Se fue a México, le dispararon y Luck Ra lo inspiró para volver a cantar: la emotiva historia de Franco Lionti
En una charla íntima con MDZ, Franco Lionti recordó sus primeros pasos en la cumbia, cómo fue el accidente que le cambió la vida, el impulso que le dio Luck Ra y su regreso triunfal a los estudios de grabación.
En el día de su cumpleaños, Franco Lionti fue víctima de un intento de robo en Guadalajara, México, donde le dispararon. El tiro le provocó una lesión en la médula, que lo dejó con un parálisis en las piernas.
Marlene Rolando/MDZFranco Lionti creció escuchando cumbia y, al finalizar el secundario, se decidió a hacer todo lo posible para dedicarse a cantar en la escena musical. Desde los 18, empezó a grabar temas, a subir covers y videos a plataformas como YouTube y Facebook hasta llegar a presentarse en fiestas de quince años y casamientos en la localidad bonaerense de Wilde. Un día, decidió cambiar su rumbo e ir a probar suerte cantando en eventos en la ciudad mexicana de Guadalajara. Pero, ese viaje, que parecía ser el comienzo de una nueva etapa musical, terminó convirtiéndose en la experiencia más difícil de su vida.
El día de su cumpleaños número 24, en la madrugada del domingo 19 de agosto de 2018, luego de festejar con amigos y la chica con la que salía, intentaron robarle el celular a Franco a la salida de un boliche. El joven se resistió al asalto y recibió un disparo en el abdomen que le perforó el estómago, el intestino y el páncreas. Tras un pedido de ayuda, sus amigos lo llevaron de inmediato al hospital, donde los profesionales le dieron la peor noticia: el disparo le había provocado una lesión en la médula, que lo dejó con una parálisis en las piernas, es decir, tendría que usar silla de ruedas de ahí en más.
Su sueño de triunfar en la música quedó suspendido, porque la salud era prioridad. Luego de varias operaciones y mucha fuerza de voluntad para salir adelante y volver a caminar, Franco pudo volver a la Argentina, pero la pandemia truncó sus planes, una vez más. Sin embargo, un gesto del cantante cordobés Luck Ra lo impulsó a volver a apostar por sus sueños. Ahora, Lionti sigue adelante con el apoyo de los suyos y de otros artistas de la escena de la cumbia, inclusive de los conductores del streaming Un Poco de Ruido, con quienes llevará a cabo una colaboración.
En diálogo con MDZ, Franco recordó todo lo que sucedió aquella noche de 2018 en la que su vida cambió, habló de su amor por la cumbia y contó con entusiasmo los proyectos que tiene para este año.
Mirá la entrevista completa a Franco Lionti
- ¿Qué es lo que te llevó a dedicarte a hacer música? ¿Cómo arrancó la pasión?
- En mi casa siempre hubo un piano. Mi papá tocaba un poco y mis comienzos con la música se dieron ahí, ya que él me enseñaba unos acordes. Mi papá cantaba y tenía bandas de rock, pero a mí me gustaba la cumbia.
Una vez lo acompañé al estudio a grabar y yo veía que podía entonar un poquito; tenía ganas de que me dejen cantar, pero él no me lo permitía. Fuimos como tres veces a grabar y ahí le pedí a mi viejo si me llevaba a un estudio para hacer cumbia, pero me tenía que bancar él la producción y yo nunca había cantado profesionalmente. Fue un "tira y afloja" para que me pagaran el primer tema y poder arrancar
- ¿Cuántos años tenías entonces?
- Tenía 18 o 19 años. Fue en el 2013, más o menos. Terminé el colegio en el 2012 y, al año siguiente, me empecé a dedicar a la música. Era chico y ya trabajaba haciendo animaciones, y eso también me desinhibió un poco. El hecho de trabajar con gente me dio un "empujoncito" para tener esa química con la gente cuando empecé a hacer shows. En principio fue así: grabar canciones, subirlas a YouTube, sacarme una foto y que fuera orgánico. En ese momento no había Spotify ni nada; solo YouTube y Facebook.
- ¿Y por qué la cumbia? ¿Qué sentiste con ese género?
