Enrique Shaw: Dios le dio una misión y se sigue cumpliendo
Enrique, hijo de Sara Tornquist y Alejandro Shaw.
Archivo MDZHace unos días celebramos una conmovedora misa para recordar el aniversario del nacimiento del Venerable Siervo de Dios, Enrique Shaw. Y mientras le rezábamos no pude dejar de pensar en todas las cosas que suceden en Argentina y en el mundo alrededor de la figura del fundador de ACDE y por intermediación suya. Por obra de la Providencia, su mensaje nutre cada vez con más fuerza el ámbito de las empresas y su legado impregna el necesario debate en el mundo para que el progreso económico y tecnológico sea inclusivo y sostenible.
Mientras escribo estas líneas, un sacerdote de la India nos pide colaboración para un libro que está escribiendo sobre su figura. En Perú, una cátedra universitaria sobre integridad empresaria se crea con su nombre. En Estados Unidos y Europa su nombre se expande en organizaciones que reconocen y celebran su legado. En Roma, su testimonio orienta los debates entre empresarios de todo el mundo. Y conceptos como el respeto por la trayectoria de vida y el bienestar material y emocional de los trabajadores se van imponiendo en los grandes foros globales.
Es que su mirada humana de la empresa, su visión cristiana de la economía, el papel de los dirigentes y la dimensión de tarea personal comienza en estos tiempos a convertirse en eje para la reconstrucción de los lazos sociales.
Su legado en tiempos de grieta y enfrentamientos.
En tiempos difíciles, de conflictos y violencia simbólica y real, Enrique Shaw siempre apostó al diálogo, la escucha y la comprensión. Él creía que los acuerdos eran posibles incluso en situaciones de conflicto abierto, buscaba siempre los caminos para resolver las tensiones y reencontrar la paz. Y acá hay una pista para comprender por qué su figura se vuelve tan apreciada en nuestro país y en el mundo. Vemos todos los días cómo nuestros países se agrietan, se enfrentan, algunos desde lo discursivo, muchos a través de las armas. Los cristianos sentimos que la paz se nos escurre como arena de entre las manos, pero no nos resignamos a que el futuro sea igual o peor que este presente.
Como Enrique, creemos que podemos cambiarlo.
Enrique era un ferviente defensor del diálogo social, de los derechos del trabajador, del progreso y la movilidad ascendente. Fue el gran impulsor del salario familiar y ello se logró después de numerosas reuniones para construir consensos entre sindicalistas, cámaras empresariales, funcionarios, economistas y juristas. Siempre interesado por la realidad y la cuestión social, el mundo del trabajo y la gestión compartida, la responsabilidad era de todos.
Pero tenía muy en claro el rol dinamizador de la empresa privada para la economía, la iniciativa y el principio de subsidiariedad. Alejado de estatismos improductivos o regulaciones irrazonables que ahogaban la generación de empleo digno. El pasado 26 de febrero se cumplieron 103 años del nacimiento de Enrique Shaw. Vemos con entusiasmo que su testimonio, su profundo conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia enriquecida por su experiencia empresarial y dirigencial, es el corazón de un camino posible.
Foto: ACDE.
En ACDE somos hombres, mujeres y jóvenes de empresa de todo el país que nos une una misma fe. Rezamos y trabajamos todos los días para que las ideas de nuestro fundador puedan inspirar una sociedad más justa, inclusiva y pujante.
* Silvia Bulla, presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).

