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La faceta menos conocida de San Martín: un intelectual conocido por lo que leía

San Martín liberó Argentina, Chile y Perú con una estrategia militar sorprendente. Pero para él la guerra de armas era algo temporal. Por eso en cada país sembró cultura y política. Su faceta como intelectual amante de los libros.

Daguerrotipo tomado en París en 1848. Es la única imagen fotográfica de José de San Martín, el original se encuentra en el Museo Histórico Nacional. Foto: es.wikipedia.org

Daguerrotipo tomado en París en 1848. Es la única imagen fotográfica de José de San Martín, el original se encuentra en el Museo Histórico Nacional. Foto: es.wikipedia.org

“La biblioteca destinada a la ilustración universal es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la Independencia”. Esta célebre frase fue pronunciada por José de San Martín al fundar la Biblioteca Nacional del Perú en Lima. Fue un 28 de agosto de 1821, en el mismo edificio que durante la época “realista” había funcionado como la sede de la Inquisición. La inauguración de la biblioteca fue apenas un mes después de proclamada la independencia peruana, lo que demuestra que para San Martín la guerra de armas era algo temporal, mientras que la educación garantizaba la soberanía y se convertía en un reaseguro para que no se volviera a la esclavitud.

Consideremos además que fue una de las primeras acciones políticas de San Martín como Protector del Perú, mientras en paralelo donó más de 700 libros de su pertenencia para la apertura del establecimiento cultural.

Además, entre otros aportes fundacionales para la educación peruana, impuso en forma obligatoria la alfabetización de los negros y aborígenes, al mismo tiempo que el aprendizaje de un oficio para una posterior inserción laboral. Mientras que también (siempre en la dimensión cultural) organizó la creación del Museo Arqueológico de Perú con el objetivo de conservar reliquias del patrimonio Inca que habían sido incautadas durante el tiempo colonial. Por ende, y como consecuencia de tal accionar en favor de la educación y la cultura, comprenderemos perfectamente porque el 6 de julio se conmemora en Perú el “Día del Maestro”, pues fue precisamente un 6 de julio de 1822 cuando por disposición de San Martín se creó la primera Escuela Normal de Maestros del Perú.

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La Biblioteca San Martín es un ícono sanmartiniano. Allí están algunos de sus libros.

La Biblioteca San Martín es un ícono sanmartiniano. Allí están algunos de sus libros.

Y volviendo a las bibliotecas, será la biblioteca peruana, la tercera que promoverá San Martín, agregándose a las creadas en Mendoza y Santiago de Chile. Puntualmente para la apertura de la Biblioteca Nacional de Chile, contribuyó con la donación de los 10.000$ que le otorgaron por el triunfo en la batalla de Chacabuco, reafirmando su concepto de que la cultura debería ser el pilar fundacional de las nuevas naciones.

“Los días de estreno de los establecimientos de ilustración son tan luctuosos para los tiranos como plausibles a los amantes de la libertad. Ellos establecen en el mundo literario las épocas de los progresos del espíritu, a los que se debe en la mayor parte la conservación de los derechos de los pueblos. La Biblioteca Nacional es una de las obras emprendidas que prometen más ventajas a la causa americana. Todo hombre que desee saber, puede instruirse gratuitamente en cuanto ramo y materia le convenga”. Son palabras de San Martín en Perú (14 de setiembre de 1822).

"Por la elección de sus libros lo conocerás"

La frase la extraje del muy buen libro de Pedro Luis Barcia: “Ideario de San Martín” (Grupo Petersen. Buenos Aires. 2015); me pareció oportuna, pues no solo cabe para un fecundo lector como San Martín, sino que perfectamente cabría para todos.