- Creo que un poco fue porque la escuchábamos con mis hermanas por la picardía. En mi casa no se escuchaba y nosotros descargábamos cumbia villera a escondidas. Las letras eran "medias zarpadas" y nosotros éramos niños, entonces mis viejos nos retaban por escuchar esas letras. Era como una travesura; entrar a Ares y descubrir artistas que no conocíamos era como descubrir algo propio. Teníamos en el MP3 a Néstor en Bloque y ahí le agarré el gustito. También en el colegio, ir a las matineés y que se escuchara cumbia influyó mucho.
Mi hermana más chica me hizo escuchar a La Champions Liga y fue de lo que más me gustó. Me parecían graciosos los otros artistas por las letras, pero La Champions Liga tenía letras románticas y un ritmo bailable que se podía cantar.
Antes me encantaba salir a bailar y expresarme con el cuerpo. Nunca bailé bien, pero me divertía. Conecté con el hecho de cantar lo que me divertía cuando salía con mis amigos. Ahí encontré mi sitio. Además, como nunca me consideré el mejor cantante, la cumbia -con su actitud y la animación- hacía que no me sintiera tan expuesto. Me sentía libre cantando cumbia con mi banda.
- La cumbia estaba bastante estigmatizada, pero si escuchás las canciones de hace 15 o 20 años, algunas tenían letras muy románticas y tranquilas a comparación de lo que escuchamos actualmente. ¿Por qué pensás que tenía esa imagen?
- Creo que pasó por la época del 2000, una época de crisis donde fue el auge de la cumbia villera. Es algo político también. Aparece Damas Gratis y medio que lo cancelan a Pablito Lescano por algunos dichos. Creo que viene por ahí, por surgir de los barrios bajos, pero después se empezó a globalizar. Quizás los que tenían más dinero o poder lo empezaron a escuchar.
También hubo un cambio con la cumbia pop, con Agapornis o Los Totora, que lo globalizó todo. Sin embargo, también hay una estigmatización con la cumbia pop por parte de los de "nicho" que dicen que eso no es cumbia. Hay que relajar un poco. Para mí la cumbia es el ritmo y después se puede hablar de lo que uno quiera. Pasa ahora con el RKT: podés cantar algo romántico con ese ritmo.
Los primeros pasos de Franco Lionti en la cumbia
- Desde que lancé mi primera canción en 2013, en Wilde, donde vivo, la empezaron a escuchar. Era una novedad porque no había tantos chicos que grabaran temas profesionales que sonaran bien. Ese mismo año me contrataron para tocar en la fiesta de egresados de mi colegio. Armé la banda y empezamos a tocar. Se corría el boca en boca para tocar en fiestas de quince. Al principio era todo medio "de onda" y después veíamos si cobrábamos algo.
- Qué lindo que la comunidad te apoyara. ¿Cómo surgió tu viaje a México?
- Sí, me recomendaban. Yo hacía tarjetitas y toqué así desde 2013 hasta 2017 en cumpleaños y fiestas entre conocidos en el barrio o algún show en Buenos Aires. En 2018 los shows empezaron a bajar y quería hacer algo diferente, así que decidimos ir de vacaciones a México con mis amigos. Un amigo me dijo que conocía a un productor allá y que quizás podía quedarme cantando. Me fui decidido a quedarme sin haber hablado nada previamente. Tenía pasaje de vuelta, pero sabía que lo iba a perder.
Conocí a este muchacho, me hizo una entrevista cantando en un bar y me dijo: "Franco, te quedás cantando, quiero que cantes reggaeton". Para mí era una experiencia linda en otro país y me sentía valorado como extranjero. Yo iba a reemplazar a un cantante mexicano, pero pasó el tiempo y él no se iba. Yo necesitaba plata para vivir; aunque vivía con un amigo que me bancaba, llegó un punto en que era insostenible. Fui a otro bar y conseguí trabajo ahí. Terminé cantando tres veces por semana. También trabajaba en bodas o en recepciones.
- ¿Y ahí qué cantabas?
