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Las motivaciones terroristas: Guerra del Golfo, relación de Menem con Estados Unidos y la población judía

Luego de 30 años no hay respuestas claras pero sí la certeza de que fue un ataque del terrorismo islámico contra los judíos y la Argentina.
El atentado a la AMIA dejó 85 muertos y más de 300 heridos Foto: Télam
El atentado a la AMIA dejó 85 muertos y más de 300 heridos Foto: Télam

El atentado a la AMIA no fue un hecho aislado de antisemitismo, sino que responden a una constante violencia contra este grupo étnico y religioso que data desde mucho tiempo atrás. Al mismo tiempo, la elección de la Argentina para atacar un objetivo judío por el terrorismo no fue tampoco una cuestión azarosa, sino una forma de buscar un doble nocaut por parte del fundamentalismo islámico.

Luego de la violencia que sufrió la población judía en Europa durante el Medioevo y la Modernidad por parte de los reinos cristianos, el siglo XIX y los primeros años del siglo XX tampoco fueron un lecho de rosas, con una fuerte segregación y hechos repudiables como los pogromos y el Caso Dreyfus en Francia que tuvo alcance mundial. Luego de eso llegó la Shoá (el Holocausto perpetrado por los nazis) y el horror terminó con la vida de 6.000.000 de judíos por medio de torturas y todo tipo de vejaciones que hielan la sangre de solo pensarlo.

Terminado ese tiempo, los ingleses, que mantenían un conflicto abierto con agrupaciones rebeldes judías y musulmanas en Medio Oriente, resolvieron impulsar la creación del Estado de Israel. Con una fuerte resistencia por parte del "mundo árabe", comenzó entonces la violencia contra los judíos que vivían en aquel nuevo país que esperaba encontrar un lugar donde el antisemitismo no los pudiera alcanzar.

Alí Hoseiní Jamenei es el líder de Irán desde 1989, sucesor del ayatolá Ruhollah Jomeiní. Foto: EFE.

Desde allí hubo intifadas yihadistas y acciones militares israelíes, mientras comenzaba a formarse un fuerte movimiento en Oriente Próximo que, con extrema violencia, se alzaron contra los gobiernos locales y empezaron a tejer alianzas contra Israel y sus aliados en occidente. El punto máximo de estos movimientos, más allá del interminable conflicto con los Talibán en Afganistán, fue la revolución islámica en Irán en 1976, que terminó con el inicio de la "Guerra Impuesta" entre Irán e Irak.

Saddam Hussein, líder de Irak durante la Guerra del Golfo. Foto: GETTY IMAGES.

Allí Estados Unidos brindó apoyo a Irak, liderada por Saddam Hussein, aunque también se dio el polémico caso de corrupción "Irán-Contra" en medio de la presidencia de Ronald Reagan. Terminada en 1988 sin un vencedor, dos años más tarde Irak invadió  Kuwait, uno de los principales aliados de la Organización Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la región, como también proveedor de petróleo de los Estados Unidos, estallando así la Guerra del Golfo.

Argentina, Estados Unidos y Medio Oriente

Durante ese período de dos años, la Argentina vivió una crisis política, económica e institucional que terminó con el llamado a elecciones adelantadas por el presidente Raúl Alfonsín y la asunción de Carlos Saúl Menem. En aquel tiempo, previo a la reforma constitucional de 1994, el presidente debía ser católico, pero el riojano era musulmán, por lo que se bautizó y pudo ser elegible a la presidencia. Así como, según la leyenda, lo habría dicho Enrique de Borbón (protestante hugonote) en las Guerras de Religión de Francia para ser nombrado Enrique IV: "París bien vale una misa".

Luego de esto, en su afán por alinearse junto a los Estados Unidos de América, Carlos Saúl Menem involucró a la Argentina en la Guerra del Golfo, llevando a cabo el Operativo Alfil. Esta posición clave en el Golfo Pérsico tenía por objetivo mantener bajo control el tráfico de naves en la región e incautar materiales no habilitados. En dicho operativo Argentina interceptó o incautó más de 500 naves que proveían al ejército iraquí, lo que lo alineó a Estados Unidos e Israel de cara al futuro inmediato.

El Operativo Alfil fue una posición clave durante la Guerra del Golfo. Foto: Armada Argentina.

La condición de aliado de estos estados, la "traición" de Carlos Saúl Menem a su fe, el ataque a una nación árabe y el bloqueo del Golfo Pérsico, sumado a la suspensión de acuerdos con Irán fueron motivos para que Argentina sea un enemigo del terrorismo internacional. Al mismo tiempo, Argentina es uno de los países con mayor porcentaje de población judía fuera de Israel, lo que lo convertía también en un objetivo que Irán podía utilizar provechosamente para motivar a que cese la cacería israelí de líderes de Hezbolá, aliado de Irán en Líbano.

Hezbolá es un grupo político y paramilitar aliado de Irán que tiene su base en Líbano. Foto: Télam.

Así, con financiamiento e inteligencia iraní, la célula de Hezbolá se se habría activado y se planificado el atentado a la AMIA, en el corazón de Buenos Aires. El 18 de julio de 1994, a las 9.53, explotó la camioneta llena de explosivos y murieron 85 personas. La investigación nunca pudo terminar de resolver responsabilidades y se ha visto implicada la política en un grado de profundidad histórico en una causa penal. Denuncias cruzadas, acuerdos con Irán, un fiscal muerto y sospechas que no terminan de concretarse mientras cientos de familias, de fallecidos y heridos, esperan justicia.