A 100 años de su publicación

Pablo Neruda: 20 Poemas de Amor y una canción desesperada

Se cumplen cien años de una de las más célebres obras del poeta chileno Pablo Neruda, el poemario lanzó a su autor a la fama con apenas 19 años de edad. Marisa Musci celebra este aniversario en MDZ.

Marisa Musci sábado, 15 de junio de 2024 · 07:00 hs
Pablo Neruda: 20 Poemas de Amor y una canción desesperada
Pablo Neruda Foto: Gentileza

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta".

Podría aventurar que cualquier persona mayor de ¿35?/¿40? años recita de memoria, al menos, la primer estrofa del Poema 20 del autor chileno.

Inscripto como Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto en 1904, pasó a ser legalmente Pablo Neruda según sentencia judicial en 1946. Este cambio de nombre se debió a que el uso sostenido popularizó su seudónimo (elegido para no incomodar a su padre que dudaba del "futuro poético" de su hijo). Habiendo perdido a su madre a los dos meses de nacido, fue criado por la nueva esposa de su padre a quien retratará luego en un tierno poema como "La Mamadre"; aclarando que nunca le pudo decir "madrastra". 

20 Poemas de amor y una canción desesperada.

"La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos"

Rodeado en su infancia de la naturaleza de Temuco (ciudad de Chile) e interesándose luego en el entorno marítimo, plasmará todo este bagaje en la temática y el vocabulario recurrente de sus poesías, "Oda al mar", "Aquí te amo", "Barcarola", "La canción desesperada". De una activa y comprometida vida social y política (en 1936, durante la Guerra civil española, fatalmente, adhirió al marxismo); en este espacio nos limitaremos a compartir algunos apuntes acerca de su obra literaria.

En 1923 publica "Crepusculario" ("Sensación de olor:...Y a lo lejos campanas, canciones, penas, ansias,/ vírgenes que tenían tan dulces las pupilas..." "Aromos rubios en los campos de Loncoche: ...Yo soy una palabra de este paisaje muerto,/yo soy el corazón de este cielo vacío:/cuando voy por los campos, con el alma en el viento/ mis venas continúan el rumor de los ríos...").

Un año después, "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"("Poema 5:Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas". "Poema 18": ("Aquí te amo./ En los oscuros pinos se desenreda el viento./ Fosforece la luna sobre las aguas errantes./ Andan días iguales persiguiéndose...").

Inscripto como Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto en 1904, pasó a ser legalmente Pablo Neruda según sentencia judicial en 1946.

En ambas obras, Neruda expresa lo más apasionado del amor romántico

La intensidad, la desesperación, la fogosidad, el ansia de posesión, todo lo impetuoso de la juventud está presente en esta poesía atravesada por una profunda melancolía. Pensemos, por ejemplo en el "Poema 6"("Te recuerdo como eras en el último otoño./ Eras la boina gris y el corazón en calma./ En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo./Y las hojas caían en el agua de tu alma...") o en el conocidísimo "Poema 15" ("Me gustas cuando callas porque estás como ausente,/ y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca"...). 

Publica "Odas elementales" en 1954, permitiéndose jugar con lo cotidiano y sencillo de la vida ("Oda al diccionario:lomo de buey, pesado/ cargador, sistemático/libro espeso:/ de joven/ te ignoré...", "Oda al aire:...vamos juntos/ bailando por el mundo,/ derribando las flores/ del manzano, entrando en las ventanas/ silbando juntos,/ silbando/ melodías/ de ayer y de mañana...").

En 1959 presenta "Cien sonetos de amor"  ("Soneto LXVI: No te quiero sino porque te quiero/ y de quererte a no quererte llego/y de esperarte cuando no te espero/pasa mi corazón del frío al fuego...").

Poema 20 en la voz de Omar Cerasuolo. ¡Mirá el video!

En el año 1971, recibe el Premio Nobel de Literatura

A cien años de la publicación de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", seleccionamos estos cinco poemas, anhelando compartir el gusto por, al menos, uno de ellos:

Poema 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Distinguido con diferentes galardones a lo largo de su vida, en el año 1971, recibe el Premio Nobel de Literatura.

Poema 15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Poema 18

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Marisa Musci.

Marisa Musci es bibliotecaria, docente y comunicadora. Podes visitar su canal de YouTube haciendo click aquí.

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