primer museo de cámaras fotográficas de Mendoza
José Vicente es jubilado y aficionado a la fotografía. Después de décadas recopilando cámaras fotográficas, expondrá la colección en su nuevo museo con entrada libre y gratuita.
Llega el primer museo fotográfico a Mendoza y es el proyecto de vida de una sola persona. Se trata de José Alberto Vicente, jubilado que lleva toda una vida coleccionando cámaras fotográficas de distintos momentos históricos. Será el primer museo de Mendoza dedicado a exponer los dispositivos que han hecho a una de las artes más influyentes de la actualidad. Después de un esfuerzo descomunal, abrirá sus puertas próximamente al público general con entrada libre y gratuita.
Todo el lugar está ambientado con esmero. En el techo y las paredes cuelgan carteles de antiguas tiendas de fotografía que llaman la atención por la estética noventera. Los muebles son altos, con varias repisas en su interior cargadas del material expuesto. Por supuesto, lo más llamativo es la impresionante colección que le da sentido al museo.
Son cientos de cámaras, la mayoría acompañadas por el equipo correspondiente: rollos, trípodes, destelladores (flashes), fotómetros y telémetros. El estado en el que se encuentran los dispositivos es sorprendente. "Las vengo coleccionando desde que era chico", afirmó José Vicente. Y fue hace 60 años el momento en el que comenzó toda esta historia, "cuando mi papá me regaló una cámara Joya. Fui el fotógrafo de los Niños Periodistas de la Escuela "Hipólito Irigoyen".
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Después, al terminar la escuela primaria, "mis tías me regalaron una cámara de 35 mm. marca Agfa ISO Rapid", con la que empezó a sacar fotos a color para imprimir en papel. Todas ellas están expuestas en el museo: "Me gusta sacarle fotos a paisajes, animales, hacer retratos". El coleccionista destaca mucho una vez que viajó a Bolivia. "Tuve una premonición y me fui de mochilero desde Machu Pichu a Tiahuanaco". En el viaje se fue hasta las orillas del río Titicaca, a uno de los sitios arqueológicos más icónicos de la cultura Tiahuanaco para sacarle fotos La Puerta del Sol. "Hice una exposición del trabajo y recibí un reconocimiento", destacó.
La escalera del museo está adornada con un gran variedad de agradecimientos que se le han otorgado a Vicente por su trabajo fotográfico. "Siempre ha sido un hobby para mí, me encanta tratar de captar imágenes y mostrárselas a la gente". Aunque la fotografía sea la pasión que impulsó la creación del museo, en realidad se ganó la vida trabajando como operador telefónico y dibujante.
El gran objetivo del museo "es que la gente vea toda la colección. He tratado conseguir cámaras de distintas épocas para que vean cómo ha ido evolucionando la tecnología". La fotografía hace años "era un hobby carísimo, pero hoy se pueden sacar miles de fotos con el celular... antes era más difícil".
La propia exposición del museo refleja esta evolución tecnológica con una atención al detalle sorprendente, con cámaras de cajón, de fuelle, películas de 35mm y sus accesorios correspondientes.
Una de las joyas del museo tiene 150 años de antigüedad y está inmaculada. Se trata de una Carl Zeiss del año 1890. A su costado se expone también una botella con polvo de magnesio, necesario para hacer funcionar los flashes de la época.
A José Vicente le apasiona hablar de las cámaras que ha coleccionado. Todas ellas tienen una historia que puede narrar con facilidad. En el lugar hay alrededor de 500 dispositivos expuestos. "Todo esto fue un trabajo a puro pulmón. Al menos el 90% de la colección lo compré yo a lo largo de los años. El resto son donaciones de personas conocidas", explicó.
La adaptación del espacio para volverlo museo fue largo y sacrificado. Por ejemplo, para lograr el visto bueno de la municipalidad tuvo que incluir la construcción de un baño para discapacitados. "Elegí este lugar por su estilo antiguo. Mi abuelo hizo las rejas a principios del siglo pasado. Él aprendió el oficio en Italia".
Por otro lado, el papá de José Vicente era carnicero, no fotógrafo. Incluyó una foto antigua de él en la decoración del museo como una forma de honrar a su familia. "Le dije que posara en mi taller de revelado blanco y negro. En realidad él no tenía ni idea de cámaras".
Aunque ya existe un museo dedicado a la fotografía (espacio de Fotografía Máximo Arias en el Parque General San Martín), este es el primero que está centrado totalmente en los dispositivos que hacen al arte. "Quiero que esto quede como patrimonio cultural cuando ya no esté", confesó Vicente.
El lugar se encuentra en la intersección de Coronel P. Plaza y Av. España, en Ciudad. Abrirá sus puertas al público próximamente.
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