Arte con propósito: cuando el impacto real es parte de la obra
¿Puede el arte ir más allá de lo simbólico y generar un impacto concreto en la vida de las personas? Ese fue el punto de partida para Gastón Fournier y Gabriel Altamirano, quienes encontraron en Mendoza no solo inspiración, sino también una razón para devolver.
Hay obras de arte que terminan cuando se apagan las luces de la sala. Y hay otras que recién empiezan ahí. Un arte con propósito, pensado no solo para ser visto, sino también para generar un impacto real, especialmente en sectores muchas veces relegados.
“Astucia”, la muestra que el artista Gabriel Altamirano y el curador Gastón Fournier desarrollaron en la provincia, nace bajo ese segundo impulso: el de un arte que no se conforma con representar, sino que busca involucrarse.
Todo comenzó como una idea acotada en el tiempo. Una exposición pensada para durar unas pocas semanas. Pero algo cambió. La respuesta del público, el acompañamiento y, sobre todo, la necesidad que impulsaba el proyecto hicieron que esa idea inicial creciera, se expandiera y echara raíces.
Un territorio que genera impacto y deja huella
Allá por el 2023, los artistas oriundos de Buenos Aires y Corrientes vivieron en Mendoza. Se asentaron temporalmente en los Chacayes, en el Valle de Uco y encontraron allí inspiración para sus obras. Los zorritos que los visitaban al atardecer se transformaron para ellos en un recuerdo icónico de nuestra provincia. En sus propias palabras, “Mendoza nos recibió súper bien. Sentimos que nos había dado mucho”.
Con el pasar del tiempo pensaron en “devolver y dejar algo a la sociedad que nos hizo tanto bien”. Así fue que comenzaron a cranear la muestra. La estrella, por supuesto, fue el zorro, que lo representaron en una escultura blanda que recrea la cola del animal.
En su interior, el zorro guarda el verdadero sentido del proyecto. Primero surgió una decisión material: rellenarla con almohadas. Después, una pregunta que lo cambió todo: ¿qué hacer con ellas una vez terminada la muestra?
Lejos de quedar como parte de una instalación efímera, las almohadas encontraron destino en una residencia de adultos mayores. “Siempre los más olvidados son los abuelos. Los que quedan a veces en última instancia”, aseguran.
Un salto a la acción concreta
En los últimos años, el arte ha comenzado a dialogar cada vez más con problemáticas sociales. Sin embargo, muchas veces ese vínculo queda en el plano simbólico. Para Fournier y Altamirano, eso no era suficiente.
“Siempre nos parecía que quedaba corto, que todo quedaba en una propuesta visual, donde por ahí se podría reflejar una sociedad, pero quedaba ahí. Nosotros queríamos hacer algo más, que fuera el arte social el de verdad, metiéndose en el hueso de la cosa”.
Para llevar a cabo su propuesta, contactaron con proveedores de almohadas para rellenar la cola de zorro. Participaron dos empresas, cada una ofreciendo la materia prima para las dos muestras que se realizaron, la primera en Tunuyán y la segunda en Ciudad. Lo realmente destacable es que son competencia entre sí, y dejaron esta rivalidad de lado para llevar a cabo esta iniciativa solidaria.
“Nos gustó esto de que, aún siendo competencia y trabajando en el mismo rubro, lo hicieron igual, aparecieron también como nuestros sponsors y nuestros aliados”, compartieron.
Finalmente, las almohadas utilizadas en la primera muestra en la Bodega Claroscuro fueron donadas al Hogar Santa Teresita, una residencia de adultos mayores de Tunuyán. Próximamente ocurrirá lo mismo con la muestra que actualmente se lleva a cabo en el Hotel Sheraton de Ciudad. El destino de estas últimas será el Hogar Santa Marta.
Mendoza también les devolvió a los artistas su acción
“Astucia” recibió recientemente una distinción en la Legislatura de Mendoza, otorgada por la senadora Mariana Zlobec, en un gesto que reconoce y pone en valor esta forma de pensar el arte.
Para ellos, esta distinción es tan inesperada como valiosa: “Uno cuando hace estas cosas no está pensando en la réplica, ¿no? Entonces que haya sucedido me sorprende, me emociona, me tiene como... en shock. A mí me encanta, me parece como que el proyecto toma vida propia”.
Una idea que se expande
Si bien en la actualidad los artistas viven en Buenos Aires, Mendoza está en su lista de destinos visitados con regularidad. Nuestra provincia los sigue recibiendo con los brazos abiertos, algo que para ellos es digno de destacar: “A veces no es tan fácil llegar a un punto, ser aceptados y ser reconocidos. Acá, los foráneos somos nosotros. Y entonces tener una mención, un reconocimiento en un lugar que encima no es el tuyo, es como doble mérito, ¿no?”.
La muestra, que nació como una simple idea de devolver y ayudar, terminó por crecer y expandirse mucho más allá de los horizontes que sus propios creadores imaginaban. Y les gustaría que esto continúe, porque más allá del reconocimiento, esa expansión implica que más personas recibirán ayuda.
“Se puede articular con la educación, las infancias, es mucho más amplio. Yo siempre digo que el arte es la excusa, y el propósito es lo que te mueve. Entonces, si sigue creciendo, y si sigue expandiendo, y sigue ayudando, me parece que yo lo dejaría que crezca. Dentro de Mendoza, y federalizándolo también en cualquier otra ciudad del país que quiera o desee tener astucia, digo, zorros hay por todos lados. O sea, que la correa de zorros puede viajar por toda la Argentina”.
Porque hay obras que se contemplan. Y hay otras que, incluso después de terminar, encuentran la forma de quedarse en la vida de alguien más.





