Cómo es la salud en los lugares más alejados de las grandes ciudades
La enorme extensión de la Argentina es una de sus grandes ventajas por la capacidad productiva que eso brinda, pero también uno de los aspectos que más la pueden perjudicar en lo que refiere al alcance de distintas necesidades básicas. Es por eso que el rol de los médicos rurales cumple una labor sustancial en zonas menos pobladas donde muchas cosas quedan lejos de la mano de los hombres de a pie que habitan allí.
Te puede interesar
Guillermo Coppola fue dado de alta y ya se encuentra con su familia
En reconocimiento a esa tarea tan importante, desde 2001, cada 4 de julio se celebra el Día Nacional del Médico Rural, en memoria del doctor Esteban Laureano Maradona, nacido ese mismo día de 1895. Fallecido a meses de cumplir los 100 años, Maradona dedicó su vida profesional a la asistencia médica rural, donde trató a distintas comunidades del monte formoseño frente a enfermedades como la lepra, el Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis.
Hoy en día la labor de los médicos rurales es, muchas veces, el primero o único contacto con la salud que pueden tener gran cantidad de personas, por lo que no pierde centralidad la necesidad de que esta tarea exista. MDZ habló con el doctor Marcelo Waimberg (MN 101.484), que trabaja en Villa Traful, Neuquén, para conocer la realidad de este trabajo y como los médicos generales asumen esta tarea.
Según explicó Waimberg, no le presentó un gran desafío asumir esta profesión: "Soy de Río Negro y siempre viví en lugares pequeños y tuve una relación con la medicina desde este punto de vista más 'familiar'". Al mismo tiempo aclaró que cuando llegó a Buenos Aires para estudiar medicina le "resultaba extraña la relación con los pacientes y busqué una especialidad que me acercara a la otra situación".
En Villa Traful, Waimberg trabaja en un centro de salud nivel 2, junto a otros dos médicos y tres enfermeros. Estos centros rurales, aunque pequeños, cuentan con lo necesario para un tratamiento de "primera instancia": "Tenemos tres consultorios, una sala de rayos, un espacio donde se saca sangre una vez por semana y una sala de enfermería para la asistencia de emergencias, además una sala de atención general y una pequeña farmacia".
Los desafíos de los médicos rurales
Con respecto a la falta de suplementos y materiales necesarios para brindar una mayor atención, explicó que "se utilizan los recursos de la manera adecuada en el momento necesario", remarcando la importancia de la administración de esos escasos recursos. En la misma sintonía agregó: "Somos médicos de necesidades, de carencias y nos arreglamos con lo que podemos".
El profesional destacó que tienen que "hacer un poco de todo", acercando a sus pacientes una atención que les sea asequible y que pueda resolverse sin la necesidad de tener que trasladarse a alguna ciudad a menos que sea estrictamente necesario. Esto se debe a las dificultades que puede suponer un traslado, más en tiempos invernales donde la nieve se adueña de los caminos. La base fundamental de poder trabajar de esta manera es la confianza entre los pacientes y los médicos, por lo que sostiene que "esta es la mejor forma de trabajar".
Con respecto a la relación con comunidades originarias, muy presentes en los lugares donde trabajan los médicos rurales, recordó a una curandera que falleció hace unos años: "Fue alguien con quien teníamos una excelente relación y entendíamos que era una situación con la que podíamos convivir, con los pacientes en el centro". Remarcó además que, mientras ella atendía pacientes, ella también era paciente del pequeño centro de salud y que la gente buscaba en cada uno soluciones distintas: "Si viene alguien a atenderse con nosotros, no está buscando que le recetemos una planta, sino una pastilla. Vienen buscando 'medicina huinca', no a un curandero, y lo mismo ocurre cuando van a buscar una solución que proviene de su tradición".

