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Nuevas formas de autodefensa: alternativas a las armas de fuego y sus riesgos

La creciente sensación de inseguridad y la falta de confianza en las instituciones de seguridad pública impulsan a los ciudadanos a buscar soluciones por cuenta propia.
La mayoría de las personas no cuenta con la preparación mental y emocional para reaccionar de manera efectiva. Foto: Santiago Tagua/MDZ
La mayoría de las personas no cuenta con la preparación mental y emocional para reaccionar de manera efectiva. Foto: Santiago Tagua/MDZ

Hace pocos días, unos vecinos de tres barrios de Lunlunta, en Maipú, provincia de Mendoza, se manifestaron contra la creciente inseguridad que afecta a la zona. Cansados de los constantes robos, no descartaron la posibilidad de armarse para defenderse. Entre las alternativas que están considerando, surge una propuesta particular: la compra de ballestas

Por qué las ballestas

La dificultad para acceder a armas de fuego legalmente y los riesgos que implican han llevado a muchos a explorar alternativas como las ballestas. Aparentemente menos peligrosas y sujetas a menos regulaciones, estas armas están diseñadas para cazar, pero pueden causar lesiones graves o fatales. Aunque a simple vista pueden parecer arcaicas, su uso requiere destreza. En manos inexpertas, se convierten en una amenaza tanto para el portador como para terceros.

La dificultad para acceder a armas de fuego legalmente y los riesgos que implican han llevado a muchos a explorar alternativas como las ballestas.

Percepción moral y acceso

Una de las razones del interés en las ballestas es la percepción de que su uso es una solución “moralmente aceptable”. Las personas que buscan defenderse pueden sentirse más cómodas con una ballesta que con un arma de fuego. Sin embargo, este enfoque es peligroso, ya que subestima el potencial letal de las ballestas. A medida que su popularidad crece, también lo hace el riesgo de accidentes o de su uso irresponsable.

El riesgo de la expansión del fenómeno

La decisión de los vecinos de Lunlunta de armarse con ballestas podría ser el primer indicio de un fenómeno que se expanda a otras comunidades. Si más barrios comienzan a explorar opciones similares, podríamos ver una proliferación de armas no convencionales o incluso tecnologías caseras de autodefensa.

Además, el hecho de que los residentes se armen podría provocar una escalada de violencia. Los delincuentes, al enterarse de que las potenciales víctimas están armadas, podrían intensificar el uso de fuerza letal, lo que generaría una situación aún más peligrosa para la comunidad.

El hecho de que los residentes se armen podría provocar una escalada de violencia.

Qué sucede durante un asalto

El contexto de un asalto es caótico e impredecible. El delincuente suele contar con la ventaja del "factor sorpresa", lo que reduce drásticamente las posibilidades de reacción por parte de la víctima. Incluso aquellos que poseen armas de fuego o no convencionales, como las ballestas, no están preparados para actuar en estas condiciones. El entrenamiento que pudieran haber recibido se da en situaciones controladas, muy diferentes de la presión y la inmediatez de un ataque real.

En estas circunstancias, intentar usar un arma puede resultar contraproducente. La mayoría de las personas no cuenta con la preparación mental y emocional para reaccionar de manera efectiva. El simple hecho de intentar disparar una ballesta o cualquier otro tipo de arma bajo presión no solo incrementa el riesgo de fallar, sino que también puede desencadenar un enfrentamiento aún más violento.

El contexto de un asalto es caótico e impredecible.

El círculo vicioso de la autodefensa

La autodefensa armada introduce un peligroso ciclo de desconfianza y tensión dentro de las comunidades. La tenencia de armas, ya sean convencionales o no, genera una falsa sensación de seguridad. Esta situación puede derivar en enfrentamientos fatales o accidentes. A medida que más personas optan por armarse, aumenta la posibilidad de que las situaciones violentas se multipliquen, erosionando la cohesión social.

El papel del Estado

Es responsabilidad del Estado intervenir para evitar que este tipo de autodefensa se convierta en la norma. La seguridad pública debe ser prioritaria, y la intervención estatal es esencial para restaurar la confianza en las instituciones y evitar que los ciudadanos tomen la justicia por mano propia.

Eduardo Muñoz.

* Lic. Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral.

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