“Manifestación” de Mondongo en el Malba
La obra central de la exposición de "Mondongo" es una pintura tridimensional hecha en plastilina que recrea el temple sobre arpillera que Berni realizó noventa años atrás. Ambas obras están en la misma sala, enfrentadas. Ambas describen sendas manifestaciones, la de Antonio Berni ambientada en el barrio Refinería de Rosario y la de Mondongo en la Plaza de Mayo porteña. Tienen dimensiones similares (180 x 250 cms) aunque los personajes de la segunda se despliegan también en la tercera dimensión dándole a la obra profundidad (cual un alto relieve)
Berni pintó su cuadro (junto a su mellizo “Desocupados”, también de 1934) en un momento en que nuestro país sufría una profunda crisis económica, derivada de la Gran Depresión mundial. Los rostros de los manifestantes reflejan angustia y rabia en un estilo realista crudo que da cuenta del compromiso social de artista por aquellos años.
La obra de Mondongo, en cambio, es un retrato colectivo con actores más heterogéneos e incluso alguno reconocibles. La apelación social, en este caso está dada por el resto de la instalación que en la misma sala presenta un “tondo” de viviendas precarias y en la sala anexa el interior de una de ellas.
Tal vez para reforzar el sentido de la unidad del conjunto ambas “Manifestaciones” tienen una única pancarta que reza “Pan y Trabajo” y en el interior de la casucha cuelga una reproducción de óleo de 1894 “Sin pan y sin trabajo” de Ernesto de la Cárcova.
En suma, la exposición resulta altamente recomendable. Cumple, a mi ver, acabadamente el objetivo de rendir tributo a Berni (que sobradamente lo merece) y lo hace con un lenguaje contemporáneo en el que Juliana Laffitte (1974) y Manuel Mendanha (1976), la pareja de artistas que desde 1999 conforma Mondongo, dueños de un oficio único, ratifican su relevancia en el panorama del arte actual y su promisorio futuro.
Dejamos para una próxima nota la exploración aludida más arriba, anticipando desde ya alguna irreverencia de Marcel Duchamp y (cómo no) alguna genialidad de Pablo Picasso.
Para terminar, con satisfacción y sentido de agradecimiento envío la foto del panel de bienvenida del Museo Nacional de Bellas Artes, en el que como adhesión a los treinta años de la partida de Raúl Soldi, su director Andrés Duprat decidió colgar “La hamaca”.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

