Un muerto que estaba vivo y un cuerpo que nadie reclama: la historia y las sospechas detrás de un robo de identidad
Hay un Walter Campero nacido y criado en Mendoza al que el Estado mendocino lo dio por muerto y que, durante dos años, transitó un camino de sombras porque le robaron su identidad. Hay otro mendocino que murió en el Hospital Central como si fuera Walter Campero, pero que ahora nadie sabe quién es: su historia fue borrada en la misma truculenta trama que hay detrás del caso y ahora es un muerto NN.
No es un relato de realismo mágico, sino una historia de burocracia, corrupción y desidia que afectó la identidad de dos personas y que aún no tiene resolución. Como contó MDZ, el hecho trasciende un caso de homonimia, pues hubo una persona afectada fuertemente en su vida cotidiana porque durante casi 2 años fue un “muerto civil” y hasta debió mediar la Suprema Corte de Mendoza. La otra persona ahora es NN, esa dolorosa nominación con la que se designa a personas que tienen el olvido como destino.
A Walter Campero, el real, el Estado lo presionó para convencerlo de que estaba muerto. Había documentación oficial que así lo certificaba, también la firma de una médica y la baja en todos los organismos oficiales. Perdió su DNI, su CUIL, sus aportes. Deambulaba como anónimo y con temor. El shock séptico que supuestamente sufrió en el Hospital Central como consecuencia de una neumonía bilateral era concluyente aquel 18 de enero de 2017.
Efectivamente ese día hubo una persona que murió, pero ahora no se sabe quién es, dónde nació, quienes eran sus padres, quién lo dejó en un hogar de ancianos, quién lo llevó al hospital, quién le dio el DNI trucho. Lo que sí se sabe es que nadie reclamó por él antes y después de su muerte. "Estuve dos años explicando que yo era yo. Pero nadie me ha podido decir por qué pasó esto. Tampoco quién es esa persona a la que le dieron mi nombre", explica Walter, quien está en el lento camino de recuperar el tiempo y los trámites perdidos. La Suprema Corte no solo le dio la razón por los perjuicios que le ocasionó el robo de su identidad. Ese Tribunal ordenó que se investigue quiénes fraguaron la identidad para determinar responsabilidades. Y averiguar un nuevo misterio: quién es el hombre que murió en enero del 2017.
La trama
El hombre al que hicieron pasar por Walter Campero recibió su DNI el 24 de agosto de 2015 en un trámite exprés. Un año antes habían intentado hacerlo, pero detectaron que las huellas dactilares no coincidían con el registro oficial. Sin embargo, luego alguien autorizó la emisión del DNI con datos falsos. El hombre tenía una discapacidad severa y no sabía leer ni escribir. Pero al parecer, tras tener su nueva identidad sí pudo votar.
En las elecciones presidenciales de 2015 el Walter Campero real intentó sufragar en la escuela de Las Heras que le correspondía. Pero en la mesa le dijeron que ya había votado. No era un problema de memoria o que afectaba a Walter, sino algo ajeno a su voluntad: alguien había votado por él; probablemente el otro Walter Campero o, peor, alguien que usó el DNI trucho para hacerse pasar por el Walter Campero “duplicado” y votó. Entonces parecía un error. Pero era la primera señal. En febrero de 2017 intentó hacer un trámite en la ANSES, pero no pudo. Ya lo habían declarado muerto.
Irregularidades
El olvido es un buen anticuerpo para evitar problemas; al menos en Tribunales. Es a lo que recurrieron todos los organismos oficiales que estuvieron involucrados en el caso “Walter Campero”. Nadie recuerda quién llevó a esa persona con discapacidad al asilo de Guaymallén donde vivía. Tampoco recuerdan cuando murió. Menos recuerdan cuando le dieron un DNI que no le correspondía.
Incluso el fallecimiento fue registrado por una trabajadora social que al ser consultada no recordaba el caso, ni haber tenido constancia. Sí que era relativamente habitual derivar a personas con discapacidad a algunos hogares. En el sitio, ubicado en Guayallén, no se halló ningún registro de Walter Campero. En la partida de defunción, el hombre tenía domicilio en la calle Espejo 1486, de Dorrego. Allí funciona un hogar de ancianos. Se hizo una inspección, declararon algunos testigos y nadie pudo decir algo sobre el misterioso hombre al que le atribuyeron una identidad falsa. No estaba registrado, no se sabía quién lo había llevado y menos qué había pasado luego de muerto.
Nadie recuerda en Casa de Gobierno algunos hechos más vidriosos aún.
Cuando todas las puertas estaban cerradas, en Casa de Gobierno le ofrecieron una salida novedosa a Walter: renunciar a la idea de recuperar su identidad real y, en cambio, tomar la de otra persona. Es decir, seguir la rueda de la irregularidad. El ofrecimiento fue extraño: darle el DNI de una persona extranjera y que acoplara su vida a la de un desconocido. Detrás de ese ofrecimiento hay una trama que sugiere hechos de corrupción.
El DNI que le ofrecían comenzaba con el 9, noventa millones y pico. Son los números guardados para extranjeros. La oferta supone la discrecional disponibilidad de las autoridades del Registro Civil para otorgar documentación de personas extranjeras que se radican en el país. Una fuente que tuvo acceso a las gestiones del Registro Civil en el pasado confirmó a MDZ que existen “puntos ciegos” en el sistema que permiten esas irregularidades. Pasa con la expedición rápida de DNI y también con la entrega de identidades a extranjeros que no están enrolados para votar, pero sí tienen identidad. Mucho más sencillo es para quienes quieren cometer algún fraude actuar con personas que no tienen redes vinculares. “No son cosas generalizadas, pero hay un margen de acción. En algún momento se entregaban DNI en todos lados. Y hay muchas personas que no reclaman, que tienen fragilidad en su identidad”; explica la fuente.
El “NN” al que le dieron la identidad de Walter Campero consiguió el DNI el 24 de agosto de 2015. En ese plástico figura que no firma. El hombre no sabía leer ni escribir. Tampoco sabía que le habían atribuido otros padres que eran los propios. Es que nunca apareció la partida de nacimiento, ni los datos de vida fuera del hospital.
En enero del 2019, Walter Campero recuperó su identidad. La persona fallecida que tenía su identidad pasó a ser un anónimo. Ante las consultas de MDZ; ni en la Justicia, ni en las áreas de salud pudieron dar precisiones sobre el destino del cuerpo.
Hay dos lugares posibles donde haya ido a parar. Uno, es que el cuerpo haya sido entregado a alguna facultad de medicina para ser usado por estudiantes, para prácticas y estudios. El otro, es el sector de NN del cementerio de Capital. Las personas cuyos procesos de identificación no se terminan y también quienes no tienen deudos que reclamen por ellos, son sepultados en tierra, en algunos de los cuadros de ese lugar. En el Cementerio de Capital hay cruces negras con pequeños carteles que tienen la inscripción “NN”, con la fecha de fallecimiento indicada. Algunas, incluso, combinan el “NN” con un nombre propio. Son las personas fallecidas que pudieron ser identificadas, pero a las que no se les pudo reconstruir la historia. Es lo que pasó con el hombre que murió en nombre de Walter Campero, pero cuya historia ahora es desconocida.