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¿Habrá un Pacto Educativo Argentino?

El Pacto de Mayo, se firmará en Ciudad de Córdoba, con vistas a una reconstrucción de las bases de Argentina.
Presidente Javier Milei Foto: EFE
Presidente Javier Milei Foto: EFE

Para este mes de mayo el Presidente de la Republica, Javier Milei, convoco a un Pacto de Mayo con vistas a una reconstrucción de las bases de Argentina. Pretende ser un pacto fundacional o más bien refundacional de la Argentina al estilo del proyecto de país de la conocida generación de 1880. Quizás algunos piensen que es exagerado hablar de una refundación argentina, sin embargo, en un país casi “refundido” en muchas de sus dimensiones no sea tan alocado plantear la idea de una “refundación”. Pese a esto, lo objetable, es que los diez puntos de la refundación son meramente de índole económico. Pareciera existir una  concepción exclusivamente economicista de corte utilitarista entre quienes proponen este pacto.

¿Qué hay detrás de esta concepción?

La idea de que, mejorando la macroeconomía, la llamada microeconomía se mejorará sola con sus propias reglas. ¿Y el resto de las dimensiones como la educación?, sin dudas, también entraría en esta lógica casi “mágica” de ordenarse sola. Ahora bien, una concepción economicista del Estado traería aparejada una concepción economicista de la educación en donde solo valdría la pena solventar las iniciativas educativas que puedan servir al aparato productivo. Ahora bien, ¿qué lugar tendría la educación artística, la humanística y otras que nos estén directamente relacionadas con la producción económica? Ninguno, solo serían vistas como deficitarias y prescindibles. Por eso, en este artículo en el cual ofrezco más preguntas que respuestas, me hago otra pregunta, ¿a qué modelo de capitalismo va la argentina?, ¿será al modelo de capitalismo chino unilateralmente productivo en donde las personas son engranajes de un modelo industrial? Pese a criticar discursivamente tanto a china, pareciera que el modelo propuesto es más chino que americano.

Lo objetable, es que los diez puntos de la refundación son meramente de índole económico.

El Pacto de Mayo, si las circunstancias lo permiten, se firmará en Ciudad de Córdoba, llamada La Docta porque en 1613 se fundó al primera Universidad del Virreinato del Rio de La Plata en donde se formaron destacadas personalidades públicas y hasta  presidentes de la Republica. En La Docta se firmará un Pacto de Mayo que dejará de lado la educación. Con esto, no estoy  afirmando que la educación deba ser incorporada con una perspectiva economista o tratándola como un servicio estratégico  esencial con el fin de evitar paros docentes. Desde hace muchos años pareciera que la calidad educativa pasa por la cantidad de días de clase y no por la calidad y el contenido de esa educación.

El permanente eslogan político parece estar solo centrado en la contabilización de días de clase como el éxito de la educación. Los que estamos en el llano sabemos que esto es falaz. ¿Es posible un Pacto Educativo Argentino que busque consensos básicos para la mejora de la calidad educativa?, ¿hay espacio e interés en la arena política para discutir la política educativa?, pareciera inicialmente que no. De hecho, hay escasos proyectos de ley relacionados con la educación que hayan arriba a puerto, la mayoría naufragó en la burocracia de una mesa de entradas con un sello de recepción. Sin embargo, en la sociedad civil y las sociedades intermedias hay diversas iniciativas que reclaman ser escuchadas.

Una de ellas es la llamada Hacia un Pacto Educativo Argentino, que por iniciativa de la Comisión de Educación de la Conferencia Episcopal Argentina ha realizado mesas abiertas con diversos actores del ámbito educativo fomentando la escucha, el diálogo y el consenso a lo largo y ancho de la Argentina, buscando aterrizar la propuesta de un Pacto Educativo Global del Papa Francisco. Tanto la propuesta Global como la Argentina ofrecen un marco integral para abordar la problemática educativa.

El permanente eslogan político parece estar solo centrado en la contabilización de días de clase como el éxito de la educación.
  • Existen 7 desafíos que son abiertos y aceptables para todas las culturas y diversidades de posturas por la amplitud inclusiva. 
  1. Poner en el centro de todo proceso educativo formal e informal a la persona.
  2. Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes transmitimos valores y conocimientos, para construir juntos un futuro de justicia y de paz, una vida digna para cada persona.
  3. Fomentar la plena participación de las niñas y de las jóvenes en la educación.
  4. Tener a la familia como primera e indispensable educadora.
  5. Educar y educarnos para acoger, abriéndonos a los más vulnerables y marginados.
  6. Comprometernos a estudiar para encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso, para que estén verdaderamente al servicio del hombre y de toda la familia humana en la perspectiva de una ecología integral.
  7. Salvaguardar y cultivar nuestra casa común, protegiéndola de la explotación de sus recursos, adoptando estilos de vida más sobrios y buscando el aprovechamiento integral de las energías renovables y respetuosas del entorno humano y natural, siguiendo los principios de subsidiariedad y solidaridad y de la economía circular.
Fomentar la plena participación de las niñas y de las jóvenes en la educación.

Para concluir, creo que la refundación argentina no puede pasar sola y primeramente por una reforma económica sino educativa. La educación nunca puede ser variable de ajuste o ser concebida como un gasto sino como una inversión, recordemos la famosa frase atribuida a Derek Bok quien fuera rector de la Universidad de Harvard entre 1971 y 1991: "si piensas que la educación es cara, prueba con la ignorancia".

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.