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Aún con misterio sobre su asesino tras 50 años, el peculiar recuerdo de Carlos Mugica en Plaza de Mayo

Tras 50 años del asesinato de Carlos Mugica, testimonios cruzados sostienen las dudas sobre el autor. La Iglesia revalida la importancia de su legado y lo recuerda en Plaza de Mayo.

El padre Carlos Mugica fue asesinado el 11 de mayo de 1974 en el barrio porteño de Versalles, luego de celebrar una misa en la iglesia de San Francisco Solano. "Lo mató la violencia de las sombras", dijo sobre aquel momento su acompañante espiritual Mamerto Menapace. A cincuenta años, los curas villeros y toda la Iglesia realizaron un homenaje en Plaza de Mayo.

Nacido en el seno de una familia acomodada de Buenos Aires, Carlos Mugica eligió la preferencia por los pobres a la hora de comenzar su ministerio sacerdotal dentro de la Iglesia Católica. Su obra lo llevó a vincularse con jóvenes del Colegio Nacional Buenos Aires y con los primeros vecinos de la actual Villa 31, aprovechando las novedades pastorales que trajo consigo el Concilio Vaticano II.

Testimonio y homenaje a Carlos Mugica

Ministerio y asesinato de Mugica

Aquella pasión por los pobres estaba muy lejos de ser romatizada. Apuntaba a dignificar a la persona humana más allá de su condición. Cabe señalar que el mundo se veía atravesado por un discurso materialista que definía el rol del hombre, algo que Carlos Mugica no compartía, basándose en el Evangelio, por lo que se alineó a la Teología del Pueblo, vertiente nacional de la Teología de la Liberación que inspiró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Más allá de las dudas que siguen dando vueltas en torno a su homicidio, lo cierto es que su postura ideológica contribuyó para quedar enfrentado a dos grupos ya en plena ebullición de violencia de la década del setenta: Montoneros y la Triple A. El caso de Montoneros es muy particular, ya que varios cabecillas eran parte de aquellos jóvenes del Nacional Buenos Aires, los cuales se enemistaron con  Carlos Mugica cuando los criticó fuertemente por tomar las armas: "Es muy fácil gritar '¡Montoneros!', o salir en manifestación. Pero no es fácil matar el egoísmo que tenemos dentro".

Zapatos que llevaba Carlos Mugica el día de su asesinato. Foto: Gonzalo Barrera/MDZ.

Con respecto a los que atribuyen el crimen a la Triple A, juristas como Norberto Oyarbide señalaron a Rodolfo Eduardo Almirón, miembro de la Policía Federal, como el autor material, cuando este ya había fallecido. Esta acusación basada en las palabras de Ricardo Capelli, que también fue baleado en dicho atentado. Los sacerdotes de este estilo eran parte de los "agentes comunistas" para la organización parapolicial del Gobierno de Juan Domingo Perón, por lo que tampoco es descabellado que haya sucedido de esta manera.

Más allá de quien perpetró su muerte, lo cierto es que se lo arrancaron a su familia, a la de sangre y a la que fue formando en su ministerio. Igualmente, su legado se mantiene vivo en muchos sacerdotes que siguieron sus pasos, conocido este grupo sacerdotal como "curas villeros". Este grupo, de forma conjunta con el Arzobispado de Buenos Aires, organizó la "Semana de Mugica" en la Plaza de Mayo, donde mostraron a la gente su trabajo en los distintos barrios de la Argentina.

El legado de Mugica para los curas villeros

El padre Gastón Colombres, párroco de Nuestra Señora del Carmen en Ciudad Oculta, habló con MDZ y dio detalles sobre la importancia de recordar al padre Mugica: "Hace 50 años sufrió martirio por dar la vida defendiendo a los más pobres, fue el que nos marcó un poco el camino en las villas, pero creemos que para toda la arquidiócesis y la Iglesia".

"Un hombre que siguió a Jesús y quiso defender y cuidar a los más pobres", así lo definió "Tonga", como apodan al padre los que lo conocen. Además, habló sobre la situación actual de los barrios y como se mantiene vivo Mugica en la misión a pesar del paso del tiempo: "Han crecido mucho en cantidad de gente, pero la problemática sigue estando. Sigue habiendo una diferencia de oportunidades".

Imagen de la Virgen de Luján del Hogar de Cristo. Foto: Gonzalo Barrera/MDZ.

Uno de los que le dice "Tonga" es Marcelo, una de las tantas personas asistidas por el Hogar de Cristo que busca recuperarse de la adicción a las drogas y contó su experiencia: "Es una enfermedad que va a transitar conmigo de por vida, pero gracias a Dios y al Hogar de Cristo la vamos transitando".

Por otro lado, explicó que "quizá por falta de cariño llegamos a esto", en referencia a la adicción a las drogas. Destacó también que gracias al esfuerzo dentro del Hogar de Cristo pueden "tener techo, trabajo, reinsertarse en la sociedad, ser una persona digna y poder reconstruir el vínculo con tu familia. Todo lo que perdiste en consumo". Es por esto que insiste en que todos los que tengan problemas con las drogas, escuchen a los que les dan buenos consejos y se anime a tratarse.