Más allá de las palabras

Rechazo absoluto a las declaraciones de Javier Milei: "Decir mogólico impacta sobre la dignidad de las personas"

La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina lanzó un duro comunicado contra las declaraciones del candidato liberal ya que encuentran discriminador su discurso y la forma en la que utiliza la palabra "mogólico".

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MDZ Sociedad viernes, 8 de septiembre de 2023 · 13:37 hs
Rechazo absoluto a las declaraciones de Javier Milei: "Decir mogólico impacta sobre la dignidad de las personas"
Las declaraciones de Milei generaron rechazo una vez más. Foto: NA

"Entonces ese mismo boludito lo que empezó a hacer es decir la batalla cultural, la batalla cultural. A ver pedazo de mogólico, imbécil, tarado. La batalla cultural tampoco se puede dar, porque hay algo llamado censura", dijo el candidato a presidente Javier Milei para criticar al economista Roberto Cachanosky y desató una ola de rechazos. 

Es que las palabras son poderosas: sirven para expresarse, pero también construyen. Conviene elegirlas adecuadamente y saber que tienen sentido y consecuencias más allá de lo que "dicen" en un momento dado. El video no es nuevo, pero en medio de una campaña que tiende a calentarse se viralizó, dejó en offside al candidato liberal y puso sobre la mesa un tema sobre el que, aunque parezca mentira, todavía hace falta hablar. 

"ASDRA (Asociación Síndrome de Down de la República Argentina) manifiesta su profundo rechazo al uso de la palabra mogólico como insulto por parte del candidato a presidente por La Libertad Avanza Javier Milei", comienza diciendo el comunicado publicado por la organización en la que se aclaran las razones por las que utilizar este término como insulto promueve la discriminación.

Rosa Scioti, miembro de la comisión directiva de la ASDRA y presidente de la Alianza Humanista de Organizaciones  para la Reflexión y acción (AHORA), recuerda que "el 19 de marzo de 2010 ASDRA lanzó una campaña en contra de usar el término mogóloco como insulto. Eso sirvió para generar conciencia de que ésta palabra separa lo normal y lo anormal, colocando a la persona con síndrome de Down en un lugar de falta de inteligencia. La expresión es peyorativa y está en sintonía con momentos históricos en los que las personas con síndrome de Down estaban relegadas a la casa y eran consideradas incapaces de desarrollarse". 

"Que se use esa expresión hoy en día nos da la pausa de que aun no se formó la nueva conciencia sobre lo que son las personas con síndrome de Down", explicita Scioti y comenta que alguien que quiere ser presidente debe formarse respecto a estos temas ya que "el Estado debe garantizar los derechos de las personas con discapacidad, lograr reciban los apoyos necesarios para la inclusión y debe derribar las barreras que existen en el entorno". Enseguida enfatiza: "El término mogólico es una gran barrera porque no sólo es un insulto sino que promueve la discriminación". 

Desde el organismo han lanzado comunicados para alertar sobre el riesgo de utilizar la expresión "mogólico" como insulto. "La palabra mogólico usada como insulto tiene un fuerte impacto sobre la dignidad de las personas con síndrome de Down, quienes son estigmatizadas por una palabra que en el uso actual esconde la perversidad de pensamiento binomio respecto de qué es normal y qué no", explican en uno de sus informes. 

En la carta pública de ASDRA también se habían referido a esta cuestión: "La utilización de la palabra mogólico u otras relacionados como insulto es discriminatoria ya que tiene su origen en las primeras descripciones médicas que se hicieron acerca de las personas con síndrome de Down, por la forma habitual de los ojos de quienes tienen esta condición", dice el comunicado y sigue: "El término suele usarse para insultar haciendo referencia a la falta de inteligencia de la persona a la cual se dirige. Es decir, sitúa a los individuos en parámetros de normalidad-anormalidad y entiende a la discapacidad intelectual como algo fuera de lo normal, incorrecto u objeto de burla".

"El próximo presidente, antes de asumir, debe interiorizarse de las necesidades que tiene el colectivo de discapacidad. Nosotros formamos una red con otras organizaciones y tenemos una alianza con organizaciones ligadas a otras discapacidades. Estamos muy unidos en todas nuestras demandas", explica Scioti. "Entonces, los candidatos deben saber cuáles son las necesidades. Pedimos estadísticas. En el último censo no se realizó ninguna pregunta respecto a la discapacidad. Nosotros desde ASDRA lo hacemos con una campaña, pero creemos que el Estado debería realizarlo. Había una promesa por parte del Estado de realizarlo pero no cumplieron y lo postergaron". 

 Desde el organismo señalan que es clave tener dato y que haya una agenda pública donde esté instalado el tema de la discapacidad. "Es importante más allá de lo cultural porque nos define como país y como personas: atender la discapacidad tiene que estar en agenda", asegura Scioti. 

Según Scioti, es clave tener en cuenta que, de acuerdo al relevamiento que hizo ASDRA con "Síndrome de Números", "un 58% de los niños con síndrome de Down no tienen obra social o prepaga, el 66% de los niños no tiene certificado único de discapacidad y sólo el 17% de los chicos con síndrome de Down inició su escolarización y el 58 % de los adolescentes con este síndrome no va al secundario". Por último, acota que "entre los adultos con síndrome de Down, sólo tiene empleo el 10%, mientras que un 93% de delas personas que hicieron cursos de herramientas laborales no tienen trabajo". 

Tres claves para la inclusión de las personas con síndrome de Down

Desde ASDRA y en conjunto con otras organizaciones sintetizan los tres puntos principales que debe tener en cuenta el próximo Gobierno si realmente le interesa la inclusión

  1. Crear una ley de apoyos personales. Buscamos cumplir con el Artículo 19 de la Ley 26.378 que reconoce el derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad. Queremos que todas las personas con discapacidad puedan tener un acompañante que preste apoyo humano para ayudarlas a realizar sus actividades.
  2. Tener una base de datos oficial. Exigimos tener estadísticas oficiales acerca de las personas con síndrome de Down que viven en la Argentina. En nuestro país, no existen datos actualizados sobre la población de personas con síndrome de Down; y sin datos, no hay información para que el Estado las reconozca ni garantice sus derechos.
  3. Contar con educación inclusiva de calidad. Ya que 45,2% de estudiantes con discapacidad asisten a escuelas de la modalidad de educación especial (aparecen rechazos en escuelas comunes) necesitamos que se redoblen los esfuerzos para terminar con la exclusión en las escuelas comunes y lograr una educación inclusiva en todos los niveles.

 

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