Por qué la objeción de conciencia puede ser un límite para algunas leyes
Cada 15 de mayo se celebra el Día internacional de la Objeción de Conciencia, recordatorio que se ha hecho cada vez más necesario en los tiempos y contextos actuales.
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La conciencia constituye el lugar dónde cada ser humano realiza el discernimiento del bien y del mal, es el centro de la persona desde donde se toman a veces las decisiones más importantes. De allí que cuando una ley ordena una conducta que contradice la conciencia imponiendo la realización de un acto que se discierne como contrario al bien, surge la necesidad de la objeción, el no cumplimiento de esa ley como un modo de resistir aquello que se advierte como injusto.
Como institución jurídica, la objeción de conciencia ha adquirido protagonismo en las últimas décadas especialmente frente a las leyes que regulan la actividad de los profesionales de salud, aquellos que se dedican a diario a acompañar, curar y diagnosticar a la mujer durante el embarazo y el parto.
Cuando una ley legaliza el aborto produce un quiebre en el sistema de salud, sistema que debiendo colocar todos sus recursos al servicio de curar y salvar vidas, se lo introduce en la lógica de la muerte provocada, con la construcción de una falacia en clave de derechos y de contradictorio cuidado de la mujer. Allí es cuando el objetor de conciencia aparece como una voz o símbolo que hace visible la iniquidad de esa ley y que, cual Antígona o Tomás Moro del siglo XXI, se niega a cumplir incluso a costa de perder el trabajo, ser maltratado por el superior o ver cortada su carrera profesional.
Los objetores de conciencia silenciosos en los múltiples hospitales y centros de salud a lo largo de la Argentina, constituyen nuestros héroes que testimonian silenciosamente la defensa de la vida más inocente y vulnerable. Celebramos este día por cada objetor de conciencia que es como una lámpara que alumbra en la oscuridad a nuestra patria herida y aboga por la defensa de la vida inocente y frágil.
* Débora Ranieri. Presidente de PRODECI. (Asociación para la Promoción de los Derechos Civiles)

