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Gimy, mi hermana de 3 años, la primera víctima del terrorismo

En la madrugada del sábado 12 de marzo de 1960, los sobresaltó un golpe muy fuerte y la explosión de una bomba terminó con la vida de Gimy de apenas 3 años.

La madrugada del 12 de marzo de 2024, cerca de las 3, se cumplieron 64 años de la muerte de mi hermana, María Guillermina Cabrera Rojo, Gimy, como la llamábamos en casa. Fue muerta de forma traicionera y cobarde, por el terrorismo subversivo de “jóvenes idealistas”; verdaderos asesinos. Toda la Familia y la sociedad, espera justicia y reconocimiento de todos los muertos inocentes. Si bien suele hablarse de los años ‘70; quiero llevarle a la gente, lo vivido por una familia en manos del terrorismo subversivo en los ‘50 y ‘60.

María Guillermina Cabrera Rojo (Gimy, como la llamábamos en casa), mi hermana, era la quinta hija del matrimonio de Zelmira Rojo Jurado y David René Cabrera. Nosotros somos nueve hermanos.

Mi padre y cuatro hermanos. Foto: Paulo Cabrera Rojo.

La historia de ese día

En la madrugada de 12 de marzo de 1960, cerca de las 3, en casa estaban durmiendo papá, mamá y sólo cuatro de mis hermanos; los dos mayores se habían quedado a dormir en lo de mis abuelos. En el cuarto de papá y mamá, del lado de mamá dormía en el moisés María Celina, de seis meses, y del lado de papá, Gimy, de 3 años. Ella sacaba la mano de entre los barrotes de la cuna y dormía de la mano de papá. En el otro cuarto estaban Mario, de seis años, y Jerónimo de cinco años.

La casa ubicada en Díaz Vélez 1850 casi esquina Maipú, en La Lucila, antes de la explosión. Foto: Paulo Cabrera Rojo.

Papá escucha un estruendo y salta de la cama, al mirar por la ventana ve a un auto salir rápidamente y en ese instante se produce una explosión que demolió en su totalidad la casa de dos pisos, incluso la camioneta estanciera estacionada en el garage. El estruendo que escuchó papá, fue la puerta que derribaron para poder lanzar al medio del living la bomba de cinco kilogramos de trotyl, es una cantidad impresionante de explosivo, es para efectuar una demolición.

Gimy murió en el momento, María Celina se salvó, sólo tuvo un corte en el codo, su moisés cayó y ella rodó debajo de la mesita de luz de mamá, siendo el único mueble que quedó intacto de toda la casa. María Celina la conserva hasta el día de hoy en su casa. Mario sufrió heridas, pero lo protegió un colchón y Jerónimo tuvo heridas muy graves, lo operaron en reiteradas oportunidades, le reconstruyeron el rostro y el cráneo. Todos hablan de este hecho, pero es muy difícil que traten el tema en profundidad.

Así quedó la casa luego de la explosión. Foto: Paulo Cabrera Rojo.

A partir de ahí comenzó un verdadero calvario para toda la familia

Vivieron en unas habitaciones cedidas en el Hospital Militar (yo aún no había nacido). Algunos buenos amigos y un puñado de excelentes ciudadanos, se presentaron con ropa y brindaron una ayuda incondicional. A partir de ese día, formaron parte de nuestra familia, compartimos navidades, cosas buenas y malas de la vida. Hoy, muchos ya no están como papá y mamá, pero los que quedamos, nos seguimos viendo y compartiendo.

Nuestra situación, lejos de ser atendida por el estado, fue negada y escondida. En el velatorio de Gimy sólo estuvo el presidente Arturo Frondizi. Fue el único. Durante su gobierno constitucional (58/62) hubo más de 1500 atentados. Nadie habla de todo esto. Se logró poner en prisión a varios de los autores del atentado. Eran miembros del movimiento Uturuncos, pero en el gobierno constitucional de Illia (63) se les otorgó amnistía, quedando libres.

Ta de diario de aquellos días Foto: Paulo Cabrera Rojo.

No se quedaron quietos, volvieron a las andadas, fueron puestos presos nuevamente. Pero en el gobierno constitucional de Héctor José Cámpora, en 1973, se les otorgó nuevamente la amnistía, volviendo estos “jóvenes idealistas” a sus andadas, declarando la guerra a la sociedad argentina. Hoy lo niegan pero hay partes de guerra emitidos por ellos mismos, dando ese marco a sus acciones. Continuaron en 1983 y hoy siguen impunemente en las calles y cobrando cifras millonarias (en concepto de “indemnización”.

El horror no terminó con la bomba y la muerte de Gimy

Continuó durante años, nos persiguieron, con amenazas permanentes, nos fuimos del país. Regresamos luego de ocho años y, automáticamente, volvieron las amenazas. La familia debió repartirse; a papá no lo volví a ver hasta 1977. Vivíamos con las ventanas cerradas, no podíamos estar en la parte de adelante del departamento, en un pasillo de casa teníamos un bolso preparado para poder salir de apuro.

Recuerdo una primavera en la que debimos salir y quedarnos cada uno en distintos lugares; no volvimos a ese lugar hasta el otoño/invierno siguiente.

Cuando el terrorismo te elige como víctima, lo sos de por vida

Nadie del gobierno, se acercó para ayudar o brindar su apoyo; pero cuando papá pudo volver en 1977, lo llamaron a la actividad, para el conflicto del Canal de Beagle y no reparó en marchar a la Cordillera, donde le tocó esperar, latente la guerra, hasta que se detuvo el conflicto bélico. Sólo sus camaradas le dieron las gracias y un cálido saludo; pero la superioridad o la ciudadanía, nada.

Inauguración de un mural en el año 2016, junto a Victoria Villarruel. Foto: Paulo Cabrera Rojo.

Por último, reitero las palabras que tuve la oportunidad de expresar en el humilde homenaje que se hizo a mi hermanita en la Legislatura Porteña:

Gimy, te pido perdón en nombre de la Patria

"Que no te dio el refugio para tu descanso y como ángel que eres, te pido que intercedas ante nuestra Madre de la Patria, la Virgen de Lujan, que nos ilumine el camino a recorrer y nos dé el consuelo, a todos los familiares de las víctimas del terrorismo, a los presos políticos y a sus familias, para poder lograr una gran nación. Viva La Patria".

Que el 12 de Marzo se tome como día homenaje de las “Víctimas asesinadas en manos del terrorismo subversivo”

Paulo Cabrera Rojo.

* Paulo Cabrera Rojo, hermano de Gimy.