Renault de Francia remata obras de arte y genera polémica
El mes pasado Christie`s llevó a cabo en París una exitosa subasta de arte contemporáneo de parte de la colección que desde hace más de cincuenta años la corporación francesa había armado.
33 lotes de artistas de renombre como Victor Vasarely, Robert Rauschenberg, Sam Francis, Jean Tinguely, Tapiès, Joan Miró, Alexander Calder, Jesús Rafael Soto y nuestro compatriota Julio Le Parc recaudaron más de 10 millones de dólares.
Tres obras de Jean Dubuffet superaron el millón de dólares
Sin embargo, detrás de su éxito, esta venta revivió una vieja controversia. Muchos artistas, sus herederos y políticos han expresado su indignación a través de cartas y peticiones. Señalaron que estas obras estaban inicialmente destinadas al personal de Renault y al público en general y cuestionaron la privatización de las mismas.
Jean Dubuffet, pionero del Art Brut, defendía "el instinto, la pasión, el estado de ánimo, la violencia y la locura" por encima del academicismo. Su historia con la Renault fue larga y cambiante y sirve para conocer los antecedentes de la controversia de esta subasta.
En 1973 la empresa en ese entonces estatal decidió contratar a varios artistas para decorar su supermoderna sede de aluminio y vidrio en Boulogne-Billancourt, en las afueras de París.
En particular a Dubuffet se le encomendó una obra monumental llamada "La Closerie Falbala" consistente en una gran estructura de hormigón pintada, con una superficie de más de 1600 metros cuadrados. Fue diseñada como una especie de jardín cerrado y es una de las obras más significativas de Dubuffet, representando su interés en crear entornos completos y envolventes que fusionaran la escultura y la arquitectura.
En 1986 la automotriz fue parcialmente privatizada (restando sólo el 15% estatal) y los conflictos se iniciaron. “La Closerie” aún no estaba terminada y la nueva conducción asignó nuevas prioridades.
En 2001, Renault decidió vender una parte significativa de su colección de arte, incluyendo varias obras de Dubuffet. La venta se llevó a cabo en una subasta organizada por la casa de subastas Artcurial en París. Esta decisión fue tomada en el contexto de una reestructuración corporativa y una reevaluación de las prioridades de la compañía. Obviamente la comunidad artística y gran parte del público se manifestaron en contra.

Ya para ese entonces Dubuffet había muerto y se había creado una fundación para preservar y promover su legado. Esta trasladó “La Closerie Falbala” y la instaló en su sede en Périgny-sur-Yerres, cerca de París. Quedó así zanjada la polémica en torno a la obra.
En cambio se ha reactualizado ahora la de la Colección Renault y su rol dentro del arte francés contemporáneo.
Y en un marco más amplio sobre la pérdida de su condición de obras que en algún momento fueron públicas.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

