Las claves para entender cómo Rosario bajó los niveles de violencia y son los mejores en 20 años
Rosario, la ciudad que hasta hace no mucho tiempo fue noticia nacional y su nombre recorrió el mundo por los ataques y tiroteos que tenían como único objetivo generar pánico en la población, la que vivió en el 2022 el año más violento de su historia, con un tasa de 22 homicidios cada 100 mil habitantes. Hoy, después de mucho tiempo, parece darse un respiro a tanta sangre derramada que, en gran parte, se explica por el creciente narcotráfico.
De acuerdo a las estadísticas del Observatorio de Seguridad Pública, un trabajo que realizan de forma conjunta entre el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe y el Ministerio Público de la Acusación (MPA), en los primeros ocho meses del 2024 se registraron 122 homicidios en Santa Fe, lo que representa una descenso del 56% en comparación con el mismo período del 2023.
En lo que respecta al departamento Rosario, hasta agosto se registraron 66 homicidios, lo que implicó una baja del 65,3 % en comparación con el mismo período de 2023 y en cuanto a los homicidios que tuvieron lugar por el empleo de arma de fuego, la caída es del 74,1%.
Un escenario similar ocurre en el Departamento La Capital donde durante los primeros ocho meses del año, la caída de los homicidios en relación al 2023 es de 41,7 %. Desde el Ejecutivo destacan con satisfacción el abrupto descenso de los números referidos a los hechos de violencia, pero reconocen que el desafío está ahora en sostenerlo y avanzar con reformas pendientes que permitan la reformulación total de las fuerzas de seguridad acorde a las necesidades de la población.
Cómo se explica el descenso de homicidios en Rosario
El descenso significativo en los niveles de violencia puede ser atribuido a diversas medidas que los gobiernos provinciales y nacionales decidieron implementar. Dentro del abanico, se pueden destacar cinco acciones claves.
- Control en el interior del Sistema Penitenciario. Desde el Ministerio de Seguridad explicaron a MDZ que a partir de poder controlar el interior de los penales fue factible controlar las calles. El establecimiento de los pabellones para presos de alto perfil sumado a un endurecimiento respecto a las visitas de familiares, amigos y llamadas telefónicas con el exterior permitió "aislar" a los internos y limitar el margen de acción e impacto.
- Más y mejor presencia policial. Había una deficiencia notoria respecto a los tiempos de respuestas que descendieron de 20 a entre seis y ocho minutos. "No es lo óptimo, pero es aceptable", reconocieron desde el Ministerio de Seguridad. Además se amplió la cantidad de móviles que en Rosario pasaron de 20 a 180 y si se suman los de Fuerzas Federales llega a 260.
- Reforma de leyes a través de la Legislatura provincial que permitieron mejorar el trabajo en inteligencia, persecución penal. Un shock de medidas que generaron impacto y efectividad.
- Mejora en los procesos y tiempos de las investigaciones judiciales. Allí aparece como factor importante la Ley de narcomenudeo, que si bien apunta a los pequeños vendedores, afecta favorablemente a disminuir la violencia en los barrios más calientes.
- Desde Provincia destacan la implementación del Plan Bandera, a cargo del Ejecutivo Nacional, que llegó con recursos humanos, materiales y económicos. La coordinación permitió una distribución de las distintas fuerzas en el territorio.
“Estamos convencidos que es la razón por la que se ha trabajado de manera intensa y los resultados obtenidos tienen que ver básicamente con ese trabajo y sumemos aquí a la integración y al ordenamiento que también hemos planteado a partir del trabajo conjunto con las fuerzas federales. Esto ha significado que cambiemos la modalidad de trabajo, le asignemos zonas específicas a partir de las zonas priorizadas en la ciudad, lo que ha dado un resultado altamente positivo”, explicó el secretarios provincial de Seguridad Pública, Omar Pereira.

