Janucá: la fiesta de las luces y la resistencia del pueblo judío
Janucá es una fiesta judía que se conoce también como la Fiesta de las Luces, una de las celebraciones más importantes del calendario de los israelíes. Esta fiesta conmemora la victoria de los macabeos sobre el Imperio Seléucida en el siglo II a.C. y el milagro del aceite que mantuvo encendida la lámpara del Templo de Jerusalén durante ocho días, cuando solo había aceite suficiente para uno.
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Este festejo comienza el 25 de Kislev, tercer mes del calendario hebreo, y se extiende por ocho días hasta el 2 o 3 de Tebet, equivalente al 25 de diciembre y el 2 de enero. Esto hace que coincida con las fiestas cristianas y también las paganas, pero no hay un vínculo histórico con ellas como el caso de la Navidad y las Saturnales, por ejemplo.
Durante ocho noches, las familias judías encienden una vela en la menorá, característico candelabro de nueve brazos, lo que recuerda el milagro y la perseverancia de su pueblo durante el asedio seléucida al Templo de Jerusalén. Cada noche cada familia va sumando una vela más, acompañada de oraciones y cantos tradicionales.
Aunque el ritual religioso es de gran trascendencia, Jánuca es un tiempo en el que se exalta la unión familiar y también un tiempo de celebración. En las reuniones que se realizan para celebrar esta fiesta se sirven alimentos fritos en aceite, como los latkes y los sufganiot, que simbolizan el milagro del aceite. Además, se dan regalos a los niños y se juega con el popular dreidel.
La historia de Janucá es también el reflejo de la lucha por la libertad y la identidad cultural de los judíos. Los macabeos, un grupo de judíos que resistieron la opresión del rey Antíoco IV, quien había prohibido las prácticas religiosas judías. El triunfo milagroso de la rebelión permitió que se restaurara el Templo de Jerusalén y la reestablecieran las tradiciones judías.
