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Marcelo Duclos, el bajista de Javier Milei: "El ajuste lo pagó la casta"

Periodista, politólogo, economista y bajista presidencial, presentó su libro, escrito junto a Nicolás Márquez, "Milei: la revolución que no vieron venir".
Marcelo Duclos presentó su libro que escribió junto a Nicolás Márquez Foto: Analía Melnik/MDZ
Marcelo Duclos presentó su libro que escribió junto a Nicolás Márquez Foto: Analía Melnik/MDZ

Javier Milei es un fenómeno que la política no termina de explicar, ya que claramente llegó a la presidencia sin un apoyo masivo del sector empresario o las grandes corporaciones, pero sí un fuerte enojo popular con sectores de la política tradicional. Esto es lo que Nicolás Márquez y Marcelo Duclos intentaron explicar en su libro Milei: la revolución que no vieron venir, que será traducido a varios idiomas.

Entrevistado por MDZ, Marcelo Duclos, periodista, politólogo y economista, aunque últimamente devenido en "bajista presidencial", explicó el proceso de la construcción de este libro, como así también la figura de Javier Milei, tanto en la vida pública como en la privacidad: "Creo que lo que no se vio venir es que una persona con estas características pueda llegar al Poder Ejecutivo".

Marcelo Duclos fue bajista en el Luna Park, donde se subió al escenario junto a Javier Milei y Bertie Benegas Lynch

Milei: la revolución que no vieron venir, consta de dos partes que analizan el fenómeno presidencial en profundidad, primero con una biografía de Nicolás Márquez sobre Javier Milei y luego con un marco teórico y conceptual del fenómeno que escribió el propio Duclos. En su charla con este medio habló de como llegó a consumarse este libro, de cuando vio al presidente como un candidato sólido y sobre el futuro que le espera al país con quien busca reflejarse en el expresidente Carlos Pellegrini, el "piloto de tormentas", al timón de la Argentina.

Mirá la entrevista completa con Marcelo Duclos

-Vos escribiste Milei: la revolución que no vieron venir. Otra cosa que no vimos venir fue un presidente en una puesta en escena musical. ¿Es parte de esa "revolución que no se vio venir"?

-El que lo conoce un poquito a Milei no puede sorprenderse por estas cuestiones que, más que excentricidades, son cuestiones lógicas de un tipo que sabe lo que le gusta, que le gusta vivir, que le gusta ser feliz y que le gusta hacer lo que hace. Yo creo que muchas veces me preguntan si hay un personaje distinto desde que llegó a la Casa Rosada, y es el mismo absolutamente de toda la vida, lógicamente con una responsabilidad mayúscula. Lo que no se vio venir es que una persona con estas características y con todo lo que que lleva alrededor la cuestión, un verdadero outsider de dos años solamente en la política grande que pueda llegar al Poder Ejecutivo.

-Esta cuestión discursiva de él, que muchos toman por agresiva. ¿Creés que es parte de en lo que la gente se vio representada y la llevó a ponerlo en la presidencia?

-Creo que no vino por ahí la cuestión, creo que hubo una demanda, de cortar con cuestiones de lo políticamente correcto. Estaban pasando procesos en la opinión pública que la política tradicional no estaba pudiendo relevar como fenómeno de mercado de lo que estaba sucediendo. Como fenómeno disruptivo o como una persona excéntrica que discute a los gritos en el prime time de la televisión, puede llegar a servir para llegar a comprender, a lo sumo, lo que pasó en el 2021 cuando llega a ser diputado. Ahora, si la persona llega de ahí a catapultarse solamente en dos años como presidente, yo creo que inevitablemente una muy buena parte de la sociedad pudo asociar los problemas que tenía Argentina con las soluciones que él estaba proponiendo, porque sino, no llegas a la presidencia, podés llegar a ser diputado, pero en algún momento el personaje sirvió como Caballo de Troya, como para poner en la política grande las discusiones, que, a resumidas cuentas, no es otra cosa que las posiciones de la Constitución que nosotros tenemos

-Él busca emparentarse con la imagen de Carlos Pellegrini, "el piloto de tormentas", pero hoy Argentina vive una situación muy distinta a la de 1890, en la que la sociedad mutó muchísimo. ¿A veces te pueden hacer ruido algunas decisiones económicas o políticas que se toman, que son tan de shock a una Argentina que está más a gusto o que prefiere quizás un gradualismo?

-El tema es que ese gradualismo mostró estar fracasado. Él siempre dice que además de no compartir la metodología de la política de gradualismo, además, en el caso de querer ir por ese camino, vos necesitás una plata que en este momento no tenés. Así que más allá de sus preferencias, había un marco absolutamente obligado que tiene que ver con un estado completamente quebrado. O sea, el kirchnerismo ha dejado realmente este tierra arrasada. La cuestión de gradualismo, si bien el fracaso de lo que fue la gestión de Cambiemos, y como si fuera poco, el intento de retorno del populismo con un Estado absolutamente quebrado, fracasó rotundamente como lo estamos viendo. Así que más allá de las preferencias del presidente, que yo comparto por qué era el camino adecuado, además no había otro camino, no había otra herramienta como para poder apelar. Así que la discusión me parece que queda saldada ahí. Hemos quedado en evidencia de cómo estábamos. Hay veces que la gente por ahí dice bueno "a mí me dijeron en campaña", que supuestamente quiere mostrar como los desencantado, en realidad son todos kirchneristas.

-¿Por qué elegiste escribir este libro y por qué elegiste escribirlo con Nicolás Márquez?