Cantaba baladas, reggaetón y un poco de todo. En el boliche era reggaetón, pero en las bodas me amoldaba a lo que la banda me pedía. Me quedé desde febrero de 2018 hasta agosto.
La noche que cambió la vida de Franco Lionti: robo y disparo en México
- ¿Qué pasó el día de tu cumpleaños?
- El día de mi cumpleaños fuimos con mis amigos al boliche donde yo cantaba. Terminamos temprano, tipo 3:30, e íbamos a seguir la fiesta en otro lado. Yo había conocido a una chica francesa que siempre iba a bailar donde yo trabajaba y la invité. Como éramos como diez hombres en dos autos, le sugerí venir conmigo en un Uber para que no se sintiera incómoda. Mis amigos se fueron y nosotros nos quedamos esperando el Uber en una esquina; cuando llegó, nos quisieron robar. Yo estaba borracho y no recuerdo muy bien; solo que la chica salió corriendo y yo me quedé forcejeando porque no les quería dar el celular. A una distancia de un metro, me dispararon en el abdomen. Me caí; no sentí dolor, pero sentí que me quedaba sin aire.
Me quedé tirado en el piso y les di el celular. Empecé a gritar por ayuda y ahí comenzó todo mi proceso en México. Mi familia tuvo que viajar.
- ¿Qué pasó después?
- Ellos se habían ido, pero la chica fue al boliche a avisar y los llamó. Mis amigos volvieron y me acompañaron al hospital. Al principio parecía que estaba bien y que iba a salir rápido, así que casi todos se fueron y se quedó solo mi amigo argentino. Pero mientras me operaban, se dieron cuenta de que tenían que reparar muchos órganos y la columna, que fue lo que me dejó en silla de ruedas, aunque eso no era la prioridad en ese momento para salvarme la vida.
A mi amigo le decían que quizás no salía de la operación y él tenía que hablar con mi familia por teléfono sin ser tan crudo. Todo esto me lo contaron después porque yo no me acuerdo de nada.
Al otro día me desperté y ya estaban mi papá y mi hermana que habían viajado desde Argentina. Mi mamá y mi otra hermana se quedaron acá -en Argentina- y fue terrible para ellas porque no sabían qué estaba pasando realmente. Cuando me desperté, empezaron a hacerme pruebas con un martillito en las piernas para ver mis reflejos. Podía contraer un poco las rodillas, pero nada más. Me dijeron que no iba a caminar más.
- ¿Qué sentías en ese momento?
- Me dolía todo el cuerpo. Me habían abierto desde el pecho hasta abajo y también en la espalda. Estaba todo envuelto y no me podía mover nada en la cama. Me tenían que girar con una sábana y me agarraba claustrofobia y desesperación por no poder moverme. Más que la noticia de no caminar, sentía fastidio por mi estado. Hasta que me dieron el alta y empecé la rehabilitación para intentar caminar a pesar de lo que decían.
Estuve internado en un hospital público de México, pero allí la salud se paga y era bastante caro. Estuve casi 40 días y tuve dos operaciones. Tras el alta, seguí un proceso de fisiatría y psicología. Conocí a un muchacho que me hacía la rehabilitación y él me daba esperanzas de que iba a caminar. Pero ese mismo hombre terminó estafándonos con mucha plata de las colectas solidarias que se hacían en Argentina y luego se borró.
Me quedé allá desde agosto hasta enero o febrero de 2019 porque tenían que cerrarme bien las heridas y revisar los clavos de la espalda. Recién cuando volví a Argentina, "me cayó la ficha". Yo pensaba que iba a volver caminando; uno cree que en dos semanas o en un mes va a estar bien, pero no fue así. Me daba miedo que la gente que me conocía me viera así; no aceptaba el cambio físico.
Después empecé a hacer deporte, conocí a otros chicos que nacieron con discapacidad y entendí que su proceso de adaptación era diferente al mío, que había tenido una vida distinta antes. Fue difícil; a veces me ponía a llorar y no quería volver porque quería hacerlo caminando.
A mitad de 2019 empecé a dar unos pasitos, muy poco a poco, con mucha rehabilitación. La rehabilitación me quemaba la cabeza; era de lunes a viernes, muy estresante, y sentía que mis expectativas no se cumplían. No podía disfrutar nada de lo que lograba porque pensaba en lo que no podía mover. Así estuve hasta la pandemia. Cuando se cerró todo, me tiré en la cama y no me levantaba; miraba muchos streamings para salir de mi realidad y dejé la rehabilitación.
El apoyo de Luck Ra, fundamental para el regreso de Franco Lionti a la música
- ¿Qué te motivó a volver a la música?
- En un stream conocí a Luck Ra. Él estaba haciendo un concurso de talentos y yo estaba en mi pieza a oscuras, deprimido. Decidí conectar el piano y mis amigos del FIFA empezaron a pedirle en el chat que me invitara a cantar. Luck Ra vio los comentarios, me invitó y le conté mi historia. Me puse a llorar porque en ese momento me sensibilizaba mucho contarlo. A él también le llegó mucho mi historia, le gustó cómo canté y me invitó a su primer show en el Teatro Broadway. Ese momento me marcó para volver a la música y a tener una vida más activa.
Fui al show, pero no pude cantar por un tema del seguro del teatro. Sin embargo, sentí que fue mejor así porque anímicamente no estaba tan preparado. Pero eso me impulsó; al mes escribí una canción, vendí la Play y grabé un videoclip. Dejé la PlayStation porque me consumía y me mantenía en otra realidad. Lancé un reguetón llamado "Tú eres para mí" y luego una balada titulada "23 razones". Empecé a meterle mucho a TikTok; un video contando mi historia se hizo viral, pero me costaba que la gente que conocía mi historia escuchara mi música. Renegué mucho con eso hasta que me lo tomé en serio y lo convertí en mi prioridad, en mi Plan A.
Luego conocí a unos chicos de Tres Arroyos por Instagram; uno de ellos estaba en silla de ruedas y cantaba. Me pareció increíble encontrar a alguien con quien compartía esas dos cosas. Ellos escribieron una cumbia, me encantó y me invitaron a cantar. Me fui a Tres Arroyos con mi viejo para grabar el video. Yo tomé el liderazgo porque ellos eran más chicos, de 16 y 20 años. En ese viaje compusimos "Bonita".
- ¿Y cómo llegaste hasta "Nadie Dice Nada"?
- Mi novia hizo un video contando mi historia y que hacía música, sin decirme nada. El video se hizo viral y la producción nos contactó. Tuvimos una entrevista por webcam y luego Nico Occhiato me invitó a cantar en vivo. Le dije que tenía banda, aunque no la tenía, pero conseguí amigos músicos de La Champions Liga y de La Nueva Luna que me ayudaron. Ensayamos una vez y fuimos. Mis seguidores pasaron de 17.000 a 70.000. Fue loco estar ahí porque era el programa que veíamos siempre con mi novia.
Después de eso, me empezó a seguir The La Planta y Matías Valdés. Yo le escribí a The La Planta porque Nico había dicho que "Bonita" era el tema del verano y las visitas en YouTube subieron muchísimo. Hicimos el remix de "Bonita" con De La Planta y Valen Vargas. Esas cosas te dan ganas de seguir después de tantos años.
La colaboración de Franco Lionti y los chicos de "Un Poco de Ruido"
- Y se viene una colaboración con los chicos de “Un poco de ruido”, ¿cómo se dio?
Sí. Hace poco estuve en "Un poco de ruido". Un productor de ellos me seguía y me decía que en algún momento iba a ir. Presenté canciones inéditas como "Báilalo" y Pinky me propuso sumarse al proyecto para el video. Sentir la aprobación de gente que está en la movida de la cumbia me hace sentir que es por acá.
Mi idea es sacar un álbum de 11 canciones, incluyendo las que hice con los chicos de Tres Arroyos. Estoy tratando de regular la ansiedad para que el lanzamiento del tema con los chicos de "Un poco de ruido" potencie el álbum. También existe la posibilidad de abrir su show en el estadio de Vélez en septiembre. Yo insisto mucho cuando veo que las cosas no se dan, hago videos y al final se termina dando.