Una anécdota. En más de una oportunidad expuse que San Martín fue el último en bajarse de la Fragata “George Canning” que lo traía de regreso al Río de la Plata desde Europa para incorporarse a la causa de la independencia. Lo esperaba con un pequeño carruaje, quien a la postre sería su gran amigo: Gregorio “Goyo” Gómez. Lo cierto fue que la espera se prolongaba y San Martín no bajaba. ¿Cuál fue el motivo del retraso para descender el barco? Tenía que terminar de embalar los casi 1000 libros que traía en 12 baúles. Era su “librería” personal (como se decía a las bibliotecas durante aquellos tiempos), que había acumulado en sus tiempos de formación profesional, en cuyos libros y sus autores quedarán reflejadas, desde sus convicciones hasta sus posturas éticas - ideológicas, y desde sus referentes militares, intelectuales, políticos, económicos y filosóficos hasta sus hobbies como la jardinería, relojería o carpintería. Más decenas de volúmenes sobre música, pintura, astronomía, gastronomía, astrología, enología, religión, hidráulica, ortografía, libros de viajes, ajedrez y juegos de ingenio.

Entre sus lecturas figuraban (según fuente del Instituto Nacional Sanmartiniano), una extensa bibliografía militar, donde la vida y campañas de Julio César (Comentarios a la Guerra de las Galias), Alejandro y Napoleón ocuparon sus preferencias, más centenas de obras de franco contenido humanista y de buena literatura. Entre ellos, Quevedo, Calderón de la Barca, Cicerón, La Bruyére, Montesquieu y el teólogo François Fénelon, las cartas de Abelardo y Eloísa y la Vida de Juana de Arco. Las obras de Plutarco y Rousseau tuvieron un lugar muy importante en su biblioteca, mientras también se encontraron en su “librería”: enciclopedias de Bellas Artes, toda la colección de Diderot, lecturas sobre estrategias políticas y espionaje militar, diccionarios de botánica y arquitectura, además de mapas y tratados de geografía de todo el mundo. Sin faltar poemas épicos como La Ilíada; La Gerusalemme liberata de Torcuato Tasso; La Henriade, de Voltaire o La Mosquea, de José de Villaviciosa.

Libros y cartas

“Escribía lacónicamente, con estilo y pensamiento propios”, dice Bartolomé Mitre. Hablaba francés y, según se desprende de sus cartas, entre otros autores predilectos estaban Guiberto de Nogent (Clermont, 1055- 1124; monje benedictino, teólogo e historiador francés en lengua latina, abad en 1104 del Monasterio de Nogent-Sous-Coucy, ubicado en la región de Picardía) y Epicteto, de quien procuraba extraer conceptos prácticos, emanados de sus conocimientos militares y filosóficos. Pero más que filósofo, Epicteto, fue un moralista, que pensaba que donde el hombre debía probar su valía era en la vida cotidiana, en el contraste con la realidad. Epicteto además propuso como referencia en sus discursos a dos modelos para ser considerados: Sócrates y Diógenes. Para él, estos dos personajes representan el modelo del sabio estoico, conocedor de la verdad, imperturbable, siempre acertado en sus juicios y sus comportamientos.

San Martín, el gran prócer argentino, en un retrato digital Foto: Legislatura de Mendoza
San Martín, el gran prócer argentino, en un retrato digital Foto: Legislatura de Mendoza
San Martín, el gran prócer argentino, en un retrato digital Foto: Legislatura de Mendoza

“Lo que me llamó la atención es la variedad de campos que abarca. Pero lo más insólito es que un militar arrastre consigo una docena de cajones de libros a través del Atlántico, de España a Buenos Aires, luego a Mendoza; y, a través de la Cordillera, a Chile primero, y después a Perú por mar. Es un hecho insólito. De alguna manera, ese caudal era parte de otro "parque de artillería": en esos libros él hallaba descanso, ilustración y motivación. ¿Eran las lecturas de San Martín las usuales en un militar, en esa época, en España? Eran mucho más amplias y variadas que las habituales de un hombre de armas. Sus diversas lecturas eran las propias de un hombre de la Ilustración” (Pedro Luis Barcia).

Para concluir, recurriremos a otra cita sanmartiniana: “Deseo que todos se ilustren en los sagrados libros que forman la esencia de los hombres libres”. De esa expresión se desprenden tres notas ejemplares que muestran al hombre culto, moderno y vigente que sigue siendo San Martín: 1) la educación es un patrimonio que debe alcanzar a todos, sin distinciones de ninguna índole: política, económica, étnica, religiosa o residencia. 2) los libros son sagrados. 3) existe una directa vinculación entre libertad y educación. Mientras mejor educados, mayor posibilidad de elegir por uno mismo.