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Brote de gastroenterocolitis en playas de Brasil: la causa y qué ocurre

Guarujá y Playa Grande, configuran el epicentro del brote. Preocupación de los turistas.

El brote de gastroenterocolitis que ha afectado a las playas de Brasil entre el lunes y martes pasados, todavía persiste. La causa del brote ha sido identificada como una infección por norovirus humano, tanto del genotipo 1 como del genotipo 2.

Las muestras tomadas en las zonas de mayor concentración de casos, como Guarujá y Playa Grande, han confirmado que estas localidades son consideradas el epicentro de la propagación del virus. Las autoridades de salud informaron que la mayoría de los pacientes atendidos en los centros médicos de estas áreas han presentado síntomas típicos de gastroenterocolitis y gastroenteritis, y el brote se intensificó a partir de diciembre, alcanzando su punto máximo en los primeros días de enero.

La Secretaría de Estado de Salud de San Pablo emitió una alerta ante el “aumento significativo de los casos de enfermedades diarreicas” en la región. Alessandra Lucchesi, directora de la División de Transmisión de Enfermedades del Departamento de Salud, brindó detalles sobre las formas de transmisión del virus, que pueden ocurrir por contacto directo con virus, bacterias o parásitos presentes en el agua o alimentos contaminados, o también a través de la vía fecal-oral. El contagio indirecto, por contacto con personas infectadas, es otra forma común de propagación.

Los síntomas más comunes incluyen vómitos, dolores abdominales y diarrea, que en casos graves puede convertirse en aguda y generar deshidratación severa. Lucchesi indicó que los síntomas pueden persistir entre tres y siete días, y precisó que la gastroenterocolitis se diferencia de la gastroenteritis por su afectación adicional al colon.

En este contexto, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de mantener medidas de higiene rigurosas, como el lavado frecuente de manos y la desinfección de alimentos y bebidas, para prevenir nuevos casos.

Este brote destaca la vulnerabilidad de las áreas costeras en temporada alta, donde el turismo masivo puede facilitar la propagación de enfermedades infecciosas, generando desafíos tanto para los servicios de salud como para la comunidad local y los turistas.