"No queremos ser Rosario": el reclamo de repartidores de una importante ciudad
Repartidores de Mar del Plata sufren una ola de robos de sus vehículos y teléfonos celulares que llevó a que realicen paros intermitentes en su jornada laboral y, tras producirse seis delitos en las últimas 24 horas, encabezaron una marcha masiva que finalizó con un encuentro con el intendente Guillermo Montenegro.
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"Ya no podemos trabajar tranquilos ni siquiera de día", coinciden los trabajadores de apps como Pedidos Ya o Rappi, alarmados por la virulencia de los robos y el nivel de violencia con la que son abordados mientras llevan sus pedidos.
En algunos de los últimos hechos de inseguridad llegaron a lastimar a los motociclistas para bajarlos "a patadas".
Indignados por la falta de presencia policial, este miércoles hicieron una convocatoria en las inmediaciones de la Municipalidad y marcharon primero a la Jefatura Departamental, y luego a las oficinas del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) para exponer su disgusto con los controles, que aseguran que escasean y que cuando están los usan para dificultar su trabajo, demorándolos en sus actividades.
Con carteles de "Ciudad liberada" y "No queremos ser Rosario", se agolparon en las inmediaciones del lugar donde el intendente Montenegro supervisa los operativos de Seguridad y finalmente fueron recibidos por el jefe comunal y su secretario del área, Rodrigo Goncalves.
Allí detallaron las problemáticas y enfatizaron en que la mayoría de los robos son cometidos por motochorros, aunque hay casos también de delincuentes que roban motos estacionadas en la calle o bajan de un auto y los abordan a punta de pistola. "Tenemos que unirnos todos para parar a los ladrones", señalaron.
"Nosotros ya tenemos un mapa del delito, sabemos quiénes son los que roban y cómo lo hacen", dijo uno de los trabajadores al señalar una zona particular en el mapa de la ciudad, donde les aseguraron que se incrementarán los recursos de control.
En diálogo con MDZ, Federico López, uno de los trabajadores que participó del encuentro, dio a conocer que se avanzó en tres puntos centrales: "Negociar con las empresas de rastreo de GPS para poder arreglar precios preferenciales para que los adquieran los repartidores; generar diálogo con autoridades de las empresas de delivery para que puedan hacer un seguimiento en tiempo real de las motos; y tercero estamos a la tratativa de una especie de carnet y de esa forma regularnos a nosotros y que no nos detengan en los controles".
"Se estableció una mesa de trabajo permanente con la DDI, las autoridades del Poder Ejecutivo y los operarios del COM", agregó el portavoz de los manifestantes.
Consultado sobre los carteles que hacían mención a la narcocriminalidad en Rosario, López, oriundo de esa ciudad santafesina, detalló que "es por un dato estadístico que en los delitos de robo y hurto estamos en Mar del Plata 15 decimales por debajo de ese lugar, que encabeza el ránking en Argentina". Y contrastó que "es terrible ver cómo la sociedad se está desmadrando".

Entre las razones que esgrimieron los repartidores para pedir ayuda, se puntualizó en que lo que les roban son sus herramientas de trabajo y que sus teléfonos requieren de una tecnología de base para funcionar y que son muy costosos.
Los trabajadores se unieron en grupos de Whatsapp donde se mantienen comunicados hasta pasada la madrugada, en sus ùltimos repartos, y dan precisiones de zonas peligrosas o de eventualmente delitos. Allí también muchos hicieron sus descargos y admitieron que dejarán de trabajar en el horario nocturno hasta que no estén las garantías para que lo puedan hacer.
Los trabajadores reunidos en esta actividad actualmente son cerca de un centenar y, para reclamar de forma organizada, hace diez años se constituyó el Sindicato de Cadetes, Motoristas y Mensajeros de la ciudad de Mar del Plata (Sicamm), cuyos secretario general, Alan Veltri, consideran que están "a la deriva".

Cabe remarcar que la situación en Rosario es alarmante tras los asesinatos de la semana pasada, y las fuerzas federales, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, ya están en esa ciudad para intentar apaciguar la debacle desatada tras la decisión de Maximiliano Pullaro de incrementar los controles en las distintas cárceles de la provincia.
Por los motivos citados la Iglesia Católica se pronunció con un comunicado en el que le piden a la población que estén "juntos" en un contexto donde "la droga nos está matando".
"Como obispos de la Iglesia en la Argentina, sepan que, de corazón, estamos muy cerca de ustedes ante esta realidad del narcotráfico que golpea hoy a las puertas de sus casas de este modo tremendo, brutal, llenando de dolor e impotencia a sus familias y a todo nuestro pueblo", dice el comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina.

