Por primera vez, la NASA logra traer un asteroide a la Tierra
La NASA logró este domingo el exitoso regreso a la Tierra de una valiosa muestra de un asteroide, cuyo potencial para proporcionar una visión única sobre el origen de la vida y la formación del sistema solar, hace unos 4.500 millones de años, generó una gran expectación entre la comunidad científica.
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Con un aterrizaje preciso en el vasto desierto de Utah, Estados Unidos, la cápsula de la NASA que albergaba las muestras del asteroide Bennu completó un viaje de siete años, marcando un logro sin precedentes. Esta hazaña representa la primera ocasión en la historia de la NASA en la que se logra el retorno de muestras de un asteroide a la Tierra.
Cabe destacar que en 2020, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) recuperó restos de asteroides, aunque en una cantidad mínima que apenas equivalía a una cucharadita de polvo y rocas. En contraste, la misión de la NASA, conocida como Osiris-Rex, aspira a haber recolectado unos 250 gramos de valiosos restos del asteroide Bennu, si bien los científicos deberán esperar dos días para confirmar con certeza la cantidad exacta recogida una vez que se abra la cápsula.
La NASA transmitió en directo el aterrizaje en el desierto de Utah de la cápsula, del tamaño de una cuba de bebé. El momento más emocionante se produjo cuando se desplegó el paracaídas, de aproximadamente 81 por 50 centímetros, un paso crucial para reducir la velocidad de la cápsula y evitar que los restos del asteroide Bennu se estrellaran en el desierto de Utah.
La cápsula ingresó en la atmósfera alrededor de las 8:42 hora local en Utah (14:42 GMT), viajando a una velocidad de 44.500 kilómetros por hora y enfrentando altas temperaturas, por lo que era clave que redujera su velocidad durante el descenso a la Tierra. Con la llegada a la Tierra de la cápsula, se pone fin a una aventura que comenzó en 2016 con el lanzamiento de la nave Osiris-Rex desde el centro de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida).
Lucas Paganini, científico planetario de la NASA, explicó que Bennu contiene moléculas que se remontan a la formación del sistema solar hace 4.500 millones de años y que podría arrojar luz sobre preguntas que han intrigado a la humanidad durante siglos, como el origen de la vida y del propio sistema solar.
"Los asteroides son muy importantes porque son los desechos de cuando se formaron los planetas 4.500 millones de años atrás. Son como cápsulas del tiempo, equivalentes a fósiles de dinosaurios que nos permiten saber qué estaba ocurriendo hace millones de años. En este caso, con nuestra misión, estamos viajando miles de millones de años atrás en el tiempo", explicó Paganini.
Los científicos creen que esas moléculas podrían haber llegado a nuestro planeta a bordo de meteoritos y, por tanto, analizar la composición de Bennu les servirá para comprobar esa hipótesis y esclarecer qué papel podrían haber jugado los cuerpos celestes en el origen de la vida.
Precisamente, los científicos eligieron Bennu porque es relativamente rico en moléculas orgánicas y, además, tiene una órbita conocida, lo que facilitó que la nave nodriza Osiris-Rex pudiera acercarse para tomar muestras.
Descubierto en 1999, se cree que Bennu se formó a partir de fragmentos de un asteroide mucho más grande tras una colisión. Mide medio kilómetro de ancho, aproximadamente la altura del Empire State Building, y su superficie negra y rugosa está llena de rocas grandes. Además, existe la hipótesis de que Bennu colisione con la Tierra en 159 años y, aunque esta posibilidad es de solo un 0,057 %, esta misión de la NASA también serviría para ver cómo cambiar la trayectoria del asteroide si fuera necesario, dijo Paganini.
Qué ocurrirá ahora
Una vez recogidos los restos, los científicos de la NASA aseguraron la pureza del asteroide para evitar la contaminación
El valor intrínseco de esta muestra radica precisamente en su pureza, ya que no ha estado expuesta a contaminantes que podrían haber comprometido su integridad. Esto abre la puerta a la posibilidad de obtener información previamente desconocida y valiosa para la comunidad científica. A menudo, los meteoritos que llegan a la Tierra ya han experimentado alteraciones que limitan su utilidad para la investigación.
Con el propósito de someter esta muestra única a un análisis exhaustivo en condiciones ideales, la cápsula será transportada el próximo lunes a través de un avión hasta el Centro Espacial Johnson de la NASA en Texas. Allí, será resguardada con sumo cuidado en una sala especialmente designada para su preservación y estudio.
Es importante destacar que no todo el material recolectado de Bennu será empleado inmediatamente en investigaciones. Aproximadamente el 70 % de estos preciados restos se preservarán, abriendo así la puerta a futuras generaciones de científicos para que puedan abordar los misterios fundamentales sobre el origen del universo utilizando tecnología que, en la actualidad, ni siquiera podemos imaginar.

