La naturalización de la mirada del otro: como me mira es normal
¿Tengo tiempo para ser yo?
¿Qué tiempo estoy en el lugar del otro?
El deseo no es anónimo.
Tu deseo es como te comprendés.
¿El deseo es igual a uno mismo?
Lo que no descubro del otro es lo que no descubro de mí.
Somos como nos necesitamos.
En 1958 Winnicott nos evidenciaba así La capacidad para estar a solas:
“Partiendo del supuesto de que esta capacidad constituye uno de los signos más importantes de madurez dentro del desarrollo emocional... En la casi totalidad de los tratamientos psicoanalíticos llega un momento en que la aptitud para estar a solas resulta importante para el paciente. Desde el punto de vista clínico, ello puede estar representado por una fase o sesión en silencio que, lejos de indicar resistencia por parte del paciente, es en realidad un logro, casi diría que una proeza. Quizá sea la primera vez que el paciente ha sido capaz de estar a solas”.

Porque te mirás así me mirás así…
Solo nos miramos en espejos.
Hay miradas en las que nos alcanzamos a ver…
Nos sincera cómo Dios cree en nosotros. Nos hace creer en sí mismos y en el lugar del otro.
Lleva el yo al tú. Y así el mejor retorno a nosotros.
Lo que más podemos hacer por el prójimo es hacernos prójimo.
Dios es tan desconocido como nos desconocemos.
Cuando buscamos a Dios lo encontramos tal como nos encontramos.
Como te miro es como me miro.
Como nos miran es como luchamos ver.
Como nos miramos alcanzamos a ver.
Poner más al alcance de vos cómo sos. Para estar mejor tal como sos.
No teníamos luz sin mirarnos.
La nostalgia es un instinto que da razones del pasado.
El deseo nos trasciende. Como una avalancha…
¡Estás como estás conmigo!
El día es como soy.
Los hechos son la mejor interpretación.
Dan lugar a la realidad…
Nada es más que como vos te asumís.
El yo es tan poco como yo.
Sos tal como Dios cree en vos.
Dios es tal como vos creés que sos.

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

