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Mujeres a la cumbre: el proyecto que conquistó las montañas más altas del planeta

El grupo nació en 2018 y ese mismo año escalaron el kilimanjaro. Una historia de empoderamiento en las alturas.
El proyecto nació en 2018. Foto: Gentileza Mujeres a la Cumbre
El proyecto nació en 2018. Foto: Gentileza Mujeres a la Cumbre

Mujeres a la cumbre es un proyecto de empoderamiento. Así, sin titubeos. Es que a comienzos del año 2018, Belén Escudero, Graciela Popi Spagnuoli y Patricia Breuer, empezaron a construir el sueño de escalar el Kilimanjaro junto a un grupo de andinistas. La aventura no era sencilla: el techo de África, como se conoce usualmente a esa montaña, tiene una altura de 5895 metros. Lejos de amedrentarlas, el desafío las motivó. El 22 de octubre, 23 mujeres alcanzaron la cumbre y la hazaña retumbó en cada rincón del país.

"Mujeres a la Cumbre nace en la montaña, en los cerros. Somos mujeres reales, amigas, corredoras de montaña y montañistas, madres, hermanas, trabajadoras. Profesionales a las que nos mueve el amor a la naturaleza y la concreción de verdaderas transformaciones sociales para un mundo mejor. Con familias y sueños que vamos concretando", relata a MDZ Popi Spagnuoli, una de las protagonistas del proyecto.

Cada una de las cofundadoras tiene un rol indispensable. Popi centra su trabajo en la seguridad, la gestión riesgos, itinerarios y aspectos técnicos en la montaña. Belén es la pata comercial; de ella depende la relación con los clientes. Pato, por su parte, se enfoca en el diseño de las experiencias que impulsan el turismo sostenible y comunitario que distingue al proyecto que iniciaron las tres. Además, destacan, su proyecto une a dos naciones hermanas: Argentina y Chile. "Una de mis socias vive en Santiago desde hace casi 10 años y la otra es hija de una chilena", afirma la reconocida andinista que vive en Mendoza.

Uno de los tantos ascensos que realizaron.
Foto: Mujeres a la Cumbre

Mujeres a la cumbre nació como una iniciativa destinada a generar experiencias profundas. Sus impulsoras entienden que el proyecto funciona como una herramienta que potencia el empoderamiento de la mujer a través del "reconocimiento de sus deseos, emociones y fortalezas". Eso no significa que la iniciativa esté limitada meramente a la participación femenina, todo lo contrario. El año pasado, por ejemplo, emprendieron un viaje mixto al Kilimanjaro. "La experiencia fue hermosa para todos, aprendimos muchísimo. Fue muy bueno para ellos compartir desde una mirada femenina una experiencia como esa", relata Spagnuoli.

"Nuestro mayor diferencial es que más allá de la búsqueda de un logro deportivo, ofrecemos una experiencia integral. Como mujeres que amamos y vivimos de la montaña, entendemos que éste es un medio para compartir vivencias y experiencias desde la empatía", afirman.

La importancia del intercambio cultural

Para las protagonistas de ésta historia, ayudar a que mujeres andinistas alcancen las cumbres más altas del planeta no es suficiente. Su proyecto, el que crearon las tres hace 6 años, entiende que el intercambio cultural es indispensable. "Amamos lo que hacemos, aunque a veces no es fácil. Trabajamos constantemente la cooperación, en delegar, en el trabajo en equipo, en la confianza entre nosotras, en ayudarnos a ser mejores. En definitiva, el camino de autoconocernos para sacar la mejor versión de nosotras mismas y como equipo", sostienen.

Una de las tantas cumbres conquistadas.
Foto: gentileza Mujeres a la Cumbre

"Buscamos que estas experiencias sirvan como un instrumento que facilite encuentros entre mujeres de la comunidad anfitriona. Encuentros entre culturas diferentes. Nuestra intención es que las mujeres que nos eligen puedan conectarse con las mujeres locales de los lugares que visitamos, conocer de su cultura, tradiciones y enriquecerse de esos encuentros humanos", explican a MDZ.

Conquistando montañas

Desde el 2018 hasta la actualidad, Mujeres a la Cumbre ha hecho cumbre en distintas montañas del planeta. Además del Kilimanjaro, escalaron junto a las Cholitas Escaladoras, los picos Austria y Mirador, ubicados en la quebrada de Condoriri, Bolivia. En ese país, también escalaron el Nevado Huayna Potosí. Además, formaron parte de una expedición al Aconcagua a través de un proyecto social con la RED Mountain Women of the World y conquistaron el Cerro Plomo, ubicado en la Región Metropolitana de Santiago de Chile, entre otros desafíos.

Mujeres a la Paz, fue otro de los proyectos que emprendieron.
Foto: gentileza Mujeres a la Cumbre.

Como si fuera poco, en los últimos días recibieron una gran noticia. Es que el proyecto impulsado por las tres andinistas, será finalista en  la 4ta Edición de los Premios Turismo Responsable WTM Latin America 2024. Puntualmente, la iniciativa competirá en la categoría "Mejores iniciativas para promover la diversidad, equidad e inclusión en el turismo".