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Cromañón: cómo la tragedia cambió la noche porteña para siempre

Cómo impactó en la Ciudad la noche en la que perdieron la vida 194 personas y más de 1.400 resultaron heridas.

El 30 de diciembre de 2004, una tragedia marcaría para siempre la historia de Argentina. La masacre ocurrida en el boliche República de Cromañón, en pleno corazón de la ciudad de Buenos Aires, dejó un saldo de 194 muertos y más de 1.400 personas heridas. El hecho que conmocionó a la sociedad, no solo cambió la vida de los sobrevivientes, de las víctimas y sus familias, sino que modificó la perspectiva que había sobre la noche porteña y la idea de que la ciudad "nunca duerme".

Tras la tragedia, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se vio presionado a actuar rápidamente, tras tantos años de desidia y abandono en los controles. En 2005, se dictó el Decreto N° 6-GCBA/05, un Decreto de Necesidad y Urgencia que modificó el funcionamiento de los locales nocturnos y puso en marcha una serie de normativas y regulaciones con el objetivo de garantizar la seguridad en estos establecimientos. Este decreto, que sufrió varias actualizaciones a lo largo de los años, fue un primer paso para evitar que una tragedia de semejante magnitud se repitiera.

El Decreto establece que en los locales de baile, bares, restaurantes y otros lugares donde la actividad principal sea el baile, se prohíbe la realización de espectáculos musicales en vivo. Además, se impone la obligatoriedad de contar con una constancia de capacidad autorizada, la cual no puede exceder las dos personas por metro cuadrado de superficie destinada a los concurrentes, excluyendo áreas como pasillos, barras y baños. Esta medida busca garantizar que los lugares no se encuentren sobrepoblados, evitando situaciones de riesgo en caso de emergencia.

Un punto fundamental del decreto fue la exigencia de una certificación de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, conforme a la Ordenanza N° 50.250, la cual debe ser renovada periódicamente. Esta medida, que también aboga por el uso de materiales ignífugos en la construcción y en el tratamiento acústico de los locales, refleja la importancia de prevenir incendios, una de las principales causas de la tragedia en Cromañón.

Además, en el plazo de 180 días, los establecimientos deben cumplir con la implementación de aislaciones acústicas hechas de materiales no combustibles, lo que refuerza la seguridad estructural de los mismos. También se establece la obligación de tener un Plan de Evacuación aprobado por un profesional matriculado, con revisiones mensuales para asegurar su efectividad en caso de emergencia.