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Lucía Salinas: "Hay gente que busca revestir la ilegalidad de legalidad"

Su libro Fronteras busca mostrar la realidad de los límites del norte argentino, donde varios factores se conjugan para brindar facilidades al narcotráfico.

La periodista especializada en develar gran parte del entramado delictivo del matrimonio Kirchner y el uso de la caja pública para su enriquecimiento, presentó su libro digital "Fronteras". En su nueva publicación, Lucía Salinas ahonda sobre la crisis de fronteras que enfrenta el norte de la Argentina y su rol en la alimentación del narcotráfico que sufre el país.

Desde el lugar, pudo percibir las distintas realidades que se conjugan para que los negocios delictivos en la frontera se sostengan, detalles que fue explicando en la entrevista que brindó a MDZ. El rol de las fuerzas de Seguridad, la Justicia, la política y la situación que atraviesan las comunidades fronterizas que alimentan al narcotráfico con mano de obra.

Además del libro, Fronteras cuenta también con su versión documental, donde puede verse la realización del trabajo que Salinas fue llevando a cabo para construir el texto. Para acceder al mismo, se puede obtener de forma gratuita haciendo click acá. El documental también puede verse en YouTube.

- ¿Por qué quisiste escribir este libro?
- El libro que publicamos con la editorial Lemos, dista mucho del libro inicial que yo había pensado. Ese estaba como más concentrado en en la cuestión delictual que transcurre en la frontera. Que, efectivamente, sucede porque la frontera de nuestro país es la puerta de ingreso del tráfico de drogas como del contrabando a la Argentina, pero cuando hablo de ese primer viaje el año pasado, a mitad de año a estas fronteras, Salta, Jujuy, Corrientes, Misiones, la verdad es que la realidad me impactó mucho más y fue modificando con esa idea primaria. Primero, por la extensión de la frontera, por las particularidades geográficas que cada provincia presenta y también porque todo eso proporciona a las organizaciones criminales ciertas facilidades para su tareas y, más allá de eso, en realidad, en ese territorio me encontré con muchísimas comunidades que se ven obligadas, por estas cuestiones y que tienen como muy naturalizadas, a cierto tipo de actividades. Para el Código Penal es un delito, pero muchos de ellos sostienen que, sobre todo en materia de contrabando, no hay otro trabajo en esa zona de nuestro país.

Entonces me encontré con una Argentina muchísimo más profunda que a veces resulta ajena e incluso a veces se vuelve invisible a los ojos de quienes, desde la distancia, nos animamos a teorizar respecto a lo que ocurre allí. Entonces te diría que primero, por supuesto, la inquietud personal que nace de desconocer ciertos expedientes judiciales o jueces del norte del país que terminaban presos en vez de investigar en vez de ellos precios a los narcotraficantes. Después la realidad, que va como incluso modificando nuestros propios prejuicios, muchas veces producto del desconocimiento de no haber pisado con tiempo y en profundidad ese territorio. Y ahí, bueno, la primera percepción es que esa frontera se vuelve bastante difusa en algunos.

- En estos lugares y con estas dificultades ¿cómo es el trabajo conjunto de Aduana, Prefectura y Gendarmería para hacer un control que funcione bien como "escudo" ante el narcotráfico?
- Bueno, hay que hacer un par de lecturas. Todas ellas coexisten ahí. Integrantes de las fuerzas federales que han terminado detenidos y otros que están siendo investigados en causas judiciales. Acusados de convivencia, de contribuir a que las organizaciones criminales puedan realizar su tarea sin ningún tipo de control ni dificultad. También están aquellos que efectivamente trabajan y buscan dar una solución a esta problemática que se ve diariamente.

Todo lo que ocurre en esas fronteras, también convive con un interrogante permanente que se hacen las autoridades policiales, como las autoridades políticas e incluso quienes integran la fuerza. ¿Cuál es la forma más efectiva de hacer esto, de buscar obtener resultados? Me parece que no es una sola la respuesta o no es una sola la acción, sino que así como en esa frontera convive un factor geográfico, un factor cultural, un factor de facilidad para las organizaciones criminales, me parece que también la respuesta debe tener una multiplicidad de acciones, de distintos organismos e incluso de los países vecinos, porque el mismo problema que nosotros tenemos de este lado lo tienen ellos del otro lado, e incluso a veces agravado por el nivel de violencia. Como se observa en Paraguay, el nivel de producción de cocaína que tiene Bolivia, digo entonces me parece que en estos tiempos lo que estamos apuntando es como un trabajo en red de fiscales paraguayos, con fiscales argentinos y viceversa, y también con las fuerzas. Me parece que tiene que ir un poco más por ese lado.