-Yo estaba muy interesado en escribir la segunda parte, que busca tratar de traducir para un público general con un lenguaje muy claro, muy llano cuáles son las ideas, a qué hace referencia cuando se refiere a la escuela austriaca de economía, quiénes son los pensadores. Muchas veces se lo cuestionaba en campaña, era muy gracioso porque alguno decían esas ideas ya se implementaron y fracasaron, y hoy es que las mismas personas dicen que esas ideas no se implementaron en ningún lado; entonces había mucho para desarrollar de la cuestión del liberalismo. Pero bueno, entendí que por ahí era mucho más interesante y más atractivo para el público general, una cuestión de una biografía, o sea que son dos libros en uno.

En realidad, la biografía del personaje que escribe Nicolás y su marco conceptual. Creo que él tenía experiencia de escribir biografías de muchos personajes y lo hizo muy bien y me pareció una buena idea como bueno para tener esa mezcla: la historia del personaje. ¿Por qué arquero de fútbol?. ¿Cuál es la implicancia de ver el fútbol desde el arco?, ¿Por qué Bilardo y no Menotti?,¿Por qué estudia economía?, ¿Cómo entiende el fenómeno de la hiperinflación, del proceso de Alfonsín?, ¿Por qué se dedica a la política cuando dijo que no lo iba a hacer? y ¿Cómo este milagro de que en dos años un outsider completo llega a la presidencia?

Muchas veces se lo equipara con Bolsonaro, pero lo cierto es que Bolsonaro tiene un montón de años como legislador y además venía del Ejército, que es una institución muy fuerte dentro de Brasil. Donald Trump, si bien viene de afuera, además de ser uno de los hombres más ricos del mundo, una vez que gana la interna republicana, ya tiene en sus espaldas uno de los dos partidos mayoritarios de una democracia bipartidista. Entonces, me parece que el fenómeno es inédito.

-¿Quiénes son los que no vieron venir la "revolución"?

-La política tradicional toda, porque estaban aferrados a ciertas cuestiones. Era muy interesante cuando uno miraba por ahí la interna de Juntos por el Cambio, donde Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta tenían la discusión de ver cuántos dirigentes mostraban a sus espaldas y uno se sacaba la foto con uno, el otro con otro. El peronismo de pensar que no había ninguna posibilidad de que esto suceda, o sea, la política tradicional, todos los analistas que lo subestimaron, todos y buena parte del público, incluso de los que éramos partidarios de votarlo, también nos sorprendimos.

Yo me acuerdo del día que me cayó la ficha. Fue muy fuerte porque estábamos, como un año antes de las primarias, tomando un café con un amigo que después terminó tocando el teclado arriba del escenario, mi amigo Fernando Messina. Este estaba tomando un café con él y está charlando por el WhatsApp con Martín Menem. Estábamos tomando un café en el barrio de Once, barrio de trabajadores, laburantes que probablemente vengan todos los días a trabajar en tren desde el conurbano. No era ningún ambiente de Recoleta ni nada por el estilo. Estaba hablando con Martín, que no era el titular de la Cámara de Diputados, era el que recién ingresaba como legislador en La Rioja, y yo le digo: "Che Martín, vos sabés que escucho que va a hacer una buena elección, va a incrementar la cantidad de diputados y bueno, después veremos como". Él me dice: "¿Qué buena elección? Va a ser presidente".

Yo con la lógica de la política tradicional, el que gana las elecciones tiene en sus espaldas a la coalición radical o peronista, porque a pesar de que no tenemos más ese bipartidismo nosotros, el que llega tiene atrás una estructura y acá no vio nada de todo eso. Le comento a mi amigo y, mientras se toma el café, convencido me dice: "Es obvio que va a ser presidente". Me acuerdo que empecé a llamar a los mozos porque y todos me dijeron que iban a votar a Milei. Ese día, un año antes de las elecciones, dije: "Ok, esto me lo están mostrando mis ojos". Así que todos a los que nos interesa la política y veníamos con ciertos prejuicios por los que no podíamos revelar en tiempo real lo que estaba sucediendo.

-¿Cuándo empezaste a escribir Milei: la revolución que no vieron venir?

Enero, febrero. Yo estuve tres semanas para escribir mi parte. Le dije al dueño de la editorial y me llamaba la atención que escribí esto en tres semanas y me dijo: "No. Vos pensás que lo escribiste en tres semanas, pero vos esto lo estás escribiendo hace 20 años". Claro, porque lo cierto que es un decálogo de liberalismo donde hasta Milei es prescindible. Él vino a poner los temas sobre la mesa, pero fueron mis ideas que yo tengo desde que tengo una conciencia política y una perspectiva ideológica, por así decirlo. Nicolás estuvo un mes y medio, un poco más, hay que decirlo lógicamente, porque él sí tenía el trabajo de revisar entrevistas, desgrabar entrevistas, el buscar datos, buscar información en el diario, lo mío básicamente fue ponerme a escribir donde, donde estoy, donde estoy bien.

El proceso en total de la producción de escribirlo habrá sido entre dos meses. Fue más tiempo el de la corrección, la tapa, la edición, la impresión de lo que de lo que lo hicimos, y muy contentos porque no solamente está en todas las librerías de América Latina; el 9 de julio lo voy a estar presentando en Madrid. Nicolás va a estar en Miami también, más o menos por la misma fecha. Ya está viniendo la 6.ª edición, terminada la traducción al inglés y la traducción al portugués, y evaluando la viabilidad comercial de las otras traducciones que nos han pedido desde Polonia, Italia, Corea y Japón. Así que muy sorprendido.