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Madres que parieron historia: Rosa Guarú, la indígena que crió a San Martín

Hay testimonios históricos que indican que Rosa Guarú, además de ser la niñera del libertador, fue su verdadera madre.

Según escribió Joaquina de Alvear, nieta de Diego de Alvear (quien inició la familia Alvear en Argentina) en sus manuscritos, nuestro libertador, el general José de San Martín era hijo de Don Diego con una indígena misionera: Rosa Guarú. Esta versión además es la sostenida en la localidad correntina de Yapeyú, cuna del libertador. 

Según cuentan, los San Martín la adoptaron con su niño incluido y luego jamás se lo devuelven y lo incorporan como si fuese de ellos. Con el tiempo, San Martín le regaló una de las medallas obtenidas en combate y Rosa se llevó este trofeo a la tumba, en algún lugar indeterminado de la localidad ya extinta de Aguapé. 

Más allá de lo cierto o apócrifo de esta historia, lo consensuado entre los historiadores es que Rosa Guarú fue la niñera del libertador. Es decir, más allá de que haya sido su madre biológico o a quien dejaban a cargo, Rosa fue quien crió al padre de la patria. Una labor materna que transformó la historia de tres naciones. 

Se dice que Rosa Guarú vivió a los 110 años y que cuando los portugueses arrasaron Yapeyú en 1817 se mudó a tierras brasileras. Recién volvió a sus pagos en 1840. Luego, se mudó a Aguapé y tuvo otra pareja y otros hijos. Hay historiadores que resaltan los rasgos aindiados de San Martín y que su suegra, que nunca lo quiso, lo llamó "soldado plebeyo" . 

El 17 de enero 1817, Don José de San Martín, el libertador cruzaba los Andes abrigado con un poncho pehuenche de Ionko (cacique) negro y azul. Lo había recibido de “sus hermanos los indios” en una reunión en el Fuerte del Plumerillo, una localidad del departamento San Carlos en la provincia de Mendoza. 

San Martín se había sentado junto al Ionko y sorprendió al viejo cacique y al resto de los pehuenches que se encontraban sentados en el círculo, cuando les dijo “yo también soy indio”. Según la biografía de Ricardo Rojas, "El Libertador" les dijo: “Los he convocado para hacerles saber que los españoles van a pasar del Chile con su ejército para matar a todos los indios y robarles sus mujeres e hijos. Y, en vista de ello, y como yo también soy indio, voy a acabar con los godos que les han robado a ustedes las tierras de sus antepasados, y para ello pasaré los Andes con mi ejército y con esos cañones”. Fue después de esa arenga legendaria que se ganó el apoyo de la mayoría de los caciques, quienes lo ayudaron a pelear contra los realistas.