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Crimen de Baez Sosa: ¿hay alguna enseñanza para nosotros?

Pasaron unos días desde Máximo Thomsen decidió hablar desde su lugar de prisión, dejando varias reflexiones acerca de todo lo que dijo después de 4 años del asesinato de Fernando Báez Sosa.

Quiénes somos padres cada ocasión que se recuerda en los medios el triste crimen de Fernando Báez Sosa se nos eriza la piel como la primera vez. Y en ese escalofrío de este caso concreto uno no puede dejar de pensar en los padres y familia de la víctima pero también de los victimarios. En personas quebradas y heridas para siempre. Pero además se suman temores por varias razones. Nuestros hijos salen de noche y muchas de ellas apenas dormitamos hasta que lo sentimos llegar.

Hace unos días Máximo Thomsen en un reportaje habló tranquila y pausadamente sobre lo acontecido y también sobre otros aspectos vinculados a esta tragedia. Quisiera hoy detenerme en una frase que quizás pase desapercibida y de la cual podamos sacar a partir de una reflexión una enseñanza para todos nosotros. Dijo “Si salías al boliche era normal que hubiera peleas con baldosas, con botellas, con armas… yo me he peleado sí, no estoy orgulloso o aprendes o te pasan por arriba”.

Si salías al boliche era normal que hubiera peleas con baldosas, con botellas, con armas…
  • Se me ocurre mirar esta frase desde dos perspectivas

La primera, que un joven casi adolescente diga que es normal ”pegar con baldosas, botellas o armas” en un boliche, es un llamado muy fuerte a nuestras autoridades. Porque si eso es “normal” evidentemente se sabe y se tolera. La pregunta es. ¿Por qué? Solo admite tremendas respuestas que no son cubiertas con simple inoperancia, sino que parecieran vinculadas a que nuestros jóvenes son “mercaderías” al servicio del negocio donde los primeros perjudicados son ellos. Que una sociedad civilizada “admita” esto como normal es inadmisible. 

Por supuesto que puede darse pero debe ser la excepción, hechos aislados y como tales deben penarse de manera ejemplificativa mucho antes de que ocurra una tragedia que baña de muerte a tantas familias. Resulta inentendible e incomprensible que con los medios técnicos, económicos y de control que existen en cualquier empresa privada no pueda aplicarse al control de la noche, del alcohol, de la promiscuidad y de la diversión pesimamente entendida -incluyendo por que no drogas-, privilegiando el negocio por sobre todas las cosas.

La segunda, también una reflexión hacia nosotros. Recordemos que somos los padres de familia la primer escuela de amor.- Debemos ser nosotros el inicio del ejemplo de respeto, debemos ser nosotros el primer sorbo de civilidad, de tolerancia, de comprensión. Nuestra juventud no sale de un “repollo”, sino de familias en las cuales muchas veces no se guarda el respeto, donde hay trato violento, que es semilla y génesis de violencia en los niños.

Debemos ser nosotros el inicio del ejemplo de respeto, debemos ser nosotros el primer sorbo de civilidad. Foto: MDZ.

Cuántas veces indirectamente fomentamos malas conductas mediante un maltrato hacia nuestro cónyuge, con un insulto al que piensa distinto, con golpes que son claros indicios de violencia doméstica.

Ojalá entendamos que el gran misterio de la vida, el sagrado misterio de la vida nos ha sido confiado para que lo cuidemos entre algodones, para que seamos ejemplo, para que saquemos como el mejor de los metales o diamantes su mejor versión, su brillo más sublime.

Felipe Yofre.

Felipe Yofre, abogado y escribano.