El singular gesto de Milei con la Iglesia, en medio de la puja con las organizaciones sociales
La organización de asistencia social Cáritas, dependiente de la Iglesia Católica, celebró la renovación del convenio con el Estado nacional para financiación de meriendas. La noticia llega en medio de una alta conflictividad entre el Gobierno y las organizaciones sociales, potenciada luego de que se concretara el acuerdo con los integrantes de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (Aciera).
Tras ese acuerdo con Aciera -sellado a principios de esta semana, para la asistencia a comedores y centros de asistencia social que dependen de la entidad-, el Gobierno firmó otro entendimiento, esta vez con la Iglesia Católica. Desde las organizaciones sociales y sectores de izquierda miran esta decisión como un intento de "marcar la cancha" del Ministerio de Capital Humano que mantiene su postura intransigente frente a la presión de los activistas.
"En el día de hoy, ha firmado la renovación del convenio de meriendas que, desde hace mucho tiempo, tiene con el Estado Nacional, y seguirá trabajando junto a los que sufren la grave crisis alimentaria en el marco de la grave situación social que se vive", indicaron desde Cáritas en una publicación de X. En el corto mensaje difundido por la entidad de la Iglesia, remarcaron: "Con todas las entidades y movimientos que necesitan también recibir ayuda para personas familias y niños, renovamos el esfuerzo para que ninguna persona quede sin cuidar y proteger".
La cercanía del Gobierno con estos sectores (Iglesia y evangélicos), no es menor. Son vínculos clave para Balcarce 50, donde conviven liberales provenientes del protestantismo, como también conservadores del yugo católico (la propia vicepresidente Victoria Villarruel, por ejemplo). Mientras tanto, en el mostrador de Capital Humano y con la ventanilla cerrda espera una larga fila de los llamados "referentes sociales".
Cómo aseguró varias veces el Gobierno, la asistencia será solamente de forma directa para quienes necesitan, pero no para los "referentes sociales" a los que catalogan de "gerentes de la pobreza". Al mismo tiempo, el concepto de "billetera abierta" parece coexistir con esta "ventanilla cerrada", ya que las transferencias a organismos de asistencia social que dependen de entidades religiosas siguen activas.
Acuerdos y encontronazos entre el Gobierno y la Iglesia
Desde el momento del triunfo electoral, los esfuerzos del Gobierno de Javier Milei por acercarse a las entidades religiosas se mantiene como una política de Estado. La administración nacional parece no concebir como viable un país donde la Casa Rosada no se relacione con ellos, siendo piedra fundamental tres sectores: el judaísmo, los evangélicos y la Iglesia Católica.
También, la renovación del acuerdo con Cáritas llega tras un fuerte mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina que señaló que el ajuste no podía cargar con el alimento de los argentinos. Aunque la vocación del Gobierno de establecer lazos fuertes con este sector es clara, la Iglesia sigue marchándole la cancha al Estado Nacional, pero logrando instalarse en la agenda como uno de los factores de poder que la Casa Rosada debe tener en cuenta.
La renovación de este acuerdo se da en los días previos al esperado encuentro entre Javier Milei y el papa Francisco, mirando, de alguna manera, al pedido eclesial de sostener la asistencia social. Al mismo tiempo, los gestos no son menores desde La Libertad Avanza, que envió al Congreso de la Nación un proyecto para derogar el aborto, lo cual también puede interpretarse como un guiño a la Iglesia.
Así como otrora la mirada del Gobierno kirchnerista estaba puesta sobre los "referentes sociales", la mirada del Gobierno de Javier Milei se corrió hacia el clero, los pastores y sacerdotes de distintos credos. Esto en consonancia con la postura ideológica de gran parte de su estructura, que reavivó principios conservadores dejados de lado por el justicialismo y radicalismo que se repartieron el poder desde 1983.