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Depresión: 10 consejos para combatir una enfermedad que no se elige ni se transita solo

Es el día mundial de la salud mental y hablar de depresión en primera persona es reconocer nuestras debilidades, solicitar ayuda aunque muchas veces cueste.
Foto: Shutterstock
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La depresión es una de esas enfermedades invisibles que a menudo no se entienden bien y que generan respuestas que, lejos de ayudar, pueden empeorar la situación. Yo padecí depresión, y si hay algo que quisiera dejar en claro es que la depresión no es una elección. No es algo que uno puede sacudirse con fuerza de voluntad, ni es una cuestión de "tener una actitud más positiva". Es una enfermedad compleja y profunda que requiere una atención seria, tanto de los profesionales como del entorno.

En Argentina, la depresión es una problemática de salud mental que ha ganado visibilidad, sobre todo a raíz de la pandemia. Según un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad Nacional de Córdoba, durante la pandemia, alrededor del 30% de la población argentina experimentó síntomas clínicamente significativos de depresión.

Cuando atravesaba mis momentos más oscuros, me di cuenta de algo que fue clave para mi recuperación: nadie se sana solo. Aunque uno esté rodeado de personas que nos quieren, la falta de comprensión sobre lo que implica la depresión puede hacer que esas mismas personas, en su intento por ayudar, terminen diciendo o haciendo cosas que en lugar de aliviar, agravan la situación.

La depresión es una de esas enfermedades invisibles que a menudo no se entienden bien. Foto: MDZ.

Lo que la depresión no necesita

  • Frases vacías o simplistas: frases como "vos podés si querés" o "solo tenés que pensar en positivo" minimizan lo que una persona con depresión está viviendo. La depresión es como quedarse sin combustible, y cuando uno está en ese estado, pedirle que "salga más", "haga ejercicio" o simplemente "se anime", es lo equivalente a pedirle a un coche sin gasolina que funcione solo porque le queremos mucho.
  • Consejos no solicitados: a menudo, las personas intentan ofrecer soluciones rápidas y simples para algo que no lo es. Si bien la intención es buena, la realidad es que la depresión necesita más que consejos. Necesita una combinación de tratamiento profesional, tiempo, y apoyo emocional constante.
  • Empatía mal entendida: frases como "si vos, que lo tenes todo, estás así, ¿qué le espera a los demás?" son extremadamente dañinas. No hay una regla que diga que solo las personas con dificultades visibles tienen derecho a deprimirse. Cualquier persona puede padecerla, independientemente de su situación externa. La depresión no responde a la lógica de “tener todo bajo control” o “tener buenas razones para estar bien”.

Lo que la depresión necesita

  • Escucha activa: escuchar no es lo mismo que oír. Una persona con depresión necesita que su entorno esté presente y la escuche de verdad, sin juzgar, sin intentar resolver su problema de inmediato. Solo escuchar, estar ahí, y validar lo que siente. La empatía auténtica surge cuando el otro no intenta minimizar lo que uno siente ni ofrecer soluciones automáticas.
  • Compañía sin presiones: a veces, la simple presencia de alguien cercano, sin necesidad de hablar o hacer algo específico, es suficiente. Estar ahí en silencio, ofreciendo un hombro en lugar de palabras, puede ser mucho más reconfortante que cualquier charla motivacional.
  • Acompañamiento en la búsqueda de ayuda profesional: el rol de amigos y familiares no es reemplazar a un terapeuta o psiquiatra, sino ayudar a que la persona entienda la importancia de buscar ayuda profesional. Ir al psicólogo, al psiquiatra o tomar medicación no debe ser un tabú. En mi caso, el apoyo más valioso vino de aquellos que me alentaron y acompañaron en ese proceso, sin imponerme soluciones, pero estando ahí cuando los necesité.
  • Respeto por los tiempos de la recuperación: sanar de la depresión lleva tiempo, y no hay un camino lineal. Es un proceso con altibajos, y el entorno debe estar preparado para entender y respetar esos ritmos. A veces, los pequeños logros, como levantarse de la cama, son monumentales, aunque no lo parezca desde afuera.
Una persona con depresión necesita que su entorno esté presente y la escuche de verdad, sin juzgar, sin intentar resolver su problema de inmediato. Foto: MDZ.

Comparto dejo un listado de ayudas concretas que pueden ser muy valiosas para alguien que atraviesa la depresión:

  • Ayudar con la limpieza del hogar: durante la depresión, las tareas cotidianas pueden parecer imposibles. Ofrecer ayuda para ordenar o limpiar puede aliviar esa carga.
  • Acompañar en trámites simples: cosas como pagar facturas, ir al banco o realizar gestiones pueden ser abrumadoras. Acompañar a hacer estos trámites o realizarlos por la persona puede marcar una gran diferencia.
  • Preparar o llevar comida: la alimentación adecuada es esencial, pero a veces cuesta cocinar o incluso salir a comprar. Llevar una comida casera o simplemente ayudar con la preparación puede ser un gran gesto.
  • Ofrecer transporte: a veces, salir de casa es lo más difícil. Ofrecer llevar a la persona a una cita médica o simplemente acompañarla a dar una vuelta puede ser de mucha ayuda.
  • Acompañar en la búsqueda de ayuda profesional: si la persona está en un punto en el que le cuesta buscar ayuda, ofrecerse para ayudar a buscar un psicólogo o psiquiatra, o acompañarla a una cita, es un gran apoyo.
  • Invitar a una actividad sin presiones: proponer salidas cortas o actividades que no impliquen grandes compromisos, como tomar un café o caminar en un parque, sin esperar que la persona siempre diga que sí, puede ofrecer un respiro sin agobiar.
  • Brindar tiempo y espacio para hablar: simplemente estar ahí para escuchar, sin intentar solucionar, puede ser un alivio. A veces, una charla sin juicio es todo lo que se necesita.
  • Ofrecerse para cuidar de mascotas o plantas: si la persona tiene mascotas o plantas y no se siente capaz de cuidarlas, ayudar en estas tareas puede evitarle el estrés adicional.
  • Recordar medicación o citas médicas: en momentos de crisis, puede ser fácil olvidar la medicación o las citas con los profesionales de la salud. Ofrecer recordatorios puede ser un buen gesto de apoyo.
  • Enviar un mensaje o llamada para saber cómo está: sin presionar, simplemente mostrando interés y disponibilidad. Un mensaje sincero puede hacer que la persona sienta que no está sola.

Estas son acciones concretas que, aunque pueden parecer pequeñas, pueden ser de gran ayuda para alguien que atraviesa la depresión, porque permiten aliviar el peso de lo cotidiano y sentir apoyo genuino.

Ofrecer llevar a la persona a una cita médica o simplemente acompañarla a dar una vuelta puede ser de mucha ayuda.
Foto: MDZ.

Reflexiones finales

Hoy, años después de haber pasado por uno de los períodos más oscuros de mi vida, sigo aprendiendo lo que significa vivir con la depresión. Aprendí a no tapar lo que siento, a no esconderme detrás de mis responsabilidades o del trabajo. La tristeza, cuando no la escuchas, se convierte en un maestro implacable. Y aunque en el momento duele, es en esa escucha interna donde comienza la verdadera sanación. Es importante recordar que la depresión es una enfermedad que requiere tratamiento profesional. Pero el entorno juega un papel crucial en ese proceso, no como salvadores, sino como acompañantes que brindan amor, comprensión y espacio.

Ojalá todos aquellos que hoy luchan con la depresión encuentren a esas personas que les tiendan la mano sin juzgar y les recuerden que, aunque el camino sea difícil, no están solos.

Verónica Dobronich.

Verónica Dobronich, cofundadora de Gimnasio de emociones