Es argentina, emigró a los EE.UU. y con solo 29 años ya lidera una reconocida cadena de restaurantes
Cuando Lara Fischer decidió estudiar la carrera de Diseño, nunca imaginó que terminaría siendo Manager de Alimentos y Bebidas en el icónico Hard Rock de Miami. Sin embargo, con sólo 29 años, la argentina hoy coordina y administra la operación de los restaurantes dedicados al Fine Dining del Seminole Hard Rock Hotel & Casino.
Lara llegó a Miami en 2022 para cursar un Máster en Gestión de Hostelería en la FIU Chaplin School of Hospitality & Tourism Management, con especialidad en grandes eventos. Tras un año y medio de arduo trabajo, se graduó con honores, un logro que la llevó a ser convocada por una de las sociedades de honor más antiguas de los Estados Unidos, Phi Kappa Phi.
Esta experiencia académica no sólo le proporcionó conocimientos teóricos, sino que también le brindó la posibilidad de adentrarse en el ambiente laboral con rapidez y descubrir un estilo de trabajo que desconocía.
Su rol en el gigantesco hotel de Miami se destaca por garantizar que la operación funcione a la perfección en el día a día, además de realizar los tastings de cada una de las propuestas de los restaurantes. Lara supervisa y coordina un gran equipo de trabajo de más de 80 personas, ya que por cada uno de los espacios que están bajo su responsabilidad pasan entre 700 y 800 comensales diariamente.
"Tengo que estar atenta a todos los detalles. La diversidad de la clientela es uno de los mayores desafíos, ya que tenemos gente que viene al resort básicamente por el Casino, hasta los turistas que buscan una experiencia gastronómica única. Adaptarse a las necesidades y expectativas de cada grupo puede requerir un delicado equilibrio entre eficiencia y atención personalizada", explica orgullosa Lara, oriunda del barrio porteño de Boedo.
Previo a esta experiencia, la argentina trabajó en el Marriott Miami Turnberry Resort & Spa como Coordinadora VIP, donde era responsable de garantizar que los clientes habitués, y famosos como Shakira o CardiB, tuvieran una estadía perfecta. "Mi rol era asegurar que los huéspedes VIP reciban un trato excepcional y personalizado, superando sus expectativas y garantizando una experiencia memorable durante su estancia en el hotel. Sin dudas fue un gran aprendizaje", sintetiza Fischer.
"Vivir en los Estados Unidos es como montarse en una montaña rusa de emociones. No solo se trata de extrañar a la familia, sino también de enfrentarse constantemente a desafíos. El sistema puede ser implacable, y si no tienes resistencia y perseverancia, puedes acabar siendo absorbido por él. Sin embargo, una vez que logras ingresar, las oportunidades son infinitas", destaca.
En cuanto al futuro, la joven argentina asegura que prefiere "vivir el día a día". "Nunca se sabe lo que el mañana nos deparará".
"En mi experiencia, definitivamente considero que vale la pena emigrar. Sin embargo, también reconozco que es una decisión muy personal y que depende de lo que cada uno esté buscando y quiera para su vida. Emigrar no es fácil; implica comenzar desde cero, trabajar en lo primero que se presente y, al mismo tiempo, conocer gente nueva en un lugar desconocido. Además, estar lejos de familiares y amigos puede resultar desafiante. Se necesita una gran determinación y claridad de objetivos para sobrellevar este proceso, de lo contrario, es fácil desistir", cierra.