- Y en este trabajo ¿te tocó ver otro tipo de delitos como los de contrabando de materiales o de tráfico de personas?
- Hay una realidad que plantean autoridades judiciales, como algunos dirigentes gubernamentales en ciertos puntos. Tengo muy presente el ministro Gobierno de La Quiaca, que ellos dicen en los pasos clandestinos que nosotros tenemos, si nos ubicamos en esa frontera en la que está el paso fronterizo legal y a pocos metros la gente cruza lo que vendría a ser el río, que es tan solo un arroyo que no tiene casi agua, la gente cruza permanentemente caminando. Se estima que más de 4.000 personas por día utilizan esos pasos clandestinos a la luz del día, a la vista de todos. Y lo que le preocupaba al ministro de Gobierno era justamente que el movimiento de niños sin documentos y que se observaban en los últimos años, con lo cual digo, cuando una frontera se vuelve permeable, se vuelve porosa, se vuelve fácil de transitar.

La verdad es que también existe todo tipo de delitos y esto es lo que preocupa de manera puntual a los funcionarios judiciales, a los dirigentes, a los dirigentes que gobiernan esos territorios. Porque la verdad es que después hay una clase dirigente que está lejana a lo que ocurre ahí. Entonces me parece que es una manera también Fronteras viene a darle visibilidad a esas historias, amplificar la voz de quienes quisieron contar, como en la vida cotidiana, en esos límites, en esas zonas al borde de la frontera. ¿También el planteo que realizan muchos exgobernadores, gobernadores, intendentes, que son quienes administran diariamente esa realidad, no? Entonces me parece que es un poco formular nuevos interrogantes sobre lo que pasa en esa frontera norte del país, darle visibilidad porque es parte de nuestro territorio y también la posibilidad de discutir cuál podría ser la manera más eficaz, más eficiente para, por un lado, darle respuesta a esas comunidades que sostienen no tener otra fuentes laborales y que da la sensación que el mismo Estado las conduce a vivir al margen de la ley. Por otro lado, dotar de recursos a quienes luchan contra las organizaciones criminales y discutir. Me parece que discutir institucionalmente lo que está ocurriendo allí.

- Con tu experiencia en el lugar ¿creés que se van a dar soluciones a corto plazo o que para las discusiones falta mucho?
- Quisiera ser más optimista. Los voy a remitir al testimonio de uno de los hombres que ustedes más van a poder ver en el documental de Fronteras, porque tiene su visión digital como libro, pero también su documental. Nos dice que trabaja de eso en la zona de Aguas Blancas, Salta, donde lo único que nos separa de Bolivia es el río Bermejo y, en muchos tramos del año, como disminuye su caudal, la gente cruza hasta caminando y él custodia una suerte de campo privado donde cobran un peaje para que los pasajeros que llevan la mercadería, ingresen de manera ilegal a la Argentina, lleguen hasta la ruta donde los esperan remises, fletes, taxis y se llevan la mercadería que ellos ingresan.

El libro trata un tema distinto a los que venía trabajando Salinas pero continúa cumpliendo con el objetivo de visibilizar aquello del país que sigue "oculto". Foto: Gentileza.

Todo eso comienza a circular por distintas provincias del país y él dice que hace 30 años prácticamente que se ocupa de eso y que hace 30 años en ese territorio ve que la gente vive de eso y eso plantea al final de la entrevista y que ellos saben que esto es ilegal, pero hay gente que a la ilegalidad la trabaja, la busca revestir la ilegalidad de legalidad porque trabaja de eso, porque en esta zona no tienen otra posibilidad. Entonces quisiera decir que se va a dar en el corto plazo, pero da la sensación que estos procesos son mucho más prolongados. Un fiscal federal planteaba que hay familias que llevan hasta tres generaciones viviendo de esto, entonces también muchas autoridades, lo que discuten, es el factor cultural, aquello que está arraigado, aquello que está naturalizado como un único sustento de vida y que, sin embargo, es un delito. ¿Entonces, cómo combatirlo? También debe ir de la mano de cómo darle a estas personas o cómo generar en estas regiones, en estos puntos geográficos del país, fuentes genuinas de trabajo.

- ¿Dejaste de investigar los Kirchner?, ¿sufriste algún apriete durante la investigación?
- No, la verdad es que no dejé de investigarlos. Sigo haciendo mi trabajo y, posiblemente, este libro es una temática distinta a las que suelo abordar o abordé en libros anteriores. Pero finalmente lo que subyace es la labor periodística, el investigar, el buscar historias, el contar historias, hacer dar cuenta de una realidad que se torna invisible para muchos de argumentos. Entonces me parece que ahí se está cumpliendo la labor.

El libro busca mostrar la realidad que aporta al ecosistema del narcotráfico en el norte de la Argentina. Foto: Gentileza.

Respecto a aprietes y demás, la verdad es que no, pero posiblemente, si ocurrieron o si hubo momentos más tensos que otros, la verdad es que siempre estuve muy respaldada por la empresa en la que trabajo, en donde me parece que eso hace que uno no se detenga a pensar en esas cosas y continúe trabajando. Entonces uno continúa haciendo lo suyo porque hay una empresa que te respalda, que te acompaña. No puedo decir que algo me haya amedrentado en el quehacer del trabajo.